DICCIONARIO MÉDICO
Diazóxido
El diazóxido es una benzotiadiazina no diurética que actúa como activador de los canales de potasio dependientes de ATP (canales KATP) en la célula beta pancreática. Al abrir esos canales frena la liberación de insulina, y por eso es hoy el fármaco de referencia en la hipoglucemia por hiperinsulinismo. Sus códigos en la clasificación ATC son C02DA01, resto del uso histórico como antihipertensivo intravenoso, y V03AH01, uso vigente como agente hiperglucemiante. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El diazóxido es un derivado benzotiadiazínico emparentado químicamente con las tiazidas, pero sin efecto diurético. Su núcleo es una benzotiadiazina 1,1-dióxido con un cloro en posición 7 y un metilo en la 3. Es un polvo blanco poco soluble en agua, motivo por el cual se formula como suspensión oral en concentraciones de 50 mg/mL. La molécula fue introducida a comienzos de los años sesenta con la vocación de convertirse en un antihipertensivo por vía intravenosa para la crisis hipertensiva. Muy pronto se advirtió un efecto colateral llamativo: elevaba la glucemia. Ese "problema" acabó convirtiéndose en la indicación por la que hoy se conoce. La preparación parenteral se ha retirado del mercado en la mayoría de países y la vía oral es la única disponible en el uso clínico contemporáneo. Existe también una sal, el diazóxido de colina, formulada como comprimido de liberación prolongada. Esta variante recibió en 2025 la aprobación de la FDA para el tratamiento de la hiperfagia asociada al síndrome de Prader-Willi, una indicación distinta que aprovecha el mismo mecanismo de acción central sobre los canales KATP. La célula beta del páncreas secreta insulina cuando entra glucosa, esta se metaboliza y el cociente ATP/ADP intracelular sube. Ese aumento cierra los canales de potasio dependientes de ATP, la membrana se despolariza, se abren los canales de calcio dependientes de voltaje y el calcio que entra dispara la exocitosis de los gránulos de insulina. La cadena es breve y muy sensible. El diazóxido se une a la subunidad reguladora SUR1 del canal KATP y lo mantiene abierto. La consecuencia es que la membrana queda hiperpolarizada, los canales de calcio no llegan a activarse y la exocitosis de insulina se detiene. No afecta a la síntesis de la hormona, solo a su liberación. El efecto sobre la glucemia es rápido y sostenido mientras dure la administración. La eficacia depende de que los canales KATP conserven su funcionalidad. En los pacientes con hiperinsulinismo congénito debido a mutaciones en los genes ABCC8 o KCNJ11, que codifican precisamente las subunidades del canal, la respuesta al fármaco suele ser pobre. Cerca de la mitad de los lactantes con esta variante genética no responden. En cambio, otras formas del cuadro (sensibilidad a la leucina, mutación del gen GLUD1) responden bien. La indicación principal, y la única aprobada en la mayoría de agencias reguladoras, es la hipoglucemia sintomática por hiperinsulinismo, tanto en el hiperinsulinismo congénito del recién nacido como en cuadros del adulto asociados a insulinoma inoperable, nesidioblastosis o hipoglucemia por tumor extrapancreático. Se administra por vía oral, y su efecto suele mantenerse durante meses o años en los pacientes respondedores. Como agente antihipertensivo ya no forma parte del arsenal terapéutico habitual. La existencia de vasodilatadores más manejables (nitroprusiato, nicardipino, labetalol) desplazó al diazóxido intravenoso de la crisis hipertensiva hace décadas. En los ensayos iniciales de los años sesenta se observó que los pacientes tratados desarrollaban hiperglucemia. Ese hallazgo, considerado al principio una limitación, se convirtió en la puerta de entrada a una indicación completamente distinta. En pocos años el diazóxido se ganó el papel de fármaco de referencia en el hiperinsulinismo congénito, y ese uso ha desplazado por completo a las indicaciones cardiovasculares originales. No. Son moléculas distintas. El diazepam es una benzodiazepina con efecto ansiolítico, anticonvulsivante y miorrelajante. El diazóxido es una benzotiadiazina que actúa sobre los canales KATP del páncreas y del músculo liso vascular. La similitud fonética induce a confusión, pero no comparten estructura, mecanismo ni indicación. Es una sal cristalina del diazóxido, formulada como comprimido de liberación prolongada para toma única diaria. Su indicación aprobada no es la hipoglucemia, sino la hiperfagia (sensación permanente de hambre) del síndrome de Prader-Willi en pacientes de cuatro años o más. Actúa reduciendo señales orexígenas en el hipotálamo y el páncreas. Si desea profundizar en los conceptos que acompañan al diazóxido, puede consultar:Qué es el diazóxido
Apertura de los canales KATP y bloqueo de la secreción de insulina
Para qué se emplea hoy
Preguntas frecuentes
¿Por qué un fármaco pensado como antihipertensivo terminó usándose para la hipoglucemia?
¿Es lo mismo diazóxido que diazepam?
¿Qué es el diazóxido de colina?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026