DICCIONARIO MÉDICO

Encefalopatía espongiforme

Las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET) son un grupo de enfermedades neurodegenerativas causadas por priones: proteínas con plegamiento anómalo capaces de inducir la conversión de la proteína priónica normal (PrPᶜ) en su forma patológica (PrPˢᶜ). El nombre «espongiforme» alude al aspecto microscópico del cerebro afectado, que recuerda a una esponja por la presencia de innumerables vacuolas en el tejido nervioso. Son invariablemente letales.

Qué es la encefalopatía espongiforme

El concepto de encefalopatía espongiforme nació de la observación neuropatológica. Cuando se examina bajo el microscopio el cerebro de un animal o una persona fallecida por una de estas enfermedades, la corteza y otras estructuras presentan un patrón de vacuolización confluente que les da un aspecto esponjoso. A esa imagen se suman pérdida neuronal, proliferación de astrocitos (gliosis) y depósitos de la proteína priónica patológica. No hay infiltrado inflamatorio, lo que distingue estas lesiones de las encefalitis infecciosas convencionales.

La primera encefalopatía espongiforme reconocida fue el scrapie (tembladera) del ganado ovino, descrita ya en el siglo XVIII. En 1957, Daniel Carleton Gajdusek y Vincent Zigas describieron el kuru en la población Fore de Papúa-Nueva Guinea, donde la enfermedad llegó a afectar al 1 % de la población cada año; su transmisión se vinculó a prácticas de canibalismo ritual. La noción de que un agente transmisible desprovisto de ácidos nucleicos pudiera causar enfermedad parecía inverosímil. Fue Stanley Prusiner quien, en 1982, acuñó el término prion (proteinaceous infectious particle) y propuso que la proteína anómala era, por sí sola, el agente causal. El concepto le valió el Premio Nobel de Medicina en 1997.

El prion como agente patógeno

La proteína priónica celular (PrPᶜ) es una glucoproteína de membrana expresada normalmente en las neuronas y en otros tejidos. Su función fisiológica exacta sigue sin conocerse del todo, aunque se le han atribuido papeles en la señalización celular y en la adhesión interneuronal. El problema surge cuando la PrPᶜ adopta un plegamiento tridimensional alternativo, rico en láminas beta, que la convierte en PrPˢᶜ. Esta isoforma es resistente a las proteasas, se acumula en el tejido nervioso y, lo que resulta más inquietante, induce la conversión de las moléculas normales vecinas en copias patológicas. El resultado es una reacción en cadena que avanza durante meses o años sin provocar respuesta inmunitaria detectable.

Formas humanas

Las encefalopatías espongiformes humanas pueden originarse de tres maneras: esporádica (sin causa identificable, la más frecuente), hereditaria (por mutaciones en el gen PRNP que codifica la proteína priónica) y adquirida (por exposición a tejido contaminado). El Instituto de Salud Carlos III, responsable de la vigilancia epidemiológica en España, las clasifica del modo siguiente.

Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ). Es la encefalopatía espongiforme humana más común. El 80-90 % de los casos son esporádicos, con una incidencia aproximada de un caso por millón de habitantes al año. Cursa con una demencia rápidamente progresiva, mioclonías y alteraciones cerebelosas, y el desenlace se produce en meses.

Variante de la ECJ (vECJ). Comunicada por primera vez en el Reino Unido en 1995, se relacionó epidemiológicamente con la encefalopatía espongiforme bovina (la llamada «enfermedad de las vacas locas»). Afecta a personas más jóvenes que la forma clásica (edad media de presentación en torno a los 26 años) y comienza con alteraciones psiquiátricas antes de progresar a la demencia.

Insomnio familiar fatal. Enfermedad hereditaria, autosómica dominante, en la que predomina un insomnio refractario a cualquier intervención, acompañado de disautonomía y deterioro cognitivo. Las lesiones se concentran en el tálamo.

Síndrome de Gerstmann-Sträussler-Scheinker. Otra forma hereditaria, más lenta que la ECJ, con ataxia cerebelosa como manifestación predominante y una evolución que puede prolongarse varios años.

Formas animales y su repercusión sanitaria

El scrapie de ovinos y caprinos no se ha asociado a transmisión humana. La encefalopatía espongiforme bovina, detectada en 1986 en el Reino Unido, generó una crisis sanitaria sin precedentes al demostrarse su vínculo con la variante humana de la ECJ. La caquexia crónica de los cérvidos, endémica en poblaciones de ciervos y alces de Norteamérica, constituye una preocupación creciente, si bien hasta la fecha no se ha documentado transmisión a personas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama "espongiforme"?

Porque el cerebro de los afectados, visto al microscopio, presenta una multitud de pequeñas vacuolas que le dan apariencia de esponja. El término fue acuñado por los neuropatólogos que describieron ese patrón histológico.

¿Es contagiosa la encefalopatía espongiforme?

No se transmite por contacto casual ni por vía respiratoria. La transmisión documentada en humanos se ha producido por exposición a tejido nervioso contaminado (procedimientos neuroquirúrgicos, trasplantes de córnea o duramadre, hormona de crecimiento de origen cadavérico) o por ingesta de carne contaminada con priones bovinos en el caso de la variante de la ECJ. Fuera de esos contextos específicos, el riesgo de contagio interpersonal es prácticamente inexistente.

¿Tienen cura las encefalopatías espongiformes?

No. Una vez que aparecen los signos clínicos, la evolución es siempre progresiva y el desenlace, fatal. No existe en la actualidad ninguna intervención capaz de detener o revertir la acumulación de PrPˢᶜ en el cerebro. La investigación sigue abierta, pero el carácter refractario del prion a los mecanismos inmunitarios convencionales dificulta enormemente el desarrollo de terapias.

Referencias

  1. Instituto de Salud Carlos III. Encefalopatías espongiformes transmisibles humanas.
  2. Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Encefalopatías espongiformes transmisibles (EET).
  3. Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Encefalopatía espongiforme bovina.
  4. Cartier L, et al. Enfermedad por priones, encefalopatía espongiforme humana y enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Rev Med Chile. 2019;147(9):1176-1185.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a las encefalopatías espongiformes, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Prion: proteína con plegamiento anómalo capaz de inducir neurodegeneración transmisible.
  • Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob: la encefalopatía espongiforme humana más frecuente.
  • Insomnio familiar fatal: encefalopatía espongiforme hereditaria con predominio talámico.
  • Encefalopatía: término genérico para cualquier trastorno difuso del encéfalo.
  • Neurodegenerativo: relativo a procesos de pérdida progresiva de neuronas.
  • Gliosis: proliferación de células gliales en respuesta a una lesión del tejido nervioso.

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