DICCIONARIO MÉDICO
Fusobacterium nucleatum
Fusobacterium nucleatum es una bacteria anaerobia gramnegativa propia de la boca humana, especie tipo del género Fusobacterium, que sirve de puente entre las distintas bacterias que forman la placa dental. Participa en la gingivitis y la periodontitis y, cuando pasa a la sangre, puede producir infecciones lejos de la boca, incluida la placenta. Desde 2012 se investiga además por su presencia llamativamente alta en los tumores de colon y recto. Fusobacterium nucleatum Especie tipo del género Fusobacterium Tipo: bacteria Morfología: bacilo gramnegativo largo y fino, de extremos puntiagudos, anaerobio estricto, indol positivo y lipasa negativo Transmisión: endógena, desde la flora bucal; puede diseminarse por vía sanguínea Reservorio: humano (cavidad oral, placa dental) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: periodontitis, gingivitis, corioamnionitis Es la especie de referencia del género Fusobacterium, la que M. Knorr eligió como tipo cuando describió el género en 1922. Sigue siendo una bacteria esencialmente bucal. Es ubicua en la microbiota de la cavidad oral y rara en el intestino grueso de los individuos sanos, un detalle que ha cobrado importancia en los últimos años. El epíteto nucleatum es un adjetivo latino que significa «con hueso» o «con núcleo», como el de un fruto, y según LPSN la intención del autor era describirla como «nucleada» (una elección curiosa para una bacteria, que por definición carece de núcleo). Bajo el nombre de F. nucleatum se ha agrupado durante décadas una población muy diversa. En 1990, Dzink, Sheenan y Socransky la dividieron en tres subespecies, nucleatum, polymorphum y vincentii, y en 1992 Gharbia y Shah añadieron otras dos, animalis y fusiforme. La subespecie vincentii honra a H. Vincent, que estudió el microorganismo en la angina de Vincent y en la gingivitis ulceronecrosante. El subcomité internacional de taxonomía de bacilos anaerobios gramnegativos confirmó su validez en 2002, y se ha descrito que un adulto alberga en la boca, por término medio, tres subespecies distintas. El análisis de genomas completos cambió el panorama. En 2022, Kook y colaboradores propusieron elevar varias subespecies a especies independientes: Fusobacterium animalis, Fusobacterium polymorphum y Fusobacterium vincentii. Son nombres válidos. La LPSN, sin embargo, mantiene por ahora F. nucleatum como el nombre recomendado para uso médico y advierte de que esa situación cambiará. En la literatura conviven, por tanto, ambas nomenclaturas, algo que conviene tener presente al leer estudios de distintas épocas. Al microscopio se reconoce por su forma de aguja: bacilos largos y finos, con los extremos en punta, a menudo dispuestos uno tras otro. Crece solo sin oxígeno. En agar sangre, al cabo de tres a cinco días, sus colonias se abomban en el centro y recuerdan a un huevo frito; Bioquímicamente es indol positiva y lipasa negativa, produce ácido butírico como principal producto de fermentación y no convierte el lactato en propionato. Su papel ecológico en la boca es singular. La placa dental se construye por capas, con colonizadores tempranos pegados al diente y otros tardíos que llegan después, y F. nucleatum se une a ambos grupos gracias a varias proteínas de superficie (las adhesinas RadD, FadA y Fap2, entre otras). Por eso se la describe como bacteria puente, y de esa función depende en parte cómo madura y se organiza la placa. Con la inflamación de la encía su número se dispara: en las infecciones periodontales su masa celular puede multiplicarse por más de diez mil. Las bacteriemias transitorias que acompañan a la enfermedad periodontal le abren un camino hacia la sangre, y esa es la ruta que se propone para explicar muchas de sus apariciones fuera de la boca. Dentro de la boca se asocia a la gingivitis y la periodontitis. Fuera de ella, es la especie de su género que más a menudo se aísla en infecciones humanas: infecciones bucales, pulmonares e intracraneales y casos de apendicitis. Es además la segunda causa del síndrome de Lemierre, por detrás de Fusobacterium necrophorum. En el embarazo tiene un lugar propio. Se ha recuperado del líquido amniótico en torno al 10-30 % de las mujeres con amenaza de parto prematuro y membranas íntegras, una proporción muy superior a la de casi cualquier otra especie, y se relaciona con la corioamnionitis. En 2004, el grupo de Yiping Han demostró en ratonas gestantes que la bacteria inyectada en sangre colonizaba de forma selectiva la placenta; en 2010, el mismo grupo documentó una muerte fetal a término en la que el clon aislado del feto coincidía con el de la placa subgingival de la madre. En 2012, dos equipos independientes publicaron a la vez, en la revista Genome Research, que el ADN de fusobacterias abundaba en los tumores colorrectales mucho más que en el tejido sano vecino. El grupo de Castellarin lo confirmó por PCR cuantitativa en 99 pacientes y observó además una asociación con la metástasis en ganglios linfáticos. El hallazgo sorprendió porque se trataba de una bacteria considerada puramente oral. Los estudios posteriores han propuesto mecanismos plausibles. La adhesina FadA interfiere con la señalización de la E-cadherina y la β-catenina en las células del colon, y Fap2 permite a la bacteria anclarse a un azúcar (Gal-GalNAc) que exponen en su superficie las células tumorales. En 2017 se describió que la bacteria persiste en las metástasis a distancia. Todo ello refuerza la sospecha de que participa en la progresión del tumor, aunque la magnitud de su papel en la carcinogénesis sigue en estudio. El último giro ha sido taxonómico. En 2024, un trabajo publicado en Nature que analizó los genomas completos de 135 cepas (80 de bocas sanas y 55 de tumores) concluyó que la subespecie animalis se divide en dos linajes y que solo uno de ellos, llamado C2, predomina en el cáncer colorrectal. La interpretación ya se discute: un trabajo difundido en 2025 cuestiona esa división en linajes y describe una especie nueva, Fusobacterium paranimalis, que figura desde 2026 como nombre válido en LPSN. Por el latín nucleatus, «con hueso» o «con núcleo». Knorr quiso decir «nucleada». Las bacterias no tienen núcleo, así que el nombre es, como poco, una licencia. Que conecta a las bacterias que colonizan primero la superficie del diente con las que llegan más tarde, y sin esa conexión muchas de estas últimas no lograrían asentarse en la placa. No se puede afirmar en esos términos. Lo demostrado es que abunda en muchos tumores colorrectales y que, en modelos experimentales, dispone de mecanismos capaces de favorecer su crecimiento. Si inicia el tumor, lo acelera o simplemente encuentra en él un buen lugar para vivir es, precisamente, lo que la investigación intenta aclarar, y el matiz entre linajes descubierto en 2024 complica aún más la respuesta. Una de sus subespecies, vincentii, lleva el nombre de H. Vincent porque el microorganismo se estudió originalmente en esa infección ulcerosa de la amígdala y la encía, producida por la asociación de fusobacterias y espiroquetas.Qué es Fusobacterium nucleatum
Subespecies y una clasificación en revisión
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive: una bacteria puente
Qué enfermedades produce
Relación con el cáncer colorrectal
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama nucleatum?
¿Qué significa que sea una bacteria puente?
¿Causa cáncer de colon?
¿Qué relación tiene con la angina de Vincent?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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