DICCIONARIO MÉDICO
Espiramicina
La espiramicina es un antibiótico del grupo de los macrólidos, producido por fermentación de Streptomyces ambofaciens. Su rasgo más reconocible dentro de la familia es la actividad frente a Toxoplasma gondii, lo que la convierte en el antibiótico de referencia para la prevención de la toxoplasmosis congénita. Su código en la clasificación ATC es J01FA02. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Descrita por primera vez en Francia en 1954 a partir de cultivos de Streptomyces ambofaciens, la espiramicina es un macrólido cuya estructura molecular se organiza en torno a un anillo lactónico de 16 átomos. Comparte este rasgo con la josamicina, y se diferencia así de los macrólidos de 14 átomos (como la roxitromicina) y del azálido de 15 átomos. Su mecanismo de acción es compartido con el resto de la familia: se une de forma reversible a la subunidad 50S del ribosoma bacteriano, bloqueando la síntesis de proteínas. En concentraciones habituales se comporta como bacteriostático, aunque a concentraciones más altas puede ejercer efecto bactericida frente a organismos especialmente sensibles. El espectro antimicrobiano abarca cocos grampositivos (estreptococos, estafilococos sensibles a meticilina, neumococos), algunos gramnegativos como Bordetella pertussis y Legionella pneumophila, y organismos atípicos: Mycoplasma, Chlamydia y Treponema pallidum. Carece de actividad útil frente a bacilos aerobios gramnegativos. La eficacia antiparasitaria de la espiramicina se demostró en 1958 mediante modelos experimentales en ratones infectados con Toxoplasma gondii. Diez años después, en 1968, se propuso su empleo en gestantes con seroconversión para toxoplasmosis, y desde entonces se ha consolidado como el fármaco de primera línea en esa indicación concreta. Lo que la hace útil en este contexto es una propiedad farmacocinética llamativa: la espiramicina se acumula en el tejido placentario hasta alcanzar concentraciones varias veces superiores a las del suero materno. Esa concentración elevada en la placenta actúa como barrera farmacológica, reduciendo la probabilidad de que el parásito alcance al feto. Sin embargo, la molécula apenas atraviesa la placenta hacia la circulación fetal, lo que limita su utilidad cuando la infección congénita ya se ha establecido. Porque reúne dos propiedades que ningún otro macrólido ofrece de forma simultánea: actividad directa frente a Toxoplasma gondii y acumulación selectiva en el tejido placentario. Esa combinación la ha mantenido como referencia en la prevención de la toxoplasmosis congénita durante más de cinco décadas. No. La eritromicina tiene un anillo lactónico de 14 átomos; la espiramicina, de 16. Esa diferencia estructural no es un detalle menor, porque condiciona el espectro, la farmacocinética y las interacciones farmacológicas de cada molécula. Fue descrita en 1954 en Francia como antibiótico eficaz frente a cocos grampositivos. Cuatro años más tarde se comprobó su actividad frente a Toxoplasma gondii en modelos animales, y a partir de 1968 comenzó a emplearse en gestantes con seroconversión para toxoplasmosis. Si desea ampliar información sobre los macrólidos y conceptos asociados, puede consultar:Qué es la espiramicina
Actividad frente a Toxoplasma gondii
Preguntas frecuentes
¿Por qué la espiramicina se asocia casi siempre con la toxoplasmosis?
¿Pertenece al mismo subgrupo que la eritromicina?
¿Desde cuándo se utiliza en medicina?
Referencias
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