DICCIONARIO MÉDICO

Conjuntivitis vernal

La conjuntivitis vernal (o queratoconjuntivitis vernal) es una inflamación alérgica crónica y recurrente de la conjuntiva que afecta predominantemente a varones prepúberes. Se exacerba en primavera y verano, y su rasgo morfológico más reconocible son las papilas gigantes en la conjuntiva tarsal superior.

Qué es la conjuntivitis vernal

El adjetivo vernal procede del latín vernalis, derivado de ver, veris (primavera). En medicina se emplea para señalar una relación estacional con los meses cálidos, y en este caso el término indica con precisión el periodo del año en que la enfermedad se agrava. La denominación conjuntivitis primaveral es simplemente su traducción al español; ambas formas designan la misma entidad.

Se trata de una de las formas más graves de alergia ocular en la infancia. El pico de incidencia se sitúa entre los 11 y los 13 años, con un rango que puede extenderse de los 3 a los 25 años, y una clara preponderancia masculina (entre 2:1 y 4:1 según las series). En la mayoría de los pacientes el proceso remite espontáneamente tras la pubertad, aunque en un porcentaje menor persiste en la edad adulta.

Mecanismo inmunitario y factores predisponentes

La conjuntivitis vernal combina una respuesta humoral mediada por IgE (hipersensibilidad de tipo I) con una activación de linfocitos T CD4+ de perfil Th2, que liberan citocinas proinflamatorias como IL-4, IL-5 e IL-13. Esa respuesta celular, que va más allá de la simple desgranulación de mastocitos, es lo que la separa de las conjuntivitis alérgicas estacionales o perennes más leves.

La mayoría de los pacientes refieren antecedentes personales o familiares de atopia: rinitis alérgica, asma o eccema. La prevalencia es más alta en climas cálidos y secos (Oriente Medio, norte de África, subcontinente indio, regiones mediterráneas) y más baja en latitudes frías, dato que apunta a la influencia de factores ambientales como la temperatura, la humedad y la carga de alérgenos.

Formas clínicas y hallazgos conjuntivales

Se distinguen tres presentaciones, que pueden coexistir en el mismo paciente.

Forma palpebral. Es la más habitual en Europa y América. La conjuntiva tarsal superior se cubre de papilas gigantes poligonales, de superficie aplanada, con un aspecto que los textos clásicos comparan con un empedrado. Un recubrimiento mucoso blanquecino suele tapizar esas papilas, y el roce continuo sobre la córnea contribuye a las complicaciones epiteliales.

Forma límbica. Predomina en Asia y África. Se manifiesta como nódulos gelatinosos en el limbo esclerocorneal, conocidos como puntos de Horner-Trantas, que corresponden a acúmulos de eosinófilos degranulados. El prurito es igualmente intenso, pero la afectación tarsal puede ser menos llamativa.

Forma mixta. Combina rasgos de ambas. Es frecuente en regiones tropicales y subtropicales.

Complicaciones corneales

La úlcera en escudo es la complicación corneal más temida. Se produce cuando el roce mecánico de las papilas gigantes erosiona el epitelio corneal y los mediadores tóxicos liberados por los eosinófilos (proteína básica mayor, proteína catiónica eosinofílica) impiden la reepitelización. Hasta un 5 % de los niños con úlcera en escudo desarrolla una opacidad corneal permanente que compromete la visión. El pseudogerontoxon (un depósito lipídico arciforme en la periferia corneal que recuerda al arco senil) es otra secuela posible, más frecuente en la forma límbica.

Diferenciación con la conjuntivitis atópica

Ambas son formas graves de alergia ocular con mecanismo inmunitario mixto (IgE + inmunidad celular), pero existen diferencias relevantes. La vernal debuta en la infancia y suele extinguirse tras la pubertad; la conjuntivitis atópica aparece en adultos jóvenes y persiste durante décadas. La vernal tiene estacionalidad primaveral marcada; la atópica es perenne. La vernal no requiere dermatitis atópica concomitante (aunque un tercio de los pacientes la tiene); la atópica sí la presenta en más del 95 % de los casos. Y la atópica tiene un riesgo de cicatrización conjuntival y simbléfaron que la vernal rara vez produce.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa "vernal"?

Viene del latín vernalis, relativo a la primavera. Indica que la enfermedad empeora en los meses cálidos. La traducción directa al español, "conjuntivitis primaveral", es igualmente correcta y de uso común en la literatura hispanohablante, sobre todo en MedlinePlus y en textos de divulgación.

¿Se cura sola?

En la mayoría de los casos sí. La enfermedad tiende a remitir espontáneamente tras la pubertad, con una duración media de 4 a 10 años desde el inicio. Un porcentaje pequeño de pacientes mantiene brotes en la vida adulta, pero es poco frecuente.

¿Puede dejar secuelas en la visión?

Sí, si se complica con úlcera en escudo o con opacidades corneales. Los casos bien controlados rara vez dejan secuelas, pero los cuadros graves que se tratan tarde pueden producir cicatrices corneales que afectan a la agudeza visual de forma permanente.

¿Es lo mismo que la conjuntivitis alérgica?

No. La conjuntivitis alérgica estacional o perenne es más leve, mediada exclusivamente por IgE, y rara vez produce daño corneal. La vernal añade un componente celular Th2, afecta a niños y genera papilas gigantes con riesgo de erosión corneal. Son entidades distintas dentro del mismo espectro alérgico.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Conjuntivitis primaveral.
  2. NORD (National Organization for Rare Disorders). Queratoconjuntivitis vernal.
  3. Manual MSD (versión para profesionales). Conjuntivitis alérgica.
  4. NEI (National Eye Institute). Conjuntivitis aguda en recién nacidos.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la conjuntivitis vernal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

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