DICCIONARIO MÉDICO
Eritromicina
La eritromicina es un antibiótico macrólido de origen natural, el primero que se descubrió del grupo y la molécula con la que se comparan todas las demás. La produce una bacteria del suelo y actúa frenando la fabricación de proteínas dentro del microorganismo. De ella derivan, por modificación química, macrólidos posteriores como la claritromicina, la azitromicina y la roxitromicina. Su código en la clasificación ATC es J01FA01. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La eritromicina abre la familia de los macrólidos, un grupo de antibióticos que comparten un gran anillo de lactona al que se enganchan un par de azúcares. No surge de retocar una molécula previa, como sí ocurre con sus descendientes: la sintetiza directamente una bacteria del suelo, la Saccharopolyspora erythraea, y de sus productos de fermentación se extrae. Su anillo tiene catorce miembros. Contra las bacterias hace lo mismo que el resto del grupo: se pega a la subunidad 50S del ribosoma, la pieza donde la célula ensambla sus proteínas, y frena el avance de la cadena que se está montando. El microbio no se muere de golpe, pero deja de crecer. Su alcance recuerda al de la penicilina: cubre buena parte de las bacterias grampositivas y algunos gérmenes que viven dentro de las células, como Mycoplasma, Chlamydia y Legionella. Por eso ha sido durante décadas la alternativa clásica para quien no puede tomar penicilina. Tiene un punto flaco que marcó toda su historia posterior: el ácido del estómago la destruye con facilidad. Los fragmentos que resultan de esa degradación no matan bacterias y, encima, revuelven el aparato digestivo. Ese defecto es el que empujó a la industria a buscar versiones mejoradas. La eritromicina se aisló en 1952 en los laboratorios de Eli Lilly, en un equipo dirigido por James McGuire. El microorganismo que la producía venía de una muestra de tierra recogida en Iloílo, en Filipinas, y enviada tres años antes por Abelardo Aguilar, un médico filipino que trabajaba para la compañía. Aguilar no recibió después regalías ni apenas reconocimiento por aquel hallazgo, pese al éxito mundial del antibiótico. El nombre recuerda a la bacteria de la que procede. La especie se llamó en su día Streptomyces erythreus por el tono rojizo de sus colonias, del griego erythros, rojo. A partir de la eritromicina, y sobre todo para esquivar su fragilidad frente al ácido, la química farmacéutica fue tallando nuevos macrólidos durante los años ochenta. Todos ellos son, en el fondo, la misma molécula con un retoque en un punto distinto. La eritromicina tiene una rareza que ningún otro macrólido comparte en el mismo grado: imita a la motilina, una hormona que ordena al tubo digestivo contraerse y avanzar. De ahí vienen buena parte de las molestias de tripa que provoca, con retortijones y náuseas. Esa misma propiedad, vista del revés, tiene utilidad. Cuando el estómago se vacía con demasiada lentitud, se recurre a veces a la eritromicina precisamente para espolear su movimiento, un uso que poco tiene que ver con matar bacterias. De dos piezas. El sufijo -micina señala a los antibióticos que en su origen se obtuvieron de bacterias del suelo del género Streptomyces; procede del griego mykes, hongo, por el aspecto que mostraban en cultivo. El comienzo, eritro-, viene de erythros, rojo, en referencia al color de la especie que fabrica el antibiótico. Por dos motivos que se suman. El ácido gástrico la descompone en sustancias irritantes, y además la molécula estimula los receptores de la motilina en el intestino, lo que acelera sus contracciones. La combinación explica las náuseas y los retortijones que aparecen con más frecuencia que con los macrólidos más modernos. Sí, aunque menos que antes. Los derivados posteriores la han desplazado en muchas situaciones porque se toleran mejor y aguantan el ácido. La eritromicina conserva su sitio en personas alérgicas a la penicilina, en preparados para la piel frente al acné y, por su efecto sobre la motilidad, cuando interesa estimular el vaciamiento del estómago. Para seguir el rastro de la eritromicina y sus derivados, puede consultar:Qué es la eritromicina
El primer macrólido, salido de un puñado de tierra
Un antibiótico que además mueve el intestino
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre eritromicina?
¿Por qué sienta mal al estómago?
¿Se sigue usando hoy?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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