DICCIONARIO MÉDICO
Ciclo bifásico
Se denomina ciclo bifásico al ciclo menstrual que presenta dos niveles térmicos bien diferenciados: una primera fase con temperaturas basales más bajas (fase folicular) y una segunda con temperaturas más elevadas (fase lútea), separadas por un ascenso de 0,2 a 0,5 °C que se produce tras la ovulación. La presencia de ese patrón confirma de manera retrospectiva que la ovulación ha tenido lugar. El adjetivo "bifásico" procede del latín bi- ("dos") y el griego φάσις (phásis, "aparición", "fase"). En endocrinología reproductiva, un ciclo es bifásico cuando la curva de temperatura basal corporal registrada a lo largo del mes muestra dos mesetas claramente distintas. La primera, más baja, corresponde al predominio estrogénico de la fase folicular del ciclo ovárico; la segunda, más alta, refleja la acción termogénica de la progesterona secretada por el cuerpo lúteo. Fue el ginecólogo holandés Theodoor Hendrik van de Velde quien propuso por primera vez, en 1904, que el salto térmico estaba relacionado con la ovulación. Más de dos décadas después, en 1926, precisó que era el cuerpo lúteo el responsable de la elevación, un dato que la bioquímica hormonal confirmaría en los años treinta al aislar la progesterona. La observación de la curva bifásica sigue siendo, a día de hoy, uno de los indicadores más sencillos de que un ciclo ha sido ovulatorio. La progesterona actúa sobre el centro termorregulador del hipotálamo, desplazando ligeramente al alza el punto de ajuste de la temperatura corporal. Antes de la ovulación, con niveles bajos de progesterona, la temperatura basal matinal suele moverse entre 36,0 y 36,5 °C. Tras la ovulación, la producción de progesterona por el cuerpo lúteo la eleva a un rango de 36,5 a 37,0 °C, donde se mantiene hasta que el cuerpo lúteo involuciona (si no hay embarazo) y la progesterona cae, precipitando la menstruación y el descenso de la temperatura al nivel inicial. No siempre el ascenso es abrupto: en algunas mujeres se produce de golpe en un solo día; en otras, se escalona a lo largo de dos o tres. Las cifras absolutas varían de una persona a otra, pero lo relevante es la diferencia entre las dos mesetas, no el valor concreto del termómetro. Cuando la curva de temperatura basal no muestra esa elevación posovulatoria y permanece plana a lo largo de todo el ciclo, se habla de patrón monofásico, que indica con alta probabilidad que el ciclo ha sido anovulatorio. Hay excepciones documentadas: estudios hormonales han demostrado que un pequeño porcentaje de mujeres ovula sin mostrar un ascenso térmico claro, posiblemente por variaciones individuales en la sensibilidad hipotalámica a la progesterona. No es lo habitual. No. La temperatura sube después de que la ovulación ya ha ocurrido, no antes. El registro de la temperatura basal es un indicador retrospectivo: permite confirmar que se ovuló, pero no predecir el momento exacto. Para anticipar la ovulación se emplean otros métodos, como la detección del pico de LH en orina. En 1868, W. Squire comunicó a la London Obstetrical Society la observación de una curva térmica con dos niveles durante el ciclo menstrual, sin poder explicar la causa. Fue Theodoor van de Velde, en 1904, quien asoció el salto térmico con la ovulación. La gran mayoría, sí. Pero se han documentado ciclos ovulatorios con curvas planas en aproximadamente un 20 % de los casos en algunas series clásicas, lo que limita la fiabilidad del método como prueba aislada de ovulación. Si desea profundizar en conceptos asociados al ciclo bifásico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un ciclo bifásico
Base fisiológica del ascenso térmico
Relación con el ciclo monofásico
Preguntas frecuentes
¿El patrón bifásico confirma la ovulación en tiempo real?
¿Quién describió por primera vez el patrón bifásico?
¿Todas las mujeres que ovulan muestran un patrón bifásico?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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