DICCIONARIO MÉDICO
Epilepsia mioclónica juvenil
La epilepsia mioclónica juvenil (EMJ), también denominada síndrome de Janz, es una epilepsia generalizada de base genética que debuta habitualmente entre los 12 y los 18 años. Se caracteriza por sacudidas mioclónicas breves e involuntarias, predominantes en las extremidades superiores y con aparición típica poco después del despertar. Representa entre el 5 % y el 11 % de todas las epilepsias. Frente a las epilepsias benignas infantiles, que son focales y se resuelven espontáneamente, la EMJ pertenece al grupo de las epilepsias generalizadas idiopáticas. Las descargas epileptiformes se originan de forma simultánea en ambos hemisferios cerebrales y producen sacudidas bilaterales, simétricas, que afectan sobre todo a hombros, brazos y manos. La conciencia se mantiene preservada durante las mioclonías, un dato que con frecuencia retrasa la consulta porque el paciente (y su entorno) no las identifica como crisis epilépticas. El cuadro fue documentado por primera vez en 1867 por Théodore Herpin, médico ginebrino que describió las mioclonías matutinas en un grupo de pacientes jóvenes. Casi un siglo más tarde, en 1957, el neurólogo alemán Dieter Janz y su colega W. Christian elaboraron la descripción sistemática del síndrome bajo la denominación Impulsiv-Petit-Mal ("pequeño mal impulsivo"), término que aludía a la brusquedad de las sacudidas. El nombre de Janz acabó asociándose al síndrome de forma duradera. Mioclonías. Son la manifestación cardinal del síndrome. Consisten en sacudidas repentinas, de duración inferior a un segundo, que hacen que el paciente lance objetos, derrame el café de la mañana o deje caer el cepillo de dientes. Ocurren de forma preferente en los primeros 30 minutos tras despertar. Los músculos faciales suelen quedar respetados. Crisis tónico-clónicas generalizadas. Aparecen en cerca del 80-95 % de los pacientes en algún momento de la evolución, con frecuencia precipitadas por la privación de sueño o el consumo de alcohol. La asociación de mioclonías matutinas seguidas, horas después, de una convulsión generalizada suele ser la combinación que lleva al paciente a consultar por primera vez. Un tercio de los pacientes presenta, además, ausencias típicas breves que pueden preceder en años al debut de las mioclonías. Entre los factores precipitantes, la privación de sueño es el desencadenante más constante. Le siguen el estrés, la fatiga, el consumo de alcohol y, en un porcentaje no despreciable de pacientes (en torno al 30 %), la estimulación luminosa intermitente (fotosensibilidad). Las pantallas con destellos rápidos, los videojuegos con secuencias de flash y las luces estroboscópicas de discotecas son situaciones de riesgo reconocidas en la adolescencia. En el electroencefalograma intercrítico aparecen paroxismos generalizados de polipunta-onda a una frecuencia de 4 a 6 Hz, con actividad de fondo normal. La fotoestimulación puede desencadenar estas descargas en el laboratorio, lo que constituye un dato de valor para confirmar el diagnóstico. Se han identificado variantes genéticas asociadas a la EMJ en varios cromosomas, con especial relevancia del locus en el cromosoma 6p (gen EFHC1). La herencia es compleja, poligénica en la mayoría de los casos, y la penetrancia variable explica por qué no todos los portadores de variantes de riesgo desarrollan el síndrome. Existe agregación familiar clara: entre el 15 % y el 50 % de los pacientes tienen antecedentes de epilepsia en familiares de primer o segundo grado. Desde el punto de vista fisiopatológico, la evidencia apunta a una disfunción de las redes tálamo-corticales que regulan la transición entre sueño y vigilia, lo que explica la concentración de las crisis en el período peri-despertar. No existe lesión estructural cerebral: la resonancia magnética es normal. La epilepsia con crisis tónico-clónicas generalizadas aisladas (sin mioclonías) y la epilepsia de ausencia juvenil son los diagnósticos diferenciales más próximos dentro de las epilepsias generalizadas idiopáticas. La clave reside en la presencia o ausencia de las mioclonías matutinas, cuya identificación requiere una anamnesis dirigida porque el paciente rara vez las refiere de forma espontánea. Otro grupo a descartar son las epilepsias mioclónicas progresivas. En estos procesos las mioclonías son más frecuentes, se acompañan de deterioro neurológico progresivo y la resonancia magnética cerebral puede mostrar alteraciones, lo que las distingue de la EMJ. De Dieter Janz (1920-2016), neurólogo berlinés que en 1957, junto con W. Christian, publicó la descripción detallada de este síndrome bajo el término Impulsiv-Petit-Mal. Aunque Théodore Herpin ya había documentado mioclonías matutinas en 1867, fue Janz quien sistematizó el cuadro y lo consolidó como entidad clínica independiente. No en el sentido estricto. Responde muy bien a la medicación y la mayoría de los pacientes logran un control completo de las crisis, pero existe una alta tendencia a la recaída cuando se retira el fármaco. Muchos pacientes necesitan mantener la medicación durante largos períodos, a veces de por vida. Son entidades muy distintas. Las epilepsias benignas infantiles son focales, se resuelven solas antes de la adolescencia y no requieren medicación indefinida. La EMJ, en cambio, es generalizada, debuta en la adolescencia y tiende a persistir en la vida adulta si se suspende la medicación. Consulte también la información clínica completa sobre la epilepsia Si busca información sobre el manejo clínico, las opciones de seguimiento y la valoración especializada, puede consultar la ficha completa de epilepsia elaborada por el Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la epilepsia mioclónica juvenil, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la epilepsia mioclónica juvenil
Tipos de crisis y perfil clínico
Factores precipitantes y patrón electroencefalográfico
Genética y fisiopatología
Diferenciación con otros síndromes epilépticos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "síndrome de Janz"?
¿La epilepsia mioclónica juvenil se cura?
¿Es lo mismo que una epilepsia infantil benigna?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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