DICCIONARIO MÉDICO
Endoftalmitis bacteriana
La endoftalmitis bacteriana es una infección intraocular causada por la entrada y proliferación de bacterias en las cavidades del ojo (cámara anterior, humor vítreo o ambos). Representa la forma más frecuente de endoftalmitis infecciosa y se considera una urgencia oftalmológica que requiere intervención en las primeras horas para preservar la función visual. El concepto abarca toda inflamación intraocular en la que se demuestra, o se sospecha con fundamento clínico, la presencia de bacterias dentro del globo ocular. La confirmación microbiológica se obtiene mediante tinción de Gram y cultivo del humor acuoso o del vítreo, aunque los cultivos resultan negativos en un porcentaje no despreciable de casos (hasta un 30 % en algunas series), lo que no descarta necesariamente el origen infeccioso. Frente a la endoftalmitis estéril, la forma bacteriana cursa con dolor más intenso, progresión rápida de la inflamación y mayor compromiso visual desde las fases iniciales. Ese contraste en la evolución orienta al clínico incluso antes de disponer de los resultados del cultivo. Los cocos grampositivos predominan en la mayoría de las series. Staphylococcus epidermidis, comensal habitual de la conjuntiva y los párpados, es el patógeno aislado con mayor frecuencia en las endoftalmitis postoperatorias agudas. Staphylococcus aureus, más virulento, produce cuadros de evolución más rápida y peor pronóstico. Los estreptococos del grupo viridans y Enterococcus completan el espectro habitual. Las bacterias gramnegativas (sobre todo Pseudomonas aeruginosa) se aíslan con menor frecuencia, pero sus endoftalmitis tienden a ser más destructivas. En la endoftalmitis endógena (la que llega al ojo por vía sanguínea), Klebsiella pneumoniae ocupa un lugar destacado, particularmente en el este de Asia, donde se asocia a abscesos hepáticos. La vía exógena, con diferencia la más común, se produce cuando las bacterias de la superficie ocular o del entorno quirúrgico penetran a través de la incisión. La cirugía de catarata concentra el mayor número de casos por ser la intervención intraocular más practicada en todo el mundo. Traumatismos penetrantes con cuerpo extraño intraocular comportan un riesgo especialmente alto. Bacillus cereus merece mención aparte: asociado a heridas contaminadas con tierra, provoca una de las formas más agresivas de endoftalmitis, con destrucción retiniana en menos de 24 horas. La vía endógena supone entre el 2 % y el 8 % del total. Los focos más habituales son endocarditis, infecciones del tracto urinario, abscesos abdominales y el uso de catéteres venosos centrales. Pacientes inmunodeprimidos, diabéticos o usuarios de drogas por vía intravenosa presentan un riesgo más elevado. El Endophthalmitis Vitrectomy Study (EVS), publicado en 1995, fue el primer y hasta ahora único ensayo clínico aleatorizado de gran tamaño dedicado a esta entidad. El estudio incluyó 420 pacientes con endoftalmitis postoperatoria aguda tras cirugía de catarata o de implante secundario de lente intraocular, y sus resultados siguen citándose tres décadas después como marco de referencia. Las limitaciones del EVS, sin embargo, se reconocen ampliamente: excluyó las endoftalmitis postraumáticas, las endógenas y las asociadas a inyecciones intravítreas (procedimiento que no existía como práctica rutinaria en 1995), lo que limita la extrapolación de sus conclusiones a esos contextos. La forma aguda suele manifestarse entre el segundo y el séptimo día postoperatorio. Cuando la aparición se retrasa más allá de las seis semanas, se habla de endoftalmitis crónica o tardía, generalmente causada por gérmenes de baja virulencia y crecimiento lento. No. La virulencia varía enormemente. Staphylococcus epidermidis produce cuadros más indolentes; Streptococcus spp. y bacilos gramnegativos como Pseudomonas causan infecciones con peor pronóstico visual. Las endoftalmitis por Bacillus cereus pueden destruir la retina en menos de un día. Estrictamente, no. La endoftalmitis infecciosa abarca también las formas fúngicas y, en casos muy raros, las causadas por protozoos. La bacteriana es, con mucho, la más frecuente dentro de las infecciosas, pero no la única. Si desea profundizar en conceptos asociados a la endoftalmitis bacteriana, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la endoftalmitis bacteriana
Agentes causales más frecuentes
Vías de acceso al ojo
El estudio EVS como referencia histórica
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en aparecer la endoftalmitis bacteriana tras una cirugía?
¿Todas las bacterias producen el mismo grado de destrucción ocular?
¿Es lo mismo endoftalmitis bacteriana que endoftalmitis infecciosa?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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