DICCIONARIO MÉDICO
Cartílago costal
Los cartílagos costales son barras de cartílago hialino que prolongan las costillas hacia delante y las conectan con el esternón. Su elasticidad permite que la caja torácica se expanda y se contraiga durante la respiración, absorbiendo al mismo tiempo impactos mecánicos que de otro modo se transmitirían directamente al hueso. Se trata del segmento cartilaginoso que ocupa el extremo anterior de cada costilla. Cada ser humano tiene doce pares de cartílagos costales, uno por costilla. Los siete primeros pares (correspondientes a las costillas verdaderas) se articulan directamente con el esternón. Los pares octavo, noveno y décimo (las costillas falsas) se unen al cartílago de la costilla inmediatamente superior, formando el arco costal. Los dos últimos pares (las costillas flotantes) tienen un cartílago rudimentario que termina libre en la musculatura abdominal. El adjetivo "costal" proviene del latín costalis, derivado de costa, "costilla". El punto donde termina el hueso y empieza el cartílago se denomina unión costocondral, y es una sincondrosis primaria en la que el periostio de la costilla se continúa sin interrupción con el pericondrio del cartílago. No hay cavidad articular ni ligamentos; es una unión directa de tejido óseo con tejido cartilaginoso. Sin los cartílagos costales, la caja torácica sería rígida como un casco. La flexibilidad que aportan es lo que permite a los músculos intercostales y al diafragma elevar y descender las costillas en cada ciclo respiratorio. Durante la inspiración, las costillas rotan hacia arriba y hacia fuera; los cartílagos absorben esa deformación y la transmiten al esternón sin fracturarse. La longitud de los cartílagos costales varía según el nivel: aumentan del primero al séptimo y luego disminuyen progresivamente. El primer cartílago costal es corto y ancho, prácticamente horizontal. A partir del tercero, los cartílagos se inclinan en un ángulo ascendente hacia el esternón, y del sexto al octavo la inclinación se acentúa de forma notable. A diferencia del cartílago elástico, que no se calcifica, el cartílago hialino costal es propenso a la osificación progresiva con la edad. En las radiografías de tórax de personas mayores es habitual observar cartílagos costales parcial o totalmente calcificados. Esa rigidez reduce la distensibilidad de la pared torácica y contribuye a la disminución de la capacidad ventilatoria que acompaña al envejecimiento. El patrón de osificación difiere entre sexos: en los varones suele comenzar por la periferia del cartílago, mientras que en las mujeres es más frecuente un patrón de calcificación central. Para conectar las costillas con el esternón de forma flexible. Esa flexibilidad es imprescindible para la respiración: permite que la caja torácica se expanda al inspirar y vuelva a su posición al espirar. De cartílago hialino. Contiene colágeno de tipo II, proteoglicanos y una proporción alta de agua, igual que el cartílago articular, pero envuelto por pericondrio. Sí. La calcificación progresiva de los cartílagos costales es un proceso esperable del envejecimiento. Se detecta en radiografías de tórax como áreas de mayor densidad y contribuye a reducir la elasticidad del tórax en personas mayores. Si desea profundizar en conceptos asociados al cartílago costal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el cartílago costal
Función en la mecánica respiratoria
Osificación con el envejecimiento
Preguntas frecuentes
¿Para qué sirve el cartílago costal?
¿De qué tipo de cartílago está hecho?
¿Se endurece con la edad?
Referencias
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