DICCIONARIO MÉDICO
Vía extrapiramidal
La vía extrapiramidal es el conjunto de tractos motores descendentes que modulan el movimiento y la postura sin pasar por las pirámides del bulbo raquídeo, la estructura que sí atraviesa la vía piramidal y de la que ambas toman el nombre. Comprende cuatro tractos con orígenes distintos en el tronco encefálico: el rubroespinal, el vestibuloespinal, el reticuloespinal y el tectoespinal. En 1898, el neurólogo Johann Prus observó algo que no encajaba con la fisiología aceptada: al seccionar el tracto piramidal en perros a distintos niveles, la epilepsia cortical inducida seguía propagándose al lado opuesto. Concluyó que debía existir una vía motora centrífuga todavía desconocida, distinta de la piramidal. Fue Samuel Kinnier Wilson quien, en 1912, en el tratado donde describía la degeneración hepatolenticular que hoy lleva su nombre, acuñó el término extrapiramidal para nombrar esas vías motoras ajenas a las pirámides bulbares. El concepto de sistema, más allá de la vía, lo formalizó Hugo Spatz en 1922 al reunir bajo esa etiqueta el cuerpo estriado, el pálido, el núcleo subtalámico, la sustancia negra y el núcleo rojo. Esa doble vida del término (una vía anatómica concreta y un sistema funcional más amplio que incluye núcleos) explica buena parte de la confusión que todavía rodea a la palabra. El tracto rubroespinal nace en el núcleo rojo del mesencéfalo, cruza de inmediato al lado opuesto y desciende por el cordón lateral de la médula, próximo al haz corticoespinal. En el ser humano es un tracto pequeño y su función exacta sigue debatida, aunque parece intervenir en la flexión de los brazos y podría ganar protagonismo tras una lesión del sistema piramidal. Desde los núcleos vestibulares del tronco encefálico, que reciben del oído interno la información sobre la posición de la cabeza, nace el tracto vestibuloespinal. No se cruza: desciende del mismo lado y facilita a las motoneuronas de los músculos extensores, contrarrestando el efecto de la gravedad sobre la postura. Una red difusa de núcleos repartida por todo el tronco encefálico, la formación reticular, da origen al tracto reticuloespinal, que ayuda a coordinar el tono muscular con la respiración y con el propio acto de caminar. El tectoespinal, por último, arranca en el colículo superior del mesencéfalo, se decusa y orienta de forma refleja la cabeza y el cuello ante un estímulo visual repentino. De los cuatro, dos viajan sin cruzar de lado (el vestibuloespinal y el reticuloespinal) y dos sí lo hacen (el rubroespinal y el tectoespinal). Esa diferencia en la decusación es, para muchos anatomistas, un criterio más útil que el propio nombre extrapiramidal, acuñado por descarte y no por un rasgo anatómico compartido. La vía piramidal, formada por los tractos corticoespinal y corticobulbar, nace en la corteza motora y llega a inervar de forma directa a las motoneuronas del asta anterior de la médula: es la vía del movimiento voluntario preciso, la que mueve un dedo de forma aislada. La vía extrapiramidal no inerva esas motoneuronas de manera directa. Actúa un escalón antes, ajustando el tono, la postura y el equilibrio sobre los que se ejecuta después el gesto voluntario. Conviene distinguir, además, la vía extrapiramidal así entendida (los cuatro tractos descendentes) del sistema extrapiramidal tal como se usa a menudo en la práctica clínica, donde el término se extiende también a los ganglios basales (el núcleo caudado, el putamen, el pálido y la sustancia negra) y a su circuito de retroalimentación con la corteza y el cerebelo. Ese circuito no desciende directamente hacia la médula: influye en el movimiento modulando primero a la propia corteza motora, de la que parte después la vía piramidal. Samuel Kinnier Wilson, en 1912, aunque la sospecha de que existía una vía motora al margen de la piramidal ya la había planteado Johann Prus catorce años antes, en 1898, a partir de experimentos con epilepsia inducida en perros. El rubroespinal, el vestibuloespinal, el reticuloespinal y el tectoespinal. Todos nacen en núcleos del tronco encefálico y descienden hacia la médula espinal sin pasar por las pirámides bulbares. No de forma directa. Su función es modular el tono muscular, la postura y el equilibrio sobre los que se apoya después el movimiento voluntario, cuya ejecución fina corresponde a la vía piramidal. En sentido estricto no, aunque el uso clínico habitual los trata como sinónimos. La vía se refiere a los cuatro tractos descendentes descritos por la anatomía clásica; el sistema, tal como lo definió Spatz en 1922, incluye además los núcleos de los ganglios basales y sus circuitos con la corteza.Origen del término
Los cuatro tractos
Diferenciación con la vía piramidal
Preguntas frecuentes
¿Quién inventó el término extrapiramidal?
¿Cuáles son los cuatro tractos extrapiramidales?
¿La vía extrapiramidal controla movimientos voluntarios?
¿Es lo mismo vía extrapiramidal que sistema extrapiramidal?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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