DICCIONARIO MÉDICO
Bomba iónica
Una bomba iónica es una proteína integral de membrana que utiliza la energía liberada por la hidrólisis del ATP para desplazar iones en contra de su gradiente electroquímico. Este mecanismo de transporte activo permite que las células mantengan composiciones iónicas internas muy distintas de las del medio que las rodea. En biología celular, el término bomba iónica designa a cualquier proteína transmembrana capaz de mover cationes o aniones de un lado a otro de la membrana celular consumiendo energía metabólica. La expresión procede de la analogía mecánica con una bomba hidráulica: igual que esta impulsa agua a presión contra la gravedad, la proteína impulsa iones contra su gradiente de concentración y de potencial eléctrico. El concepto se consolidó en la segunda mitad del siglo XX, cuando Jens Christian Skou describió en 1957 la primera ATPasa de transporte en nervios de cangrejo, un hallazgo que le valió el Premio Nobel de Química cuarenta años después. Todas las bombas iónicas comparten dos rasgos: hidrolizan ATP (u otra fuente de energía libre) y cambian de conformación durante el ciclo de transporte, alternando entre estados que exponen los sitios de unión del ion a un lado u otro de la membrana. La diferencia entre una bomba y un canal iónico es que el canal permite el paso a favor del gradiente, sin gasto energético; la bomba, en cambio, trabaja contra él. ATPasas de tipo P. Reciben ese nombre porque durante el ciclo catalítico el grupo fosfato del ATP se transfiere transitoriamente a un residuo de aspartato de la propia proteína (fosforilación intermedia). El ejemplo más conocido es la bomba de sodio-potasio (Na⁺/K⁺-ATPasa), presente en prácticamente todas las células animales. Pertenecen también a esta familia la bomba de calcio (Ca²⁺-ATPasa del retículo sarcoplásmico y de la membrana plasmática) y la bomba de protones gástrica (H⁺/K⁺-ATPasa), localizada en las células parietales del estómago. ATPasas de tipo V. La V proviene de vacuolar. Acidifican compartimentos intracelulares (lisosomas, endosomas, vesículas sinápticas) bombeando protones hacia su interior. No se fosforilan durante el ciclo, lo que las distingue de las de tipo P. Un tercer grupo, las ATPasas de tipo F, funcionan habitualmente en sentido inverso: aprovechan el flujo de protones a favor de gradiente para sintetizar ATP en lugar de hidrolizarlo. Se localizan en la membrana interna mitocondrial y en los tilacoides del cloroplasto. No obstante, en determinadas condiciones pueden operar como bombas de protones genuinas, consumiendo ATP para expulsar H⁺ de la matriz mitocondrial. Existe, además, la familia ABC (ATP-Binding Cassette), que transporta moléculas orgánicas, incluidos ciertos iones y electrólitos. Una de sus variantes, el regulador CFTR, funciona como canal de cloruro; las mutaciones en el gen que lo codifica causan fibrosis quística. Se calcula que entre el 20 % y el 40 % del consumo basal de ATP de una célula en reposo se destina al funcionamiento de sus bombas iónicas. La cifra varía según el tejido. En las neuronas, que deben restaurar los gradientes de sodio y potasio tras cada potencial de acción, la proporción es particularmente alta. En las células parietales del estómago, la H⁺/K⁺-ATPasa genera un gradiente de protones de más de un millón de veces entre el citoplasma y la luz gástrica, uno de los más pronunciados del organismo. Si las bombas se detienen (por falta de oxígeno, por ejemplo), los gradientes iónicos se disipan en minutos. La célula se hincha, pierde su potencial de membrana y deja de ser excitable. Es un dato sencillo, pero resume bien por qué estas proteínas son indispensables para la vida celular. Es una metáfora mecánica. Igual que una bomba hidráulica mueve agua venciendo la gravedad, la proteína mueve iones venciendo el gradiente electroquímico. El término se generalizó a partir de los años cincuenta del siglo XX, cuando los fisiólogos comenzaron a caracterizar el transporte activo de sodio y potasio a través de las membranas biológicas. No. Un canal iónico es un poro proteico que deja pasar iones a favor de su gradiente, sin consumir energía metabólica. La bomba iónica mueve iones en contra de ese gradiente y necesita ATP para hacerlo. Ambos conviven en la misma membrana y sus funciones se complementan: la bomba establece el gradiente y el canal lo aprovecha. Depende de cuál sea. Si falla la Na⁺/K⁺-ATPasa de una neurona, el gradiente iónico se colapsa, la célula acumula sodio y agua, se hincha y pierde la capacidad de generar impulsos eléctricos. Las mutaciones en genes que codifican subunidades de esta bomba se han asociado a formas hereditarias de migraña hemipléjica y a ciertos tipos de distonía. Si desea profundizar en conceptos asociados a las bombas iónicas, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una bomba iónica
Clasificación de las ATPasas de transporte
Gasto energético y repercusión fisiológica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «bomba iónica»?
¿Es lo mismo una bomba iónica que un canal iónico?
¿Qué ocurre si una bomba iónica deja de funcionar?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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