DICCIONARIO MÉDICO
Endoftalmitis estéril
La endoftalmitis estéril es una inflamación del interior del ojo en la que no se identifican microorganismos causales. Se distingue de la endoftalmitis bacteriana precisamente por la ausencia de infección: los cultivos del humor acuoso y del vítreo resultan negativos. Aparece sobre todo como complicación de inyecciones intravítreas de fármacos antiangiogénicos y, con menor frecuencia, tras cirugía intraocular. El término designa un cuadro inflamatorio intraocular agudo cuyo origen no es infeccioso. Algunos autores prefieren la denominación «endoftalmitis con cultivo negativo», porque la etiqueta «estéril» asume de entrada la ausencia de gérmenes cuando en realidad podría tratarse de una infección con carga bacteriana por debajo del umbral de detección del cultivo convencional. La discusión terminológica no es puramente académica: tiene consecuencias prácticas sobre si se instaura o no cobertura antibiótica. Dentro de la clasificación general de las endoftalmitis, la forma estéril ocupa un lugar particular porque su pronóstico visual es considerablemente mejor que el de las formas infecciosas. La mayoría de los pacientes recuperan la agudeza visual previa al episodio si el cuadro se identifica correctamente y se evitan intervenciones innecesarias. Reacciones a fármacos intravítreos. Es la causa más relevante en la práctica clínica actual. Fármacos anti-VEGF (inhibidores del factor de crecimiento endotelial vascular) inyectados en el vítreo para el manejo de la degeneración macular asociada a la edad o del edema macular diabético pueden desencadenar una reacción inflamatoria aguda. La incidencia comunicada oscila entre el 0,005 % y el 4,4 % según las series y el fármaco utilizado. Brolucizumab, retirado o restringido en algunos centros, se asoció a tasas más altas de vasculitis retiniana y de inflamación intraocular. Síndrome tóxico del segmento anterior (TASS). Descrito como entidad diferenciada en la década de 1990, el TASS se produce cuando sustancias no infecciosas contactan con el endotelio corneal y las estructuras de la cámara anterior durante la cirugía de catarata. Residuos de productos de limpieza en el instrumental quirúrgico, conservantes de las soluciones de irrigación o endotoxinas bacterianas presentes sin bacterias viables pueden desencadenarlo. Se manifiesta de forma característica en las primeras 12 a 24 horas postoperatorias, con edema corneal difuso e hipopión, pero sin dolor proporcionado a la intensidad de los hallazgos. Otras causas incluyen la inflamación provocada por restos de material viscoelástico o por partículas desprendidas de lentes intraoculares defectuosas, un problema que fue más frecuente con los primeros modelos de implantes. El principal reto clínico es distinguir la forma estéril de la infecciosa en las primeras horas, cuando el abordaje terapéutico diverge de forma radical. Varios datos orientan, aunque ninguno es definitivo por sí solo. La endoftalmitis estéril suele aparecer antes que la infecciosa: las primeras 24 a 48 horas frente a los 3 a 7 días habituales de la bacteriana aguda. El dolor es generalmente menor, la inflamación tiende a no progresar y en muchos casos responde a corticoides tópicos sin necesidad de antimicrobianos. Si existe duda razonable sobre el origen, la prudencia dicta administrar cobertura antibiótica mientras se esperan los resultados del cultivo; retrasarla en una endoftalmitis infecciosa verdadera puede costar la visión del paciente. En la gran mayoría de los casos, no. El pronóstico visual suele ser bueno, al contrario de lo que ocurre con la forma bacteriana. No obstante, episodios graves con vasculitis retiniana (como los descritos con brolucizumab) sí pueden dejar secuelas. Depende de la causa. El TASS se reduce con protocolos rigurosos de limpieza y enjuague del instrumental quirúrgico. Las reacciones a fármacos intravítreos son más difíciles de anticipar, aunque la vigilancia postinyección permite detectar los cuadros de forma precoz. No exactamente, aunque comparten rasgos. La uveítis postoperatoria abarca un espectro amplio de inflamaciones, desde reacciones leves y esperables hasta cuadros intensos. La endoftalmitis estéril se sitúa en el extremo grave de ese espectro: implica una inflamación desproporcionada que obliga a descartar infección. Si desea profundizar en conceptos asociados a la endoftalmitis estéril, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la endoftalmitis estéril
Causas habituales
Diferenciación con la endoftalmitis infecciosa
Preguntas frecuentes
¿La endoftalmitis estéril puede causar ceguera?
¿Se puede prevenir?
¿Es lo mismo endoftalmitis estéril que uveítis postoperatoria?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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