DICCIONARIO MÉDICO
Roxitromicina
La roxitromicina es un antibiótico macrólido semisintético, derivado de la eritromicina, que se administra por vía oral. Su rasgo propio dentro del grupo es la estabilidad en medio ácido: resiste el paso por el estómago mucho mejor que la molécula de la que procede, permanece más tiempo en sangre y se reparte bien por los tejidos. Su código en la clasificación ATC es J01FA06. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La roxitromicina pertenece a la familia de los macrólidos, un grupo de antibióticos que comparten un gran anillo de lactona como esqueleto químico. En su caso ese anillo tiene catorce miembros, el mismo que el de la eritromicina, de la que deriva. La diferencia está en un añadido lateral: sobre el carbono 9 del anillo se ha colocado un grupo oxima que la molécula original no tiene. Ese pequeño retoque es lo que le da su carácter propio. Frente a la eritromicina, la roxitromicina se absorbe bien por vía oral y alcanza concentraciones altas en la mayor parte de los tejidos y líquidos del organismo, sobre todo dentro de las células de defensa que acuden a los focos de infección. Se une en gran proporción a las proteínas del plasma, en torno al 96 por ciento, una de las cifras más altas de todo el grupo. Su paso por el hígado es escaso y tiene poca afinidad por el citocromo P450, la maquinaria enzimática con la que ese órgano transforma numerosos medicamentos. La eritromicina, aislada en 1952, arrastra un inconveniente conocido desde el principio: el ácido gástrico la degrada deprisa y la convierte en productos que ya no tienen actividad antibiótica y que, encima, irritan el aparato digestivo. Durante los años ochenta la química farmacéutica se propuso corregir ese defecto retocando puntos concretos de la molécula sin tocar la parte responsable de su acción. De ese esfuerzo nacieron varios derivados semisintéticos, cada uno con una modificación distinta. La claritromicina sustituyó un grupo hidroxilo por un metoxilo; la azitromicina insertó un átomo de nitrógeno en el propio anillo; la roxitromicina se decantó por la cadena de oxima en el carbono 9. El laboratorio francés Roussel-Uclaf la llevó al mercado en 1987. El producto era un antibiótico estable en medio ácido, más llevadero para el estómago y con una permanencia en sangre bastante más larga que la de su predecesora. Como el resto de los macrólidos, la roxitromicina no revienta a la bacteria: le impide fabricar proteínas. Se une de forma reversible a la subunidad 50S del ribosoma bacteriano, la estructura donde se ensamblan las cadenas de aminoácidos, y bloquea el paso de translocación, el movimiento por el que el ribosoma se desplaza sobre el molde para ir alargando la proteína. Sin ese avance, la síntesis se para. El efecto es sobre todo bacteriostático: frena la multiplicación del microorganismo y deja que las propias defensas del paciente rematen la faena. Su espectro se parece mucho al de la eritromicina. Cubre buena parte de las bacterias grampositivas, como estreptococos y estafilococos, y también los llamados microorganismos atípicos, que viven dentro de las células y se escabullen de otros antibióticos: Mycoplasma pneumoniae, Chlamydia y Legionella pneumophila. De ahí que se haya empleado sobre todo en infecciones de las vías respiratorias, la piel y los tejidos blandos. El sufijo -micina identifica a antibióticos que en su origen se obtuvieron de bacterias del suelo del género Streptomyces; procede del griego mykes, hongo, por el aspecto que esos microorganismos mostraban en cultivo. La terminación -tromicina la hereda de la eritromicina, la molécula madre, cuyo nombre une el griego erythros, rojo, con ese mismo sufijo. El prefijo roxi-, en cambio, no describe nada: es un elemento arbitrario elegido para separar a este derivado de sus hermanos, una costumbre frecuente en los fármacos de síntesis. Más en su comportamiento dentro del cuerpo que en su fuerza contra las bacterias. Aguanta el ácido del estómago, sienta mejor al aparato digestivo y se mantiene más horas en sangre. Su potencia antibacteriana, en cambio, es parecida o algo menor. No. La roxitromicina se comercializa en gran parte de Europa, Asia, América Latina y Oceanía, pero nunca ha estado autorizada en Estados Unidos, donde los macrólidos de referencia son la azitromicina y la claritromicina. Que un antibiótico se use en un país y no en otro depende de las decisiones de cada agencia reguladora y de la trayectoria comercial de la molécula, no siempre de lo que rinde frente a los gérmenes. Si desea situar la roxitromicina dentro de su familia, puede consultar:Qué es la roxitromicina
Una molécula pensada para resistir el ácido del estómago
Acción sobre el ribosoma bacteriano
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre roxitromicina?
¿En qué se diferencia de la eritromicina?
¿Está disponible en todos los países?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026