DICCIONARIO MÉDICO
Parasomnia
La parasomnia es un término médico que agrupa un conjunto de trastornos del sueño caracterizados por conductas, movimientos o experiencias anómalas que aparecen durante el sueño o en su frontera con la vigilia. No es, en sí misma, una alteración de la cantidad ni de la calidad del descanso. Las parasomnias son fenómenos episódicos: ocurren de forma puntual durante el sueño, no de manera continua, y no alteran el mecanismo que regula el ciclo de sueño y vigilia. Bajo este paraguas conceptual conviven manifestaciones muy distintas entre sí, desde hablar en sueños hasta episodios de conducta motora compleja con amnesia posterior del episodio. El nombre procede de la unión del prefijo griego pará (παρά, "junto a") con el sustantivo latino somnus ("sueño"): literalmente, "al lado del sueño". Lo acuñó en 1932 el investigador francés Henri Roger, en una monografía sobre los trastornos del dormir que distinguía entre hipersomnias, insomnios y, precisamente, parasomnias (una clasificación tripartita que todavía resuena en los manuales actuales). El término no se consolidó como categoría diagnóstica formal hasta décadas después, cuando la American Academy of Sleep Medicine lo incorporó a su Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño (ICSD). Conviene no confundir las parasomnias con las disomnias. Estas últimas alteran el propio acto de dormir: cuesta conciliar el sueño, mantenerlo, o se duerme en exceso; el insomnio es su ejemplo más conocido. En la parasomnia, el sueño puede transcurrir con una arquitectura razonablemente normal, pero durante él, o justo en su frontera con la vigilia, irrumpe una conducta que no debería estar ahí. La tercera edición de la Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño, elaborada por la American Academy of Sleep Medicine, ordena las parasomnias según el momento del ciclo en que aparecen. Son tres grupos. Desde las fases de sueño lento, sobre todo la N3 (el sueño profundo o de ondas lentas), emergen las parasomnias del despertar o del sueño NREM, casi siempre en el primer tercio de la noche. Se interpretan como trastornos del arousal: despertares incompletos en los que conviven elementos del sueño y de la vigilia. Aquí se encuadran el despertar confusional, el sonambulismo y el terror nocturno. Propias de la segunda mitad de la noche, cuando la actividad onírica es más vívida, las parasomnias del sueño REM tienen en el trastorno de conducta del sueño REM a su representante más estudiado: ahí desaparece la atonía muscular que normalmente inmoviliza el cuerpo durante esta fase, y sin ese freno la persona puede llegar a escenificar físicamente lo que sueña. También pertenece a este grupo la parálisis del sueño aislada. Un tercer bloque, más heterogéneo, reúne fenómenos que no encajan del todo en los anteriores: el síndrome de la cabeza explosiva, las alucinaciones asociadas al sueño, la enuresis nocturna y el trastorno por ingesta durante el sueño. La distribución por edad cambia mucho según el tipo. Las parasomnias NREM predominan en la infancia y tienden a remitir con la adolescencia; el sonambulismo y el terror nocturno son los ejemplos típicos, y el riesgo aumenta cuando hay antecedentes familiares del mismo trastorno. El trastorno de conducta del sueño REM sigue el patrón contrario: es más frecuente en varones a partir de los cincuenta años, y buena parte de quienes lo padecen de forma crónica terminan desarrollando, años más tarde, una enfermedad neurodegenerativa como el párkinson o la demencia con cuerpos de Lewy. Viene del griego pará y expresa cercanía, no oposición. Aplicado al sueño, señala fenómenos que ocurren junto a él o en sus márgenes, sin ser alteraciones del propio acto de dormir. No necesariamente. Una pesadilla aislada, sin repercusión diurna ni riesgo para la persona, no suele considerarse un trastorno; el trastorno por pesadillas, en cambio, exige que los episodios sean recurrentes y perturben el descanso o el estado de ánimo al día siguiente. Porque el sueño profundo, la fase N3, ocupa una proporción mucho mayor de la noche en la infancia que en la edad adulta, y es precisamente de esa fase de donde emergen la mayoría de las parasomnias NREM. A medida que el cerebro madura, la arquitectura del sueño cambia y la proporción de sueño profundo disminuye, lo que explica en parte que el sonambulismo suela remitir hacia el final de la adolescencia. Cuando aparece por primera vez en la edad adulta, suele responder a causas distintas de las de la infancia, como la privación de sueño, ciertos fármacos o, en personas mayores, un deterioro cognitivo subyacente. Puede serlo. Al desaparecer la atonía muscular propia del sueño REM, la persona puede golpear o patear mientras sueña, con riesgo de lesionarse a sí misma o a quien duerma a su lado. Afecta sobre todo a varones mayores de cincuenta años. Consulte también la información clínica completa sobre las parasomnias Si busca información sobre causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento, puede consultar la página de parasomnias elaborada por la Unidad de Sueño de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es la parasomnia
Frente a las disomnias
Clasificación según la fase del sueño
Quién las padece
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente el prefijo "para-" en parasomnia?
¿Es lo mismo una parasomnia que una pesadilla ocasional?
¿Por qué el sonambulismo es tan frecuente en niños y raro en adultos?
¿El trastorno de conducta del sueño REM es peligroso?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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