DICCIONARIO MÉDICO
Enfermedad por complejos inmunes
Una enfermedad por complejos inmunes es cualquier proceso patológico causado por el depósito en los tejidos de complejos formados por la unión de un antígeno y un anticuerpo. Estos depósitos activan el sistema del complemento y desencadenan una reacción inflamatoria local que puede dañar vasos sanguíneos, riñones, articulaciones y otros órganos. Cuando el organismo produce anticuerpos frente a un antígeno (ya sea externo, como una proteína bacteriana, o endógeno, como el ADN propio en el lupus), ambos se combinan formando complejos antígeno-anticuerpo que normalmente son eliminados por el sistema fagocítico. El problema surge cuando esos complejos se producen en exceso, son de tamaño intermedio o el sistema de aclaramiento falla: se depositan en las paredes de los vasos y en las membranas basales de órganos como el riñón, y allí activan la cascada del complemento. La respuesta inflamatoria resultante, mediada por neutrófilos y otros leucocitos, provoca daño tisular. Este mecanismo corresponde a la hipersensibilidad de tipo III en la clasificación de Gell y Coombs (1963), que sigue siendo la referencia estándar para ordenar las reacciones de hipersensibilidad. El concepto de «enfermedad por complejos inmunes» se solapa con el de hipersensibilidad tipo III, pero suele emplearse en un sentido más clínico: no designa el mecanismo inmunológico en abstracto, sino las enfermedades concretas que ese mecanismo produce. El ejemplo histórico más conocido es la enfermedad del suero, descrita por Clemens von Pirquet y Bela Schick en 1905. Aparecía en pacientes que recibían suero equino como antitoxina diftérica: entre una y dos semanas después de la inyección, desarrollaban fiebre, erupción cutánea, artritis y, en algunos casos, daño renal. Von Pirquet intuyó que se trataba de una reacción del propio organismo frente a las proteínas del suero extraño. El cuadro pasó a ser raro con la llegada de los antibióticos, pero sigue observándose esporádicamente tras la administración de ciertos fármacos. Hoy en día, las enfermedades por complejos inmunes mejor estudiadas incluyen varias formas de glomerulonefritis (la postestreptocócica, la membranoproliferativa), la nefritis lúpica (manifestación renal del lupus eritematoso sistémico) y determinadas vasculitis de pequeño vaso. También interviene un componente de inmunocomplejos en la reacción de Arthus, un fenómeno localizado que se reproduce experimentalmente inyectando antígeno en la piel de un animal previamente sensibilizado. En la práctica, sí: ambas expresiones designan el mismo mecanismo patogénico (depósito de complejos antígeno-anticuerpo con activación del complemento). La diferencia es de registro: «hipersensibilidad tipo III» se utiliza más en inmunología básica y «enfermedad por complejos inmunes», en contexto clínico. El riñón. Los complejos tienden a depositarse en la membrana basal glomerular, donde desencadenan formas de glomerulonefritis que pueden evolucionar hacia la insuficiencia renal si no se controlan. Una reacción sistémica que aparecía una o dos semanas después de inyectar suero de caballo como antitoxina. La describieron Von Pirquet y Schick en 1905. Fue la primera enfermedad en la que se identificó el mecanismo de los inmunocomplejos circulantes, aunque en aquel momento la inmunología carecía de herramientas para demostrarlo con las técnicas actuales. Si desea profundizar en conceptos asociados a las enfermedades por complejos inmunes, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la enfermedad por complejos inmunes
Enfermedades clínicas asociadas al depósito de inmunocomplejos
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la hipersensibilidad de tipo III?
¿Qué órgano se afecta con más frecuencia?
¿Qué fue la enfermedad del suero?
Referencias
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