DICCIONARIO MÉDICO
Esperma
Esperma es la denominación del fluido que se expulsa durante la eyaculación masculina. Está compuesto por espermatozoides y por un conjunto de secreciones glandulares, denominado plasma seminal, que los transporta, nutre y protege. En el uso médico actual, los términos esperma y semen se emplean como sinónimos, aunque desde el punto de vista etimológico sus raíces son distintas. El vocablo procede del griego σπέρμα (spérma), que significaba "semilla" en sentido amplio: semilla vegetal, germen, origen. A su vez deriva del verbo σπείρειν (speírein), "sembrar". Pasó al latín como sperma y de ahí al castellano. La Real Academia Española lo recoge con género ambiguo (masculino o femenino), si bien el uso masculino es hoy el predominante en textos médicos. La otra voz habitual para designar el mismo fluido, "semen", viene del latín semen, -inis, que también significaba "semilla" pero sin paso previo por el griego. Dos caminos etimológicos, uno grecolatino y otro puramente latino, para nombrar la misma realidad biológica. Conviene aclarar un matiz que se confunde con frecuencia fuera del ámbito clínico. En el lenguaje coloquial, "esperma" se usa a veces como sinónimo de "espermatozoide", la célula reproductora masculina. En medicina, la palabra designa al fluido completo: los espermatozoides representan solo entre el 5 y el 10 por ciento de su volumen total, y el resto corresponde a las secreciones de varias glándulas. El esperma es un producto de mezcla. Cada componente procede de una glándula distinta y se incorpora al eyaculado en un orden secuencial durante la emisión. Los testículos aportan los espermatozoides, que maduran en el epidídimo y viajan por los conductos deferentes hasta la uretra prostática. Las vesículas seminales contribuyen con la fracción más voluminosa del plasma seminal (aproximadamente dos tercios del total); su secreción es rica en fructosa, que proporciona sustrato energético a los espermatozoides, y en prostaglandinas. La próstata añade un líquido alcalino que aporta enzimas proteolíticas (entre ellas el antígeno prostático específico, responsable de la licuefacción del coágulo seminal) y zinc; esta fracción representa cerca de un cuarto del volumen. Las glándulas bulbouretrales (de Cowper) secretan un moco lubricante que neutraliza la acidez residual de la uretra antes de la eyaculación. El resultado final es un líquido viscoso, de color blanquecino o ligeramente grisáceo, con un pH entre 7,2 y 8,0. Cada eyaculación produce entre 1,5 y 5 mililitros. Los espermatozoides se generan en los túbulos seminíferos del testículo mediante el proceso de espermatogénesis, que dura entre 72 y 74 días. Desde los túbulos pasan a la rete testis y de ahí al epidídimo, donde permanecen almacenados y completan su maduración funcional (adquisición de motilidad progresiva y capacidad de reconocer la zona pelúcida del ovocito). Al producirse la eyaculación, contracciones del músculo liso impulsan los espermatozoides desde el epidídimo a los conductos deferentes, donde se mezclan sucesivamente con las secreciones de las vesículas seminales y la próstata antes de ser expulsados a través de la uretra. En condiciones favorables, los espermatozoides pueden sobrevivir en el tracto reproductor femenino entre tres y cinco días. La confusión más habitual consiste en usar "esperma" para referirse a un espermatozoide individual. Un espermatozoide es una célula: tiene cabeza (con el núcleo haploide y el acrosoma), pieza intermedia (con las mitocondrias que generan energía) y flagelo (que lo propulsa). Esperma, en cambio, es el fluido completo que contiene millones de esas células suspendidas en plasma seminal. Decir "un esperma" para referirse a un espermatozoide es tan impreciso como decir "una sangre" para referirse a un eritrocito. Del griego σπέρμα (spérma), "semilla", derivado de σπείρειν (speírein), "sembrar". En su origen no tenía connotación sexual específica: cualquier semilla, vegetal o animal, podía denominarse spérma. El sentido restringido al fluido reproductivo masculino se consolidó en la terminología médica latina y pasó al castellano. Sí, en el uso clínico actual son sinónimos. La diferencia es puramente etimológica: "esperma" viene del griego y "semen" del latín (ambos significan "semilla"). La RAE acepta ambos. Según los criterios de la Organización Mundial de la Salud (6.ª edición del manual de laboratorio, 2021), una concentración de al menos 16 millones de espermatozoides por mililitro se considera dentro del rango de referencia. Con un volumen eyaculado medio de 1,5 a 5 ml, el recuento total puede oscilar entre 39 millones y más de 200 millones de espermatozoides por eyaculación. El espermiograma (o seminograma) evalúa el volumen del eyaculado, la concentración de espermatozoides, su motilidad (porcentaje que se desplaza de forma progresiva), su morfología (porcentaje con forma normal), el pH, el tiempo de licuefacción y la presencia de leucocitos u otros elementos celulares. Es la prueba de referencia en la evaluación inicial de la fertilidad masculina. Si desea profundizar en conceptos asociados al esperma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el esperma
Composición del fluido seminal
Recorrido de los espermatozoides
Diferencia entre esperma y espermatozoide
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "esperma"?
¿Es lo mismo esperma que semen?
¿Cuántos espermatozoides contiene una eyaculación normal?
¿Qué analiza un espermiograma?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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