DICCIONARIO MÉDICO
Epiqueratofaquia
La epiqueratofaquia es una técnica de cirugía refractiva corneal aditiva en la que un lentículo de tejido corneal de donante, previamente tallado con la potencia dióptrica deseada, se sutura sobre la superficie anterior de la córnea del paciente tras retirar su epitelio. Fue desarrollada a finales de los años setenta por Herbert Kaufman y Marguerite McDonald en la Universidad Estatal de Luisiana (LSU Eye Center) y se empleó durante las décadas de 1980 y 1990 para corregir la afaquia, la miopía elevada y el queratocono. La llegada del LASIK y de las lentes intraoculares modernas la desplazó de la práctica habitual. La epiqueratofaquia consiste en modificar el poder refractivo del ojo sin penetrar en su interior: el cirujano retira el epitelio corneal del receptor, practica un surco anular periférico de unos 7 mm de diámetro y sutura en él un lentículo de estroma corneal humano, previamente liofilizado y tallado a torno con la curvatura que compense el defecto óptico. El epitelio del receptor regenera sobre el lentículo en las semanas siguientes, y el conjunto funciona como una lente biológica adherida a la superficie corneal. El nombre procede del griego ἐπί (epí, "sobre"), κέρας (kéras, "cuerno", raíz habitual para referirse a la córnea) y φακός (phakós, "lente"). Literalmente, "lente sobre la córnea". Se la conoció también como epiqueratoplastia, y en inglés circuló bajo las siglas KME (Kaufman-McDonald epikeratophakia). Kaufman y Werblin publicaron los primeros resultados experimentales en 1981, inicialmente para la corrección de la afaquia unilateral pediátrica, una situación en la que las lentes de contacto eran difíciles de mantener y el implante de lente intraocular en niños pequeños no estaba bien establecido. El procedimiento se extendió después a ojos adultos con miopía alta y a pacientes con queratocono en estadios iniciales, donde el lentículo plano actuaba como refuerzo mecánico de la córnea ectásica. Los lentículos liofilizados los fabricaba de forma centralizada la compañía Abbott Medical Optics (AMO), lo que simplificaba la logística quirúrgica. Para situar la epiqueratofaquia conviene recordar las tres familias de cirugía refractiva corneal. Las técnicas incisionales (como la queratotomía radial) debilitan la periferia corneal para aplanar su curvatura. Las técnicas sustractivas (PRK, LASIK) retiran tejido del estroma con láser excímer para remodelar la superficie. Y las técnicas aditivas añaden material, ya sea dentro del estroma (queratofaquia, descrita por José I. Barraquer en 1949) o sobre él. La epiqueratofaquia pertenece a este tercer grupo: es una queratoplastia lamelar aditiva que, frente a la queratofaquia de Barraquer, no requiere abrir un bolsillo intraestromal, lo que la hacía técnicamente más sencilla y, al menos en teoría, reversible. La reversibilidad era precisamente su argumento clínico más atractivo. Al no retirar tejido corneal propio ni penetrar en el globo ocular, el lentículo podía retirarse si el resultado no era satisfactorio, y la córnea del paciente quedaba intacta. Ninguna otra técnica refractiva de la época ofrecía esa posibilidad. Sin embargo, la realidad quirúrgica matizó esa ventaja: la recuperación visual era lenta (el lentículo tardaba una media de seis semanas en aclararse en adultos), la predictibilidad del resultado refractivo era limitada y se observaba regresión progresiva del efecto corrector a largo plazo. Varios factores confluyeron en la década de 1990 para que la epiqueratofaquia dejara de practicarse. El LASIK proporcionaba resultados refractivos mucho más predecibles y con una recuperación visual rápida. Las lentes intraoculares fáquicas (implantadas sin retirar el cristalino) ofrecieron una alternativa intraocular para miopías elevadas con mejor estabilidad dióptrica. Y en el campo de la afaquia pediátrica, los avances en lentes intraoculares adaptadas a ojos en crecimiento redujeron la necesidad de una solución corneal externa. El procedimiento no ha desaparecido del todo de la literatura. Publicaciones recientes describen casos aislados de seguimiento a treinta años con resultados estables, y la técnica ha encontrado un nicho experimental en combinación con el cross-linking corneal para queratoconos que no son candidatos a otras intervenciones. No puede hablarse, sin embargo, de un uso clínico vigente en la práctica oftalmológica convencional. Del griego ἐπί (epí, "sobre"), κέρας (kéras, "cuerno", la raíz griega habitual para referirse a la córnea) y φακός (phakós, "lente"). El significado literal es "lente sobre la córnea", y describe con exactitud el procedimiento: un lentículo de tejido corneal se coloca encima de la superficie corneal del paciente. No. La queratoplastia convencional (trasplante de córnea) sustituye tejido corneal dañado por tejido sano de un donante, ya sea en todo su espesor (penetrante) o en capas parciales (lamelar). La epiqueratofaquia no sustituye tejido: añade un lentículo tallado sobre la superficie de una córnea que se conserva íntegra. Su finalidad no es terapéutica (reemplazar córnea enferma), sino refractiva (cambiar la curvatura para corregir un defecto óptico). De forma generalizada, no. La técnica fue desplazada en los años noventa por el LASIK y por las lentes intraoculares fáquicas, que ofrecen mayor predictibilidad y recuperación más rápida. Persiste como recurso experimental en casos muy seleccionados de queratocono que no son candidatos a otros procedimientos, pero no forma parte de la cartera habitual de la cirugía refractiva actual. Si desea ampliar información sobre cirugía corneal y refractiva, puede consultar:Qué es la epiqueratofaquia
Contexto dentro de la cirugía refractiva lamelar
Razones del abandono clínico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra epiqueratofaquia?
¿Es lo mismo epiqueratofaquia que queratoplastia?
¿Se sigue practicando la epiqueratofaquia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026