DICCIONARIO MÉDICO
Ecoencefalografía
La ecoencefalografía es la exploración del cerebro mediante ultrasonidos. Nacida en la neurocirugía sueca de los años cincuenta, tuvo su época dorada como método rápido de detección de desplazamientos de la línea media, y hoy pervive sobre todo en su versión pediátrica, la neurosonografía a través de la fontanela. El término designa cualquier técnica de exploración cerebral basada en la emisión y recepción de ondas de ultrasonido. Se trata de una prueba de imagen no invasiva, sin radiación ionizante, que utiliza un transductor apoyado sobre el cráneo para enviar ondas sonoras de alta frecuencia hacia el encéfalo. La energía que se refleja en las interfases entre tejidos regresa al mismo transductor y se traduce en una señal que el equipo procesa como trazado o como imagen. La palabra combina tres raíces griegas: ἠχώ (ēkhṓ, "eco", el sonido que vuelve), ἐγκέφαλος (enképhalos, "lo que está dentro de la cabeza", es decir, el cerebro), y γραφία (graphía, "representación gráfica"). La denominación cuajó en la literatura médica hacia mediados del siglo XX, cuando los primeros dispositivos permitieron obtener registros del interior del cráneo mediante ondas sonoras. En inglés equivale a echoencephalography, y en la clasificación MeSH figura con esa entrada. El adjetivo derivado es "ecoencefalográfico". Los ultrasonidos empleados en la exploración cerebral tienen frecuencias del orden de 1 a 10 MHz. Al atravesar tejidos de distinta impedancia acústica, una parte del haz se refleja en cada interfase y otra continúa hacia planos más profundos. La onda reflejada llega al transductor con un retraso proporcional a la distancia recorrida, y ese retraso es el que permite reconstruir la posición espacial de las estructuras. Históricamente se distinguieron dos modos. En modo A (amplitud) el resultado es un trazado unidimensional donde cada eco aparece como una deflexión de la línea de base; en modo B (brillo) las señales se traducen en puntos de distinto brillo que, ensamblados, forman una imagen bidimensional del encéfalo. Los sistemas actuales trabajan en modo B en tiempo real, con posibilidad de superponer un análisis Doppler para explorar el flujo intracraneal. La idea de emplear ultrasonidos para explorar el cerebro se remonta a los trabajos de Karl Theodor Dussik en Austria a principios de los años cuarenta, quien intentó localizar los ventrículos midiendo la atenuación del haz sonoro al atravesar el cráneo. Sus resultados fueron controvertidos y el planteamiento por transmisión resultó poco fiable. El giro decisivo lo dio el neurocirujano sueco Lars Leksell. En 1953 utilizó un reflectoscopio Siemens, un aparato pensado originalmente para la detección de defectos en piezas industriales, y observó cómo el eco procedente de la línea media del cráneo se desplazaba en un lactante de dieciséis meses con un tumor cerebral. La confirmación quirúrgica del hallazgo abrió el camino a una técnica que Leksell describió con detalle en 1956, en Acta Chirurgica Scandinavica. Aquel "M‑echo" central, procedente de estructuras como el tercer ventrículo o la fisura interhemisférica, se convirtió en el eje de la exploración: cuando se desviaba de su posición esperada, apuntaba a una lesión ocupante de espacio. Durante las décadas siguientes, la ecoencefalografía en modo A se difundió como método rápido y disponible a pie de cama en servicios de neurocirugía, especialmente ante traumatismos craneoencefálicos, cuando la tomografía computarizada aún no estaba generalizada. La aparición de la TC en los años setenta y de la resonancia magnética en los ochenta relegó la técnica clásica a un papel muy marginal en adultos. Donde la ecoencefalografía sigue teniendo un lugar propio es en la exploración del cerebro del recién nacido prematuro o del lactante. La neurosonografía transfontanelar aprovecha una circunstancia biológica muy concreta: la fontanela anterior, todavía sin osificar, actúa como ventana acústica y permite obtener imágenes bidimensionales de alta resolución del parénquima y del sistema ventricular. Es la primera exploración de elección en las unidades de cuidados intensivos neonatales para la vigilancia de entidades como la hemorragia intraventricular, la hidrocefalia o las lesiones periventriculares. En adultos, la exploración transcraneal con Doppler mantiene indicaciones concretas en el estudio del flujo intracraneal, en la monitorización de determinados cuadros vasculares y en unidades de cuidados intensivos, siempre como técnica complementaria de la neuroimagen convencional. Tomografía computarizada (TC) craneal. Utiliza rayos X y ofrece cortes tomográficos del encéfalo con excelente resolución para hueso, sangre reciente y calcificaciones. La ecoencefalografía no aporta el mismo nivel de detalle anatómico, aunque no emplea radiación ionizante. Resonancia magnética (RM) craneal. Se basa en campos magnéticos y radiofrecuencia, y es la técnica de referencia para el estudio del parénquima cerebral en la mayoría de las patologías. Frente a ella, la ecoencefalografía es más rápida, más económica y trasladable a la cabecera del paciente, pero con capacidad diagnóstica muy inferior en adultos. Electroencefalografía (EEG). Registra la actividad eléctrica cerebral y no la anatomía, por lo que a pesar del nombre parecido no tiene ningún parentesco técnico con la ecoencefalografía. La confusión terminológica es frecuente entre pacientes. Es un compuesto griego: ἠχώ (eco), ἐγκέφαλος (cerebro) y γραφία (representación gráfica). Literalmente significa "escritura del eco del cerebro", una descripción bastante fiel del principio de la técnica: registrar los ecos que devuelve el interior del cráneo cuando se emiten ultrasonidos hacia él. No. Utiliza ondas de ultrasonido, sin radiación ionizante. Esa es una de las razones por las que se emplea con seguridad en recién nacidos y lactantes. De forma muy limitada. La versión clásica en modo A prácticamente ha desaparecido. Se conserva la exploración transcraneal con Doppler para evaluar el flujo sanguíneo intracraneal en situaciones concretas, y como técnica complementaria en cuidados intensivos. Para el diagnóstico estructural de tumores, ictus o traumatismos, la TC y la resonancia magnética son hoy las técnicas de referencia. Son términos muy próximos. "Ecoencefalografía" es el término histórico y engloba cualquier exploración cerebral por ultrasonidos, incluida la técnica original de Leksell. "Neurosonografía" se usa hoy sobre todo para referirse a la ecografía cerebral del recién nacido y del lactante realizada a través de la fontanela. No. El nombre suena parecido, pero son pruebas muy distintas. El electroencefalograma registra la actividad eléctrica de la corteza cerebral mediante electrodos sobre el cuero cabelludo, sin ondas sonoras ni imagen anatómica. La ecoencefalografía, en cambio, emplea ultrasonidos para obtener información sobre la estructura del encéfalo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la ecoencefalografía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la ecoencefalografía
Principio físico y modos de exploración
Contexto histórico y aportación de Leksell
Neurosonografía neonatal y usos actuales
Diferenciación con otras técnicas de imagen del cerebro
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ecoencefalografía?
¿Emite radiación?
¿Se sigue usando en adultos?
¿Es lo mismo ecoencefalografía que neurosonografía?
¿Se parece a un electroencefalograma?
Referencias
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