DICCIONARIO MÉDICO
Celulitis preseptal
La celulitis preseptal es una infección del párpado y la piel periocular que se localiza por delante del tabique orbitario (septum orbitale), sin afectar al contenido de la órbita. Es la forma más común de infección periocular y predomina en la población pediátrica, sobre todo en menores de cinco años. También llamada celulitis periorbitaria, esta infección compromete exclusivamente los tejidos anteriores al septum orbitale: piel palpebral, tejido subcutáneo y músculo orbicular. Al no traspasar la barrera septal, la grasa orbitaria, los músculos extraoculares y el nervio óptico quedan indemnes. Por eso la motilidad del ojo se conserva íntegramente y la agudeza visual no se ve comprometida, lo que la diferencia de la celulitis orbitaria. El adjetivo «preseptal» alude a la posición anatómica de la infección respecto al septum: del latín prae («delante de») y saeptum («cerca, barrera»). Frente a la denominación «periorbitaria», que describe vagamente una localización «alrededor de la órbita» sin precisar el compartimento afectado, el término «preseptal» señala con exactitud qué lado del tabique está comprometido. La preferencia por una u otra denominación varía según la tradición bibliográfica: el Manual MSD y la literatura pediátrica anglosajona favorecen «preseptal»; MedlinePlus en español la registra como «celulitis periorbitaria». La infección llega al compartimento preseptal por varias vías. La más frecuente en niños es la inoculación directa a través de la piel palpebral: picaduras de insecto, erosiones por rascado, heridas accidentales o sobreinfección de un orzuelo o un chalazión. Las infecciones contiguas (dacriocistitis, conjuntivitis purulenta) también pueden extenderse a los tejidos preseptales. En lactantes que presentan una infección respiratoria alta, se ha descrito una vía hematógena, hoy muy poco habitual gracias a la vacunación frente a Haemophilus influenzae tipo b. Antes de la incorporación de esta vacuna al calendario sistemático, la bacteriemia por H. influenzae era causa relevante de celulitis preseptal en menores de dos años, con un cuadro clásico de edema palpebral violáceo de aparición brusca. Staphylococcus aureus y los estreptococos del grupo A son los patógenos predominantes cuando la puerta de entrada es una lesión cutánea. Si la celulitis preseptal se asocia a sinusitis (una proporción menor de casos, pero no despreciable), los agentes implicados suelen ser Streptococcus pneumoniae y anaerobios de la flora sinusal. La etiología polimicrobiana no es rara tras mordeduras de animal, donde Pasteurella y anaerobios orales se suman al cuadro. La celulitis preseptal supone entre el 83 % y el 94 % de las infecciones perioculares que requieren hospitalización pediátrica. Hay un predominio en varones y una estacionalidad invernal, coincidente con el aumento de infecciones respiratorias altas y sus complicaciones sinusales. El dato tiene sentido: en los meses fríos circulan más virus que predisponen a la sobreinfección bacteriana de los senos. La evolución es habitualmente favorable con antibioterapia. La progresión a celulitis orbitaria, que fue durante años una preocupación recurrente, es en realidad un evento infrecuente porque las dos entidades tienen patogénias distintas: la preseptal se origina sobre todo en lesiones cutáneas o anejos palpebrales, mientras que la orbitaria procede mayoritariamente de la sinusitis etmoidal con invasión a través de la lámina papirácea. Sí, son dos nombres para la misma entidad. «Preseptal» precisa la localización respecto al tabique orbitario; «periorbitaria» describe de forma más genérica que la infección rodea la órbita. Ambas denominaciones se usan indistintamente en la práctica clínica y en fuentes como MedlinePlus o el Manual MSD. Los signos clave son la motilidad ocular y la visión. Si el ojo se mueve libremente en todas las direcciones, no hay proptosis y la agudeza visual se conserva, la infección se considera preseptal. Cuando aparecen dolor con el movimiento ocular, diplopía, desplazamiento anterior del globo o pérdida de visión, hay que sospechar extensión orbitaria y se requiere imagen (tomografía computarizada con contraste, habitualmente). En la mayoría de los casos, no. Responde bien a los antibióticos y se resuelve sin secuelas. Su pronóstico es mucho más benigno que el de la celulitis orbitaria. Existen casos que precisan ingreso hospitalario (lactantes, inmunodeprimidos, mala respuesta a la antibioterapia oral), pero la extensión intracraneal es muy infrecuente cuando la infección permanece preseptal. Si desea profundizar en conceptos asociados a la celulitis preseptal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la celulitis preseptal
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Agentes microbianos
Particularidades en la infancia
Preguntas frecuentes
¿Es la celulitis preseptal lo mismo que la celulitis periorbitaria?
¿Cómo se sabe si no ha pasado a celulitis orbitaria?
¿Es grave?
Referencias
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