DICCIONARIO MÉDICO
Extrapiramidal
Extrapiramidal es un adjetivo neurológico que designa todo lo relativo a las vías y estructuras motoras del sistema nervioso central que no forman parte de la vía piramidal. En la clínica contemporánea se asocia, sobre todo, con los efectos secundarios motores de los fármacos neurolépticos. El adjetivo combina el prefijo latino extra ("fuera de") con pyramidalis, referido a las pirámides bulbares, las eminencias de la cara anterior del bulbo raquídeo por donde descienden los fascículos corticoespinales. Cuando a finales del siglo XIX la neurología identificó una vía motora directa que pasaba por esas pirámides (la vía piramidal), todo lo que quedaba al margen recibió, por exclusión, el calificativo de extrapiramidal. Bajo la etiqueta de sistema extrapiramidal se engloba un conjunto heterogéneo de núcleos y conexiones: los ganglios basales (núcleo caudado, putamen, globo pálido, sustancia negra, núcleo subtalámico), el tálamo motor, determinadas regiones del tronco encefálico y sus circuitos de retroalimentación con la corteza cerebral. El término como tal ha sido objeto de debate, porque no existe una separación neta entre lo piramidal y lo extrapiramidal; ambos sistemas cooperan en cada acto motor. La distinción persiste en la nomenclatura clínica por su utilidad descriptiva, aunque la neurociencia actual prefiere hablar de circuitos de los ganglios basales. Donde más aparece el adjetivo en la práctica diaria es en farmacología. Los efectos extrapiramidales son trastornos del movimiento provocados por fármacos que bloquean los receptores D2 de dopamina, en particular los antipsicóticos clásicos (haloperidol, clorpromazina). El bloqueo dopaminérgico altera el funcionamiento de los circuitos de los ganglios basales y puede producir varias manifestaciones: parkinsonismo medicamentoso (rigidez, bradicinesia, temblor), acatisia, distonía aguda y discinesia tardía. La clorpromazina, introducida en 1952, fue el primer fármaco en el que se describieron estos efectos. Su aparición motivó, décadas más tarde, el desarrollo de los antipsicóticos llamados atípicos, diseñados precisamente para reducir la carga de efectos extrapiramidales, aunque no la eliminan por completo. De las pirámides bulbares, unas eminencias del tronco encefálico por donde desciende la vía motora voluntaria directa. Todo lo que regulaba el movimiento sin pasar por esas pirámides se denominó "extra" piramidal. El término se acuñó a finales del siglo XIX. La vía piramidal conduce las órdenes motoras voluntarias precisas desde la corteza cerebral hasta las neuronas motoras de la médula espinal. Las estructuras extrapiramidales modulan el tono muscular, la postura, la fluidez del movimiento y los automatismos motores. En la realidad fisiológica ambos sistemas trabajan de forma integrada, pero la separación resulta útil para clasificar los trastornos del movimiento. Los antipsicóticos de primera generación los provocan con mayor frecuencia. Los de segunda generación (atípicos) fueron diseñados para minimizarlos, y en general lo consiguen, aunque no están exentos de riesgo.Qué significa extrapiramidal
Efectos extrapiramidales de los fármacos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre extrapiramidal?
¿Cuál es la diferencia entre extrapiramidal y piramidal?
¿Todos los antipsicóticos producen efectos extrapiramidales?
Referencias
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