DICCIONARIO MÉDICO
Acatisia
La acatisia es un trastorno del movimiento que combina una sensación interna de inquietud con una necesidad imperiosa de moverse y la dificultad para permanecer quieto. Suele aparecer en relación con ciertos medicamentos, aunque no siempre, y resulta a menudo muy incómoda para quien la padece. El término lo acuñó en 1901 el médico checo Ladislav Haškovec, a partir del griego ἀ- ("no", "sin") y káthisis (de καθίζειν, "sentarse"): literalmente, "incapacidad para permanecer sentado". La fecha importa, porque Haškovec describió el cuadro medio siglo antes de que existieran los antipsicóticos. La acatisia no surgió, por tanto, como un efecto de la medicación, aunque hoy sea esa su causa más habitual. Lo que la distingue de otros trastornos del movimiento es que tiene dos caras. Una es interna y subjetiva: una inquietud difícil de poner en palabras, una tensión que empuja a moverse y que el propio paciente reconoce. La otra es lo que se observa desde fuera: la persona no consigue estar quieta, se balancea, cambia el peso de una pierna a otra, se levanta y vuelve a sentarse, camina sin rumbo. Ese impulso a moverse es justo lo que la separa de un movimiento involuntario sin más; aquí hay una urgencia, no un automatismo. La causa más frecuente es farmacológica. Aparece sobre todo con los neurolépticos o antipsicóticos, y también con algunos antidepresivos y antieméticos; el punto en común es que todos ellos interfieren con la dopamina. Por eso se la cuenta entre los efectos extrapiramidales, las alteraciones del movimiento que estos fármacos pueden provocar al modificar el funcionamiento de los ganglios basales. El mecanismo exacto no se conoce del todo: se atribuye al bloqueo de los receptores de dopamina, aunque es probable que participen otros sistemas. Y no siempre hay un fármaco de por medio, ya que la acatisia puede formar parte del cuadro de la enfermedad de Parkinson. Se describen varias formas según cuándo surge. La acatisia aguda aparece al poco de empezar o aumentar la medicación, en cuestión de días o semanas, y es la más fácil de reconocer. La tardía se presenta más adelante, tras un uso prolongado, y puede mantenerse incluso después de retirar el fármaco que la causó. Existe además una variante que se desencadena precisamente al reducir o suspender la medicación. La frontera entre unas y otras no siempre es clara, y un mismo paciente puede pasar de una a otra. El problema práctico más habitual es no confundirla con la agitación o la ansiedad. Se parecen, pero la clave está en el impulso a moverse: quien tiene acatisia siente que debe moverse, no solo que está nervioso. Esa confusión ha tenido importancia en la práctica, porque en ocasiones se ha interpretado como un empeoramiento del cuadro de base y se ha actuado justo al revés de lo que convenía. Conviene separarla también del síndrome de piernas inquietas, que se nota sobre todo en reposo, empeora por la noche y se circunscribe casi siempre a las piernas. Y poco tiene que ver con los movimientos involuntarios de la discinesia tardía ni con la lentitud y la rigidez del parkinsonismo: en ninguno de esos cuadros existe la urgencia interna de moverse que define a la acatisia. Del griego: el prefijo a- ("sin") y káthisis ("acción de sentarse"), con el sufijo -ia. Significa, más o menos, "imposibilidad de permanecer sentado". La acuñó en 1901 el neuropsiquiatra checo Ladislav Haškovec, mucho antes de que la medicina contara con antipsicóticos. No. Pueden coincidir —de hecho, la acatisia suele acompañarse de ansiedad e irritabilidad—, pero no son lo mismo. Lo propio de la acatisia es la necesidad física de moverse, una urgencia motora que no se calma solo con tranquilizarse. La mayoría de las veces sí, pero no siempre. También aparece en la enfermedad de Parkinson, y el propio Haškovec la describió en personas que no tomaban ninguno de los fármacos que hoy la provocan, sencillamente porque aún no existían. Tampoco. El síndrome de piernas inquietas se nota sobre todo en reposo y por la noche, se alivia al moverse y afecta casi siempre a las piernas. La acatisia es más generalizada y no sigue ese patrón de día y noche. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acatisia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acatisia
Dopamina y sistema extrapiramidal
Formas según el momento de aparición
Diferenciación con otros cuadros
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra acatisia?
¿Es lo mismo que estar nervioso o ansioso?
¿La causan siempre los medicamentos?
¿Es lo mismo que el síndrome de piernas inquietas?
Referencias
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