DICCIONARIO MÉDICO

Disomnia

La disomnia es un término clásico que agrupa los trastornos del sueño en los que está alterado el propio acto de dormir: cuesta iniciarlo, mantenerlo o su calidad y duración no resultan reparadoras. Se contraponía a las parasomnias, que son fenómenos anormales que ocurren durante el sueño pero sin alterarlo. Aunque fue una categoría formal en la primera Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño (1990) y en el DSM-IV, hoy se emplea más como referencia didáctica que como diagnóstico vigente.

Qué es la disomnia

La disomnia designa el conjunto de trastornos en los que el problema reside en el propio dormir. Es decir, en la iniciación, el mantenimiento, la duración o la calidad del sueño, así como en su encaje dentro del ciclo sueño-vigilia. Bajo esta etiqueta caben cuadros muy dispares en su origen: unos son intrínsecos, generados por alteraciones internas del sistema regulador; otros extrínsecos, derivados de factores ambientales o de hábitos; y otros dependen del reloj biológico y de su sincronización con el entorno.

Etimológicamente combina dos raíces. El prefijo griego δυσ- (dys-) aporta la idea de dificultad o alteración, y el latín somnus designa el sueño. La composición híbrida es característica de la terminología médica de finales del siglo XX. La palabra opuesta a disomnia sería, en rigor, eusomnia, un sueño normal, aunque este último término apenas se usa fuera de contextos didácticos.

Historia clasificatoria del término

La categoría se popularizó con la primera Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño (ICSD-1), publicada en 1990 por la entonces American Sleep Disorders Association. Aquella clasificación distinguía cuatro grandes grupos, y las disomnias eran uno de ellos, con tres subgrupos: intrínsecas, extrínsecas y las relacionadas con el ritmo circadiano. El DSM-IV recogió una versión simplificada de esa lógica y contribuyó a difundir el término entre clínicos que no venían del ámbito específico del sueño.

La ICSD-2 (2005) reorganizó los cuadros con criterios distintos y desaconsejó ya el uso de la palabra disomnia por considerar que agrupaba entidades demasiado heterogéneas para funcionar como categoría útil. La ICSD-3 (2014, con revisión ICSD-3-TR en 2023) mantuvo esa línea y hoy trabaja con siete grupos: trastornos del insomnio, trastornos respiratorios relacionados con el sueño, hipersomnias centrales, trastornos del ritmo circadiano sueño-vigilia, parasomnias, trastornos del movimiento relacionados con el sueño y un grupo residual. Pese a ello, la voz disomnia sigue siendo de uso frecuente en manuales, textos docentes y en la literatura hispanoamericana, y por eso su definición conserva utilidad práctica.

Qué cuadros se agrupaban tradicionalmente como disomnias

Trastornos del inicio y mantenimiento del sueño. El paradigma es el insomnio, ya sea en forma de dificultad para conciliar el sueño, para mantenerlo a lo largo de la noche o de despertar precoz sin posibilidad de retomarlo. Es el motivo de consulta más frecuente en las unidades de sueño.

Trastornos por somnolencia diurna excesiva. Reúnen las hipersomnias de origen central, con la narcolepsia como cuadro más característico, y otras formas menos frecuentes. Su rasgo común es la incapacidad de mantener la vigilia durante el día, con episodios de somnolencia irresistible.

Trastornos respiratorios asociados al sueño. Los cuadros de apneas e hipopneas alteran la continuidad del sueño y su capacidad reparadora. El más frecuente es el síndrome de apneas del sueño. En la clasificación clásica formaban parte de las disomnias intrínsecas; en la actual constituyen un grupo propio.

Trastornos del ritmo circadiano. Aparecen cuando el reloj biológico interno se desincroniza con las exigencias externas de sueño y vigilia. El jet lag, el trastorno por turnicidad laboral, el síndrome de fase de sueño retrasada y el de fase avanzada son ejemplos habituales. Comparten un fondo común, la desincronización del ritmo circadiano del organismo.

Diferenciación con la parasomnia

La distinción con la parasomnia es la que dio sentido a la categoría disomnia. En las disomnias lo alterado es el dormir mismo: se duerme mal, poco, demasiado o a destiempo. En las parasomnias el sueño puede conservarse, pero durante él aparecen fenómenos anormales que no deberían producirse, como el sonambulismo, los terrores nocturnos, las pesadillas o los trastornos de conducta del sueño REM.

La frontera no siempre es nítida. Muchos pacientes presentan cuadros mixtos, y cierto grado de fragmentación del sueño acompaña con frecuencia a las parasomnias más intensas. La utilidad de la distinción, más allá de su valor didáctico, reside en orientar la evaluación inicial: preguntar por lo que sucede al dormirse y durante la noche, o por lo que sucede en pleno sueño, ayuda al médico a acotar el problema antes de solicitar una polisomnografía.

Preguntas frecuentes

¿De dónde procede la palabra disomnia?

Se forma con el prefijo griego δυσ- (dys-), que expresa dificultad o alteración, y con el sustantivo latino somnus, «sueño». La construcción es híbrida, mezcla del griego y del latín, algo frecuente en la terminología médica moderna. Su equivalente inglés, dyssomnia, se consolidó en los años ochenta con el auge de la medicina del sueño y pasó al español en esa misma década.

¿Es lo mismo disomnia que insomnio?

No. El insomnio es un cuadro concreto, con criterios diagnósticos propios, dentro del amplio grupo de las disomnias. La disomnia, en la clasificación clásica, era la categoría paraguas que incluía el insomnio junto a otros trastornos como la narcolepsia o los trastornos del ritmo circadiano. Podría decirse que todo insomnio es una disomnia, pero no toda disomnia es un insomnio.

¿Sigue usándose el término en las clasificaciones actuales?

No como categoría formal. La ICSD-3 lo retiró por considerarlo poco preciso. Pero se mantiene con vigor en manuales docentes, exámenes de formación sanitaria y en la práctica de muchos clínicos. La distinción disomnia-parasomnia sigue siendo útil como primera aproximación conceptual, aunque el diagnóstico final se realice ya con la nomenclatura vigente.

¿Es un problema exclusivamente del adulto?

No. Los niños también presentan cuadros que se ajustan a la definición clásica de disomnia, en especial trastornos del inicio del sueño ligados a hábitos, síndromes de fase retrasada en adolescentes y algunas hipersomnias. La medicina del sueño pediátrica es hoy una subespecialidad reconocida.

¿Qué diferencia existe entre disomnia y trastorno del sueño?

Trastorno del sueño es la categoría más amplia y engloba cualquier alteración relacionada con el dormir. Disomnia era un subgrupo dentro de esa categoría, el que agrupaba los problemas del propio acto de dormir. Los otros subgrupos clásicos eran las parasomnias, las alteraciones del sueño asociadas a otras enfermedades y algunos síndromes propuestos.

Referencias

  1. Iranzo A, Santamaría J. Clasificación de los trastornos del sueño. Anales del Sistema Sanitario de Navarra.
  2. Manual MSD. Introducción a los trastornos del sueño y de la vigilia. Versión para profesionales.
  3. American Academy of Sleep Medicine. International Classification of Sleep Disorders (ICSD-3-TR).
  4. Sociedad Española del Sueño. Sociedad Española del Sueño.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la disomnia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Parasomnia: fenómenos anormales que aparecen durante el sueño sin alterar su propio mecanismo.
  • Insomnio: dificultad para iniciar o mantener el sueño con repercusión diurna.
  • Somnolencia: tendencia excesiva al sueño durante la vigilia.
  • Ritmo circadiano: ciclo biológico interno aproximado de 24 horas.
  • Síndrome de apneas del sueño: interrupciones respiratorias repetidas durante el sueño.
  • Cataplejia: pérdida brusca del tono muscular asociada a la narcolepsia.
  • Melatonina: hormona ligada al ciclo sueño-vigilia.
  • Sueño REM: fase del sueño con movimientos oculares rápidos y atonía muscular.

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