DICCIONARIO MÉDICO
Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob
La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ) es una encefalopatía espongiforme transmisible, causada por priones, que produce un deterioro neurológico rápidamente progresivo y resulta invariablemente mortal. Su incidencia se sitúa en torno a uno o dos casos por millón de habitantes al año. Se trata de la más frecuente de las enfermedades priónicas humanas, un pequeño grupo de trastornos neurodegenerativos que incluye también el kuru, la enfermedad de Gerstmann-Sträussler-Scheinker y el insomnio familiar letal. Lo que todas comparten es un agente causal que no encaja en las categorías clásicas de la microbiología: el prion no es un virus ni una bacteria, sino una proteína del propio organismo que adopta una conformación tridimensional anómala (PrPSc) y adquiere la capacidad de convertir copias normales de la misma proteína (PrPC) en su forma patológica. Ese efecto en cascada se acumula en el encéfalo y provoca la muerte neuronal. El nombre de la enfermedad honra a dos neurólogos alemanes. Hans Gerhard Creutzfeldt describió en 1920 el caso de una mujer joven con deterioro cognitivo-motor de evolución subaguda. Al año siguiente, Alfons Maria Jakob comunicó cinco pacientes con un cuadro similar: gliosis difusa y pérdida neuronal en la corteza cerebral. Jakob propuso la denominación «encefalopatía diseminada con pseudoesclerosis espástica», pero fue el doble epónimo el que acabó imponiéndose. Un detalle que la historiografía ha señalado con cierta insistencia: la revisión posterior del material de Creutzfeldt sugiere que su caso original podría no corresponder a lo que hoy se diagnosticaría como ECJ. La naturaleza proteica del agente infeccioso fue propuesta por Stanley Prusiner en 1982, una hipótesis que le valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1997. La proteína priónica celular (PrPC) es una glicoproteína de superficie presente en las neuronas de todos los mamíferos; su función fisiológica exacta sigue sin estar completamente resuelta, aunque se le han atribuido papeles en la señalización celular y la protección frente al estrés oxidativo. Cuando PrPC se pliega de forma incorrecta y adopta la conformación PrPSc (de scrapie, la tembladera ovina), se vuelve resistente a la digestión por proteasas, se agrega en fibrillas y se acumula en el tejido nervioso. El resultado histológico es una vacuolización del neuropilo que confiere al cerebro un aspecto esponjoso bajo el microscopio. De ahí la denominación «espongiforme». La ECJ se clasifica en cuatro formas según su origen. La esporádica constituye entre el 85 y el 90 % de los casos: aparece sin causa identificable, generalmente en personas mayores de sesenta años, y su duración media desde el inicio de los primeros signos hasta el fallecimiento ronda los cuatro a seis meses. Entre un 10 y un 15 % de los casos corresponden a la forma familiar o genética, ligada a mutaciones del gen PRNP (cromosoma 20) que codifica la proteína priónica. Se hereda con patrón autosómico dominante. Las formas adquiridas son muy infrecuentes. La ECJ iatrogénica se ha documentado tras trasplantes de duramadre cadavérica, uso de instrumentos neuroquirúrgicos contaminados o administración de hormona de crecimiento extraída de hipófisis de cadáveres, una práctica abandonada en la década de 1980. La variante de la ECJ (vECJ), identificada en el Reino Unido en 1996, se vinculó a la ingesta de carne contaminada con el agente de la encefalopatía espongiforme bovina (la llamada «enfermedad de las vacas locas»). Tiende a afectar a pacientes más jóvenes y presenta un perfil clínico y neuropatológico diferenciado. De los neurólogos alemanes Hans Gerhard Creutzfeldt (1885-1964) y Alfons Maria Jakob (1884-1931), que describieron los primeros casos entre 1920 y 1921. No trabajaban juntos: sus descripciones fueron independientes y contemporáneas. No se transmite por contacto casual, ni por vía aérea, ni por compartir utensilios. La transmisión documentada se ha producido únicamente a través de material biológico contaminado (injertos de duramadre, instrumentos neuroquirúrgicos) o, en el caso de la variante, por vía alimentaria. La forma esporádica, que representa la inmensa mayoría de los casos, no tiene origen infeccioso identificable. La variante de la ECJ (vECJ) se asoció epidemiológicamente con la epidemia de encefalopatía espongiforme bovina que afectó al ganado del Reino Unido en la década de 1990. El número total de casos humanos de vECJ ha sido reducido (poco más de doscientos en todo el mundo), pero su aparición tuvo un enorme impacto en las políticas de seguridad alimentaria. No. No existe intervención curativa conocida y el desenlace es siempre mortal. La investigación actual se centra en la detección precoz mediante biomarcadores en el líquido cefalorraquídeo y en posibles estrategias de inhibición del plegamiento anómalo del prion. Si desea profundizar en conceptos asociados a la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob
El prion como agente causal
Formas clínicas de la enfermedad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre?
¿Es contagiosa?
¿Qué relación tiene con la enfermedad de las vacas locas?
¿Tiene cura la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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