DICCIONARIO MÉDICO
Comunicación interauricular
La comunicación interauricular (CIA) es una cardiopatía congénita en la que persiste un orificio en el tabique que separa las dos aurículas del corazón. Se trata de un defecto acianógeno, es decir, no produce coloración azulada de la piel, y representa entre el 6 y el 10 % de todas las malformaciones cardíacas presentes al nacer. El tipo más habitual es el llamado ostium secundum, localizado en la zona de la fosa oval. La comunicación interauricular es un defecto congénito del corazón que consiste en la persistencia de una abertura anómala en el tabique interauricular, la pared muscular y fibrosa que separa la aurícula derecha de la izquierda. A través de ese orificio, parte de la sangre ya oxigenada que llega a la aurícula izquierda pasa hacia la aurícula derecha, donde se mezcla con sangre venosa y vuelve a los pulmones. El resultado es una sobrecarga del lado derecho del corazón y un aumento del flujo sanguíneo pulmonar que, mantenido durante años, puede dilatar las cavidades derechas. El término procede del latín communicatio ("acción de poner en común") y de auricularis, derivado de auricula, diminutivo de auris ("oreja"). Se eligió aurícula para nombrar las cámaras superiores del corazón porque sus apéndices recuerdan la forma de una oreja pequeña, observación que ya recogen los textos anatómicos del siglo XVI. Conviene distinguir la CIA del foramen oval permeable. Durante la vida fetal, el foramen oval es una apertura fisiológica que permite que la sangre oxigenada procedente de la placenta pase directamente de la aurícula derecha a la izquierda, evitando los pulmones (que aún no ventilan). Tras el nacimiento, la caída de la presión en las cavidades derechas hace que las dos láminas del tabique se adosen y el foramen se cierre. En el foramen oval permeable no falta tejido: las láminas simplemente no se sellan de forma completa. En la CIA, en cambio, existe un déficit real de tejido septal. Ostium secundum. Localizada en la región de la fosa oval, es con diferencia la variedad más frecuente y supone alrededor del 75 % de los casos. Puede tratarse de un orificio único o de varias fenestraciones agrupadas. Su posición central en el tabique la hace accesible, en muchos pacientes, a cierre percutáneo mediante dispositivo. Ostium primum. Se sitúa en la porción inferior del tabique, próxima a las válvulas auriculoventriculares. Forma parte del espectro de los defectos del canal auriculoventricular y se asocia con frecuencia a una hendidura (cleft) en la valva anterior de la válvula mitral. Aquí el abordaje es quirúrgico. Existe también la CIA tipo seno venoso, localizada en la porción posterosuperior del tabique, muy próxima a la desembocadura de la vena cava superior. Prácticamente siempre se acompaña de un drenaje venoso pulmonar anómalo parcial: una o varias venas pulmonares derechas desembocan en la aurícula derecha o en la propia vena cava en lugar de hacerlo en la aurícula izquierda. Un cuarto tipo, mucho más raro, es el defecto del seno coronario, en el que la comunicación se produce a través de un techo incompleto de dicho seno. En condiciones normales, la presión dentro de la aurícula izquierda supera ligeramente a la de la derecha. Cuando existe una CIA, esa diferencia de presión empuja sangre desde la izquierda hacia la derecha (cortocircuito izquierda-derecha). El volumen extra que recibe el lado derecho del corazón obliga al ventrículo derecho a manejar más sangre de la habitual, y los vasos pulmonares reciben un caudal mayor. Si el defecto es pequeño, la sobrecarga resulta mínima y el corazón la tolera sin problemas durante décadas. Un dato llamativo es que muchas CIA pequeñas se descubren de forma incidental en la edad adulta, durante una exploración realizada por otro motivo. Los defectos grandes, por el contrario, dilatan progresivamente la aurícula y el ventrículo derechos; con los años pueden favorecer arritmias auriculares y, en casos no corregidos, elevar la presión en la circulación pulmonar hasta provocar hipertensión pulmonar irreversible. La CIA representa entre el 6 y el 10 % de las cardiopatías congénitas diagnosticadas al nacimiento, según las series más amplias. Sin embargo, si se consideran las cardiopatías congénitas diagnosticadas por primera vez en la edad adulta, su proporción sube hasta el 30 %, lo que la convierte en la más frecuente en ese grupo de edad. Predomina en el sexo femenino, con una proporción aproximada de dos mujeres por cada varón afectado. La mayoría de los casos son esporádicos. Se han identificado mutaciones en genes como NKX2-5 y GATA4 en algunas formas familiares, y la diabetes materna no controlada durante el embarazo se ha relacionado con un riesgo incrementado de defectos septales en el feto. Ambos términos comparten la palabra "comunicación" y designan orificios anómalos en el interior del corazón, pero se refieren a estructuras distintas. La CIA afecta al tabique entre las aurículas; la comunicación interventricular (CIV) afecta al tabique entre los ventrículos. Las repercusiones hemodinámicas difieren: la CIV genera un cortocircuito a presiones más altas (las ventriculares), por lo que tiende a producir sobrecarga y manifestaciones más precoces cuando el defecto es grande. Otra diferencia relevante es que las CIV musculares pequeñas se cierran espontáneamente con mucha frecuencia durante los primeros años de vida, algo que en las CIA tipo ostium secundum también ocurre pero con menor probabilidad. Del latín communicatio, que significa "poner en común" o "compartir", e inter, "entre". Auricular procede de auricula, diminutivo de auris ("oreja"), porque los anatomistas del Renacimiento pensaron que los apéndices de las cámaras superiores del corazón se parecían a orejas pequeñas. Así, comunicación interauricular describe literalmente una conexión entre las dos aurículas que, en circunstancias normales, no debería existir. No. El foramen oval permeable es la persistencia de una apertura fisiológica fetal en la que no falta tejido: las dos membranas del tabique simplemente no se adhieren entre sí tras el nacimiento. En la CIA existe un déficit real de tejido septal, con paso libre de sangre de una aurícula a otra. Se estima que hasta un 25 % de la población adulta tiene un foramen oval permeable sin que ello constituya una cardiopatía. Depende del tipo y del tamaño. Algunos defectos tipo ostium secundum menores de 5 milímetros se cierran espontáneamente durante la infancia. Los defectos grandes, los de tipo ostium primum y los de tipo seno venoso no se cierran por sí solos y suelen requerir intervención. En la inmensa mayoría de los casos, no. La CIA establece un cortocircuito de izquierda a derecha, es decir, la sangre oxigenada pasa hacia el lado derecho sin que la sangre poco oxigenada acceda al circuito sistémico. Solo en situaciones avanzadas, cuando la presión pulmonar supera a la sistémica (síndrome de Eisenmenger), el cortocircuito se invierte y puede aparecer cianosis. Es un escenario tardío y poco frecuente con los estándares actuales de detección. Si desea profundizar en conceptos asociados a la comunicación interauricular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la comunicación interauricular
Tipos de comunicación interauricular según su localización
El cortocircuito y sus consecuencias hemodinámicas
Epidemiología y contexto dentro de las cardiopatías congénitas
Diferenciación con la comunicación interventricular
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "comunicación interauricular"?
¿Es lo mismo una CIA que un foramen oval permeable?
¿Puede una comunicación interauricular cerrarse sola?
¿La CIA produce cianosis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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