DICCIONARIO MÉDICO
Claritromicina
La claritromicina es un antibiótico macrólido semisintético, obtenido de la eritromicina al añadirle un grupo metilo. Ese cambio la vuelve resistente al ácido del estómago y algo más potente que la molécula de partida. Tiene un rasgo poco común: el hígado la transforma en parte en una sustancia que también combate las bacterias. Su código en la clasificación ATC es J01FA09. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Químicamente, la claritromicina es una 6-O-metileritromicina: la eritromicina con un pequeño grupo metilo colocado sobre el carbono 6 de su anillo. Ese añadido, en apariencia menor, resuelve el gran defecto de la molécula madre. La eritromicina se descompone en cuanto toca el ácido del estómago; la claritromicina lo soporta bien y se absorbe con regularidad. Su forma de atacar a la bacteria es la de todo el grupo. Se une a la subunidad 50S del ribosoma y detiene la síntesis de proteínas del microorganismo. Frente a la eritromicina, hace falta algo menos de fármaco para inhibir a la misma bacteria, y alcanza concentraciones altas dentro de los tejidos, por encima de las que se miden en la sangre. Cuando el hígado procesa la mayoría de los medicamentos, los desactiva. Con la claritromicina ocurre algo distinto. Una parte se convierte en 14-hidroxi-claritromicina, un producto que conserva actividad antibiótica por sí mismo. Madre y derivado circulan juntos y se reparten el trabajo. Contra Haemophilus influenzae, un germen habitual de las vías respiratorias, ese metabolito llega a ser el doble de potente que la molécula original. Es un rasgo que separa a la claritromicina del resto de la familia. La claritromicina actúa sobre Helicobacter pylori, la bacteria que coloniza el estómago y se asocia a la úlcera péptica. Por eso forma parte de las combinaciones de antibióticos que se emplean para eliminarla. También cubre un terreno donde muchos antibióticos no llegan: el de las micobacterias atípicas, en particular el complejo Mycobacterium avium, un grupo de gérmenes que aprovecha las defensas debilitadas. Esas dos aplicaciones le han dado un papel propio dentro de los macrólidos. Menos de lo que parece. La terminación -tromicina la comparte con la eritromicina, de la que procede, y remite en última instancia al griego mykes, hongo, por las bacterias del suelo que dieron origen a estos antibióticos. El comienzo, clari-, no describe ninguna propiedad: es un prefijo elegido sin más para distinguirla, como sucede con tantos fármacos de síntesis. Aguanta el ácido del estómago, se tolera mejor y rinde algo más frente a las bacterias. Y suma la baza del metabolito activo, que la eritromicina no tiene. Porque buena parte de las úlceras de estómago y duodeno las causa la bacteria Helicobacter pylori, sensible a este antibiótico. Al no bastar un solo fármaco para erradicarla, la claritromicina se combina con otros dentro de una pauta dirigida por el médico. Si quiere situar la claritromicina entre sus parientes, puede consultar:Qué es la claritromicina
Un metabolito que también trabaja
Dos dianas donde destaca: el estómago y las micobacterias
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre claritromicina?
¿En qué se diferencia de la eritromicina?
¿Por qué se emplea frente a la úlcera?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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