DICCIONARIO MÉDICO

Célula ciliada

El término «célula ciliada» se aplica en medicina a dos tipos celulares distintos. Por un lado, designa a las células del epitelio respiratorio y de otras mucosas que poseen cilios móviles en su superficie apical, responsables del transporte de moco y partículas. Por otro, se refiere a las células sensoriales del oído interno dotadas de estereocilios, encargadas de convertir las vibraciones sonoras y los movimientos de la cabeza en señales nerviosas.

Qué es la célula ciliada

Un cilio es una prolongación celular fina y alargada que sobresale de la superficie de determinadas células. La palabra procede del latín cilium, «pestaña», y por extensión se aplica a cualquier estructura filamentosa de la superficie celular que recuerde vagamente a una pestaña vista de perfil. Pero las dos acepciones médicas de «célula ciliada» se refieren a estructuras que, pese a compartir nombre, difieren en organización interna, mecanismo de acción y función.

La célula ciliada epitelial posee cilios verdaderos, con un esqueleto interno de microtúbulos dispuestos según el patrón 9+2 (nueve pares periféricos y un par central). Esos cilios baten activamente, consumiendo energía. En cambio, la célula ciliada del oído interno porta estereocilios, que a pesar de su nombre no son cilios en sentido estricto: son microvellosidades rígidas, sostenidas por filamentos de actina, que no se mueven por sí solas sino que se flexionan cuando el medio líquido circundante las desplaza.

La célula ciliada del epitelio respiratorio

En la tráquea y los bronquios, el epitelio cilíndrico pseudoestratificado contiene una población abundante de células ciliadas, cada una con 200 a 300 cilios móviles en su cara luminal. Estas células alternan con las células caliciformes, que aportan el moco, y juntas forman el sistema mucociliar: los cilios baten de forma coordinada, con un movimiento rápido hacia la faringe seguido de un retorno lento, generando una onda que arrastra el moco cargado de partículas y microorganismos hacia la garganta. El ritmo del batido ciliar alcanza entre 10 y 20 golpes por segundo.

No se limitan al aparato respiratorio. Las trompas de Falopio están tapizadas por células ciliadas cuyo batido contribuye al desplazamiento del ovocito desde el ovario hacia la cavidad uterina, y el epéndimo que reviste los ventrículos cerebrales también posee células ciliadas que ayudan a circular el líquido cefalorraquídeo.

Cuando los cilios dejan de funcionar, las consecuencias son visibles. La discinesia ciliar primaria, un trastorno hereditario que afecta a la estructura del axonema (el esqueleto interno del cilio), provoca infecciones respiratorias recurrentes, bronquiectasias y, en la mitad de los casos, situs inversus.

La célula ciliada del oído interno

En la cóclea, las células ciliadas funcionan como transductores mecanoeléctricos: reciben una vibración mecánica y la convierten en una señal eléctrica que el nervio auditivo transmite al cerebro. Se localizan en el órgano de Corti, apoyadas sobre la membrana basilar, y se dividen en dos poblaciones.

Células ciliadas internas (CCI). Dispuestas en una sola hilera, unas 3.500 en cada cóclea humana, son los receptores sensoriales propiamente dichos. Cuando la vibración sonora mueve la membrana basilar, los estereocilios de las CCI se inclinan, abren canales iónicos sensibles a la tensión mecánica y despolarizan la célula. Esa despolarización libera neurotransmisores en la sinapsis con las fibras del nervio auditivo.

Células ciliadas externas (CCE). Son unas 12.000 por cóclea, organizadas en tres hileras. Su función no es propiamente sensorial sino amplificadora: al contraerse y elongarse gracias a una proteína de membrana llamada prestina, modifican la rigidez local de la membrana basilar y amplifican selectivamente las frecuencias sonoras débiles. Sin las CCE, el umbral auditivo humano subiría entre 40 y 60 decibelios.

En el sistema vestibular (utrículo, sáculo y canales semicirculares), otro tipo de células ciliadas detecta las aceleraciones lineales y angulares de la cabeza, información necesaria para mantener el equilibrio y estabilizar la mirada durante el movimiento.

Un dato clínicamente relevante: en mamíferos, las células ciliadas del oído no se regeneran. Su número queda fijado durante el desarrollo embrionario, hacia la décima semana de gestación, y cada célula perdida por ruido excesivo, envejecimiento o fármacos ototóxicos es irreversible. Esa pérdida progresiva es la causa más frecuente de hipoacusia neurosensorial.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre «ciliada»?

Del latín cilium, que significaba «párpado» y por extensión «pestaña». Los primeros microscopistas llamaron cilios a las prolongaciones filamentosas de la superficie celular porque les recordaban a las pestañas que bordean el párpado. El adjetivo «ciliada» se aplica a cualquier célula que porte esas estructuras, sean cilios verdaderos o estereocilios.

¿Las células ciliadas del epitelio respiratorio y las del oído son el mismo tipo celular?

No. Comparten nombre pero tienen un origen embrionario diferente, una estructura interna distinta y una función que no se parece en nada. Las respiratorias mueven moco con cilios motores; las auditivas detectan vibraciones con estereocilios receptores. La confusión procede de que ambas llevan prolongaciones filamentosas en su superficie, pero la analogía se queda en lo visual.

¿Pueden regenerarse las células ciliadas del oído?

En aves y anfibios sí, lo que les permite recuperar la audición tras una lesión. En mamíferos, incluido el ser humano, las células ciliadas cocleares no se dividen tras su diferenciación fetal. La investigación en terapia génica y en reprogramación de células de soporte busca revertir esa limitación, pero no se ha logrado todavía aplicar esa estrategia en la práctica clínica con seres humanos.

¿El tabaco daña las células ciliadas de las vías respiratorias?

Sí. El humo del tabaco paraliza y destruye los cilios del epitelio respiratorio, lo que reduce el aclaramiento mucociliar y facilita la acumulación de moco y la colonización bacteriana. Es uno de los mecanismos por los que el tabaquismo predispone a la bronquitis crónica.

Referencias

  1. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina (NIH). Cilios respiratorios. Enciclopedia médica.
  2. Hudspeth AJ. Integrating the active process of hair cells with cochlear function. Nature Reviews Neuroscience. 2014;15(9):600-614.
  3. Real Academia Española. Cilio. Diccionario de la lengua española.
  4. Tilley AE, Walters MS, Shaykhiev R, Crystal RG. Cilia dysfunction in lung disease. Annual Review of Physiology. 2015;77:379-406.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la célula ciliada, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Célula: unidad estructural y funcional básica de todos los organismos vivos.
  • Célula caliciforme: glándula unicelular secretora de mucina, compañera habitual de la célula ciliada en el epitelio respiratorio.
  • Célula de Clara: célula secretora de los bronquiolos que sustituye a la ciliada y a la caliciforme en las vías aéreas más distales.
  • Cóclea: estructura espiral del oído interno donde se alojan las células ciliadas auditivas.
  • Órgano de Corti: estructura sensorial de la cóclea que contiene las células ciliadas internas y externas.
  • Discinesia ciliar: trastorno hereditario de la motilidad ciliar con repercusión respiratoria y, a veces, visceral.
  • Hipoacusia: pérdida de capacidad auditiva, frecuentemente vinculada a la destrucción de células ciliadas cocleares.

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