DICCIONARIO MÉDICO
Bejel
El bejel, también denominado sífilis endémica, es una infección crónica causada por Treponema pallidum subespecie endemicum. Su transmisión no es venérea, sino por contacto directo de mucosas y piel, sobre todo entre niños, y aparece como endemia en zonas áridas de África subsahariana, Oriente Medio y la península arábiga. El bejel pertenece al grupo de las treponematosis endémicas, junto con el pian (causado por T. pallidum subespecie pertenue) y la pinta (causada por T. carateum). Las tres comparten con la sífilis venérea un agente causal genéticamente muy próximo (más del 99,7 % de identidad genómica entre subespecies), pero se diferencian de ella en la vía de contagio, la edad habitual de adquisición y la distribución geográfica. La palabra bejel procede del árabe dialectal y designa la enfermedad en las regiones del Sahel y la franja saheliana de Arabia. Se la ha conocido con otros nombres locales: njovera en Zimbabue, belesh o bishel en Arabia Saudí, dichuchwa en Botsuana. Algunas enfermedades históricas hoy desaparecidas, como la sibbens escocesa del siglo XVIII o la radesyge noruega, pudieron ser formas regionales de la misma infección. Treponema pallidum subespecie endemicum es una espiroqueta morfológica y serológicamente indistinguible de T. pallidum subespecie pallidum al microscopio de campo oscuro. Solo las técnicas de biología molecular permiten diferenciarlas con fiabilidad. Esa proximidad explica que las pruebas serológicas habituales para sífilis (VDRL, FTA-ABS) resulten positivas también en pacientes con bejel, lo que complica la vigilancia epidemiológica en zonas donde ambas enfermedades coexisten. La transmisión ocurre por contacto directo de piel o mucosas (besos, contacto bucal entre niños) y por utensilios compartidos para beber o comer. La infección se adquiere habitualmente entre los 2 y los 15 años de edad, en comunidades rurales con condiciones de hacinamiento e higiene precarias. La transmisión sexual, aunque clásicamente se consideraba inexistente, ha sido documentada en casos recientes fuera de las áreas de endemia clásica, como se ha descrito en Japón y Cuba. Como las otras treponematosis, el bejel progresa por fases. En el estadio primario aparece una úlcera indolora, generalmente en la mucosa oral o nasofaríngea, que suele pasar inadvertida. El estadio secundario se manifiesta semanas o meses después con lesiones cutáneas y mucosas diseminadas; las placas mucosas orales son especialmente frecuentes y, en madres lactantes, pueden afectar al pezón. La fase latente puede prolongarse años. En el estadio tardío, que no se alcanza en todos los casos, aparecen lesiones destructivas del tipo goma en piel, huesos y cartílagos (incluido el tabique nasal). La afectación cardiovascular y neurológica, características de la sífilis terciaria venérea, se consideran excepcionales en el bejel, si bien la base genética de esa diferencia no se ha aclarado todavía. Frente a la sífilis venérea, el bejel se adquiere en la infancia por vía no sexual, tiene su foco inicial en la cavidad oral (no genital) y rara vez produce manifestaciones cardiovasculares o del sistema nervioso central. No se transmite de madre a hijo por vía transplacentaria, por lo que la sífilis congénita no se asocia al bejel. El pian ocupa un nicho ecológico opuesto: trópico húmedo. El bejel se circunscribe a regiones secas y áridas. El chancro primario del pian suele ser cutáneo y visible (la «madre del pian»); el del bejel, una úlcera mucosa discreta en la cavidad oral. Ambas entidades comparten la posibilidad de lesiones óseas tardías. Del árabe dialectal hablado en las regiones del Sahel y Oriente Medio. No tiene raíz grecolatina, lo que lo separa de la mayoría de los términos médicos occidentales. En la literatura anglosajona se usa indistintamente bejel o endemic syphilis. No exactamente. Ambas las produce una subespecie de Treponema pallidum, comparten la evolución por estadios y las pruebas serológicas no las distinguen, pero la sífilis venérea se transmite por vía sexual y puede afectar al sistema nervioso y al cardiovascular con frecuencia. El bejel se contrae en la infancia por contacto oral directo, y esas complicaciones tardías son excepcionales. Las diferencias son más epidemiológicas que biológicas, porque a nivel genómico los organismos son casi idénticos. Sí, aunque de forma esporádica. Se han documentado casos importados en Francia y Canadá, y brotes locales sin relación aparente con zonas endémicas en Japón (2019) y Cuba. Su presencia fuera de las áreas clásicas ha puesto en cuestión la idea de que el bejel es estrictamente una enfermedad de climas áridos. Sí. Las pruebas serológicas convencionales (tanto treponémicas como no treponémicas) no distinguen entre las subespecies de T. pallidum. Un resultado positivo en un paciente procedente de una zona endémica de bejel puede interpretarse erróneamente como sífilis venérea si no se recoge una historia clínica y geográfica detallada. Si desea profundizar en conceptos asociados a las treponematosis y las infecciones por espiroquetas, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el bejel
El agente causal y su relación con la sífilis
Evolución por estadios
Diferenciación con la sífilis venérea y el pian
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra bejel?
¿Es lo mismo el bejel que la sífilis?
¿Existe el bejel en Europa o América?
¿Puede confundirse con la sífilis en un análisis de sangre?
Referencias
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