DICCIONARIO MÉDICO

Cutis

Cutis es la voz latina que la medicina conserva para designar la piel del cuerpo humano. Está constituido por dos capas principales, la epidermis y la dermis, a las que se suma por debajo el tejido subcutáneo o hipodermis. En el lenguaje coloquial, la palabra se aplica sobre todo a la piel del rostro.

Qué es el cutis

El término procede directamente del latín cutis, que ya en Roma significaba piel, cuero o corteza. Se trata de un sustantivo de la quinta declinación que los anatomistas renacentistas incorporaron sin modificación alguna al vocabulario médico. La RAE lo registra como masculino (aunque durante siglos convivió el uso femenino, hoy raro), y le atribuye dos acepciones: la piel que cubre el cuerpo, en particular la del rostro, y, en anatomía, sinónimo directo de dermis.

Esa dualidad refleja un fenómeno frecuente en los tecnicismos médicos: el uso popular acaba restringiendo el sentido de una palabra que la ciencia emplea con un alcance más amplio. Cuando un dermatólogo escribe cutis, se refiere al conjunto del revestimiento cutáneo; cuando un paciente dice "tengo el cutis graso", habla casi siempre de su cara.

Organización estructural de la piel

La epidermis es la capa más superficial. Carece de vasos sanguíneos propios y se nutre por difusión desde la dermis. Sus células predominantes, los queratinocitos, producen queratina, la proteína responsable de la impermeabilización y la resistencia mecánica de la superficie corporal. A medida que los queratinocitos ascienden desde la capa basal hacia el estrato córneo van perdiendo su núcleo y se convierten en láminas planas que se desprenden de manera continua.

Por debajo se encuentra la dermis, una capa de tejido conectivo más gruesa y con una arquitectura considerablemente más compleja. Contiene fibras de colágeno (que aportan resistencia a la tracción) y fibras de elastina (que permiten a la piel recuperar su forma tras ser estirada). En ella se alojan los vasos sanguíneos, las terminaciones nerviosas, los folículos pilosos y las glándulas sebáceas y sudoríparas. Una curiosidad que no siempre se recuerda: la dermis es la que confiere al tacto de la piel esa cualidad firme y elástica a la vez, difícil de imitar con materiales sintéticos.

La hipodermis, aunque no forma parte del cutis en sentido estricto, actúa como soporte y aislante térmico. Predomina en ella el tejido adiposo.

Cutis en la terminología dermatológica

La palabra aparece en numerosos compuestos latinos que la medicina ha mantenido tal cual. Cutis anserina designa la piel de gallina, la reacción que eriza el vello por contracción de los músculos piloerectores. Cutis marmorata describe el patrón veteado, similar al mármol, que se observa en la piel de los recién nacidos cuando la regulación vasomotora aún es inmadura. Cutis elastica fue durante décadas el nombre preferido para referirse a la hiperextensibilidad cutánea característica del síndrome de Ehlers-Danlos. Hay otros, menos frecuentes: cutis laxa, cutis rhomboidalis nuchae, cutis verticis gyrata.

Todas estas expresiones conservan la sintaxis latina (sustantivo + adjetivo) y se han resistido a ser traducidas, probablemente porque la perífrasis equivalente en español resulta mucho más larga.

Preguntas frecuentes

¿Cutis y piel son exactamente lo mismo?

En la práctica médica, sí. Ambos términos se emplean como sinónimos para referirse al órgano que reviste todo el cuerpo. La diferencia es de registro lingüístico: piel viene del latín pellis y tiene un uso más general, mientras que cutis se percibe como más técnico o formal. En la conversación cotidiana, "cutis" suele aludir específicamente a la piel de la cara.

¿Es lo mismo cutis que dermis?

No del todo. La RAE acepta cutis como sinónimo de dermis, pero esta acepción refleja un uso antiguo. En anatomía moderna, la dermis es solo una de las capas del cutis (la profunda), junto con la epidermis (la superficial). Cuando un médico habla de cutis se refiere al conjunto, no a una sola capa.

¿Qué determina el tipo de cutis de una persona?

Depende de varios factores que interactúan entre sí: la actividad de las glándulas sebáceas (en buena medida regulada por hormonas), la hidratación del estrato córneo, la exposición solar acumulada y la dotación genética individual. La edad también modifica el cutis de forma progresiva, porque tanto el colágeno como la elastina pierden densidad con los años.

¿De dónde viene exactamente la palabra cutis?

Del latín cutis, -is, que significaba piel o cuero. El término tiene un parentesco directo con el griego κύτος (kýtos), cuyo sentido original era hueco o envoltura, y que a su vez dio lugar a voces como citoplasma o linfocito. En español la palabra se documenta ya en textos médicos del siglo XV.

Referencias

  1. MedlinePlus. Capas de la piel.
  2. Manual MSD. Estructura y funcionamiento de la piel.
  3. Real Academia Española. Cutis. Diccionario de la lengua española.
  4. MedlinePlus. Cambios en la piel por el envejecimiento.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al cutis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Dermis: capa intermedia de la piel, rica en colágeno, vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas.
  • Epidermis: capa más externa del revestimiento cutáneo, avascular y renovada de forma continua.
  • Cutis anserina: la reacción fisiológica de erización del vello conocida como piel de gallina.
  • Cutis marmorata: patrón cutáneo veteado que aparece en neonatos por inmadurez vasomotora.
  • Cutis elastica: denominación latina clásica de la hiperextensibilidad de la piel asociada al síndrome de Ehlers-Danlos.
  • Colágeno: proteína fibrilar que aporta resistencia a la tracción en la dermis y otros tejidos conectivos.
  • Elastina: proteína que confiere elasticidad a la piel, las arterias y el pulmón.
  • Queratina: proteína estructural predominante en la epidermis, el pelo y las uñas.

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