DICCIONARIO MÉDICO

Yaws

Yaws (frambesia) es una enfermedad tropical crónica causada por la bacteria Treponema pallidum pertenue. Afecta principalmente a niños y produce lesiones en la piel, los huesos y el cartílago. Se cura con una dosis única de azitromicina.

El yaws, conocido también como frambesia, pian, parangi o buba según la región geográfica, es una de las enfermedades tropicales desatendidas reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). A pesar de que es fácilmente tratable con antibióticos y de que afecta exclusivamente al ser humano (lo que teóricamente facilita su erradicación), el yaws sigue afectando a comunidades rurales empobrecidas de zonas tropicales de África, el sudeste asiático, América Latina y las islas del Pacífico. La frambesia es particularmente relevante porque afecta de forma predominante a niños menores de 15 años y puede provocar discapacidades permanentes si no se trata a tiempo.

Qué es yaws

El yaws (frambesia) es una infección crónica no venérea causada por la bacteria Treponema pallidum subespecie pertenue, un espiroqueta estrechamente emparentado con el agente causante de la sífilis (Treponema pallidum subespecie pallidum). Ambos microorganismos comparten más del 99,8 % de su genoma y son morfológica y serológicamente indistinguibles con las pruebas de laboratorio convencionales, pero producen enfermedades clínicamente distintas.

A diferencia de la sífilis, el yaws no se transmite por vía sexual ni de la madre al feto. Su contagio se produce por contacto directo piel con piel con las lesiones infecciosas de una persona afectada, habitualmente entre niños durante el juego y las actividades cotidianas. La frambesia es, por tanto, una enfermedad de la pobreza, asociada a condiciones de hacinamiento, falta de higiene, climas cálidos y húmedos, y comunidades rurales con acceso limitado a los servicios de salud.

El yaws pertenece al grupo de las treponematosis endémicas, junto con el bejel (sífilis endémica, causada por T. pallidum endemicum) y la pinta (causada por T. carateum). Se considera la treponematosis más antigua: el análisis de restos fósiles de Homo erectus en Kenia, con una antigüedad de 1,6 millones de años, ha revelado signos compatibles con esta enfermedad.

Epidemiología del yaws

La frambesia afecta a más de 80.000 personas cada año, según las estimaciones de la OMS, aunque la cifra real podría ser significativamente mayor debido al infradiagnóstico y la infranotificación en las áreas más remotas. Aproximadamente el 75-80 % de los afectados son niños menores de 15 años, con un pico de incidencia entre los 6 y los 10 años de edad. Ambos sexos se afectan por igual.

El yaws es endémico en comunidades rurales empobrecidas de África occidental y central (Ghana, República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Camerún), el sudeste asiático (Indonesia, Papúa Nueva Guinea) y algunas islas del Pacífico (Islas Salomón, Vanuatu). La OMS lanzó entre 1952 y 1964 una campaña masiva de tratamiento con penicilina que redujo la prevalencia global del yaws en un 95 %. Sin embargo, la falta de vigilancia sostenida y el abandono de los programas de control provocaron el resurgimiento de la enfermedad a finales de los años 70.

Fases clínicas del yaws

Al igual que la sífilis, la frambesia cursa en fases clínicas diferenciadas, separadas por periodos de latencia.

Yaws primario

Tras un periodo de incubación de 9 a 90 días (con una media de 21 días), aparece en el punto de entrada de la bacteria una lesión cutánea denominada "madre del yaws" o papiloma primario. Se trata de una pápula o nódulo indoloro que aumenta progresivamente de tamaño, puede ulcerarse y tiene un aspecto característico de frambuesa (de ahí el nombre frambesia, del francés framboise, frambuesa). Las lesiones primarias se localizan con mayor frecuencia en las extremidades inferiores, pero pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo. Esta lesión contiene una gran cantidad de bacterias y es altamente contagiosa. Suele curar espontáneamente en un plazo de 3 a 6 meses, dejando una cicatriz.

Yaws secundario

Semanas o meses después de la lesión primaria, pueden aparecer lesiones cutáneas múltiples y diseminadas por el cuerpo, que incluyen pápulas, nódulos, placas y úlceras. Estas lesiones secundarias también son contagiosas. Pueden aparecer además lesiones en las palmas de las manos y las plantas de los pies (hiperqueratosis plantar y palmar), denominadas "cangrejo del yaws" por el modo de caminar doloroso que provocan. Otras manifestaciones incluyen inflamación ósea (periostitis) y aumento de tamaño de los ganglios linfáticos regionales. Las lesiones secundarias pueden recurrir durante los primeros 5 años, con periodos intermitentes de latencia clínica.

Yaws latente

Tras la resolución de las lesiones secundarias, la enfermedad puede entrar en un periodo de latencia en el que no hay manifestaciones clínicas visibles pero las pruebas serológicas siguen siendo positivas. Durante esta fase, la persona puede experimentar recaídas con reaparición de lesiones cutáneas infecciosas. El yaws latente representa un importante desafío diagnóstico, ya que las herramientas actuales no permiten distinguir con fiabilidad entre la infección latente verdadera y el estado serológico persistente tras un tratamiento exitoso.

Yaws terciario

En una minoría de pacientes no tratados (aproximadamente el 10 %), la frambesia puede progresar, después de un periodo de latencia de años, hacia una fase terciaria con lesiones destructivas de la piel, los huesos y el cartílago. Las manifestaciones del yaws terciario incluyen:

  • Gomas: nódulos granulomatosos que pueden ulcerarse y destruir el tejido circundante.
  • Lesiones óseas destructivas: osteítis y periostitis crónicas que pueden causar deformidades permanentes.
  • Gangosa (rinopharyngitis mutilans): destrucción progresiva del tabique nasal, el paladar y la faringe, provocando una desfiguración facial grave.
  • Contracturas articulares y deformidades de las extremidades.

Las manifestaciones terciarias del yaws son actualmente raras gracias a los programas de tratamiento, pero pueden observarse en áreas donde la frambesia no ha sido adecuadamente controlada. A diferencia de la sífilis terciaria, el yaws no afecta al sistema cardiovascular ni al sistema nervioso central.

Diagnóstico del yaws

El diagnóstico de la frambesia se basa en la combinación de hallazgos clínicos y pruebas de laboratorio:

  • Diagnóstico clínico: en áreas endémicas, las lesiones cutáneas características (papilomas con aspecto de frambuesa, úlceras, hiperqueratosis plantar) en niños, asociadas a la epidemiología local, permiten un diagnóstico presuntivo.
  • Pruebas serológicas: se utilizan pruebas treponémicas (TPPA, TPHA) y no treponémicas (RPR, VDRL). Las pruebas treponémicas confirman la exposición al treponema pero no distinguen entre yaws y sífilis. Las pruebas no treponémicas permiten monitorizar la actividad de la infección y confirmar la curación, ya que sus títulos descienden tras el tratamiento exitoso.
  • Pruebas rápidas en el punto de atención: se dispone de tests rápidos treponémicos de bajo coste y de la prueba DPP (Dual Path Platform), que detecta anticuerpos treponémicos y no treponémicos simultáneamente, lo que permite diferenciar entre infección activa e infección pasada.
  • PCR (reacción en cadena de la polimerasa): puede distinguir entre las subespecies de treponema, pero no está disponible de forma rutinaria en las zonas endémicas.

Un dato clínico importante es que aproximadamente el 40 % de las úlceras identificadas clínicamente como yaws en zonas endémicas están causadas en realidad por Haemophilus ducreyi, una bacteria no relacionada. Esta observación subraya la importancia de la confirmación diagnóstica de laboratorio siempre que sea posible.

Tratamiento del yaws

La frambesia es una enfermedad fácilmente curable con antibióticos. Las opciones de tratamiento son:

  • Azitromicina oral (dosis única de 30 mg/kg, máximo 2 g): se ha convertido en el tratamiento de primera línea desde que un ensayo clínico demostró su eficacia equivalente a la penicilina inyectable para las fases primaria y secundaria del yaws. Su administración oral, la dosis única y su bajo coste la hacen ideal para las campañas de tratamiento masivo comunitario.
  • Penicilina benzatina intramuscular (dosis única): fue el tratamiento estándar durante décadas y sigue siendo una alternativa eficaz, especialmente para los pacientes con intolerancia a los macrólidos o en los infrecuentes casos de resistencia a la azitromicina.

La resistencia a la azitromicina en T. pallidum pertenue es actualmente excepcional, pero representa una amenaza potencial que requiere vigilancia microbiológica continuada. Se están investigando alternativas como el linezolid para el tratamiento de posibles cepas resistentes.

Estrategia de erradicación de la OMS

La OMS considera que el yaws es una enfermedad erradicable por varios motivos: solo afecta a seres humanos (no existe un reservorio animal relevante, aunque se ha detectado T. pallidum pertenue en primates no humanos), se cura con una dosis única de un antibiótico oral económico y ya ha sido eliminado de varios países (incluida India). La estrategia "Morges" de la OMS se basa en el tratamiento masivo comunitario con azitromicina de toda la población en las áreas endémicas, seguido de encuestas clínicas y serológicas para detectar y tratar los casos restantes. La OMS ha asegurado la donación de 153 millones de comprimidos de azitromicina para apoyar esta estrategia. Aunque el objetivo inicial de erradicación para 2020 no se alcanzó, los esfuerzos continúan con una meta revisada de eliminación para 2030.

Prevención del yaws

Actualmente no existe vacuna contra la frambesia. La prevención se basa en la combinación de medidas de salud pública y tratamiento comunitario:

  • Tratamiento masivo comunitario (TMC): la administración de una dosis única de azitromicina a toda la población de una comunidad endémica es la estrategia central de la campaña de erradicación de la OMS. Esta aproximación permite tratar tanto a los casos sintomáticos como a los portadores latentes, interrumpiendo la cadena de transmisión.
  • Detección y tratamiento precoz de los casos: la identificación temprana de las lesiones primarias de la frambesia y su tratamiento inmediato con azitromicina reduce significativamente el riesgo de transmisión a los contactos.
  • Tratamiento de los contactos: las personas que conviven o tienen contacto estrecho con un caso confirmado de yaws deben recibir tratamiento profiláctico para evitar la propagación de la infección.
  • Mejora de las condiciones de higiene: el acceso a agua potable, la mejora del saneamiento básico, la educación en higiene personal y la reducción del hacinamiento son medidas fundamentales para disminuir la transmisión del yaws en las comunidades endémicas.
  • Vigilancia epidemiológica: el seguimiento sistemático de los casos mediante encuestas clínicas y serológicas permite detectar la reaparición de la enfermedad en zonas que se consideraban libres de frambesia y actuar de forma temprana.

La OMS clasifica a la frambesia como una de las enfermedades tropicales desatendidas con mayor potencial de erradicación. Los avances en el diagnóstico rápido en el punto de atención y la disponibilidad de un tratamiento oral de dosis única hacen que el control y la eventual eliminación del yaws sean objetivos realistas si se mantiene el compromiso político y financiero de la comunidad internacional.

Historia del yaws

La frambesia tiene una historia profundamente arraigada en la humanidad. Las evidencias más antiguas de la enfermedad proceden de restos fósiles de Homo erectus hallados en Kenia, con una antigüedad estimada de 1,6 millones de años. Los análisis filogenéticos sugieren que T. pallidum pertenue es la treponematosis más antigua, y que las demás subespecies de Treponema (incluida la causante de la sífilis) evolucionaron a partir de ella.

La primera descripción clínica inequívoca del yaws fue realizada por el médico holandés Willem Piso en el siglo XVII. En 1679, Thomas Sydenham describió la enfermedad en esclavos africanos, aunque la confundió con la sífilis. El agente causal, T. pertenue, fue identificado por Aldo Castellani en 1905, poco después del descubrimiento de T. pallidum por Schaudinn y Hoffmann. La introducción de la penicilina en los años 40 del siglo XX transformó el tratamiento del yaws, y la campaña masiva de la OMS y UNICEF entre 1952 y 1964 logró reducir la incidencia global en un 95 %. Desafortunadamente, el cese prematuro de las actividades de vigilancia permitió el resurgimiento de la frambesia en varias regiones a finales de los años 70.

Cuándo acudir al médico

Es recomendable consultar con un profesional sanitario en las siguientes situaciones:

  • Aparición de lesiones cutáneas (papilomas, nódulos, úlceras) en niños o adultos que vivan o hayan viajado recientemente a zonas endémicas de yaws.
  • Dolor óseo, inflamación perióstica o deformidades de las extremidades en personas procedentes de áreas donde la frambesia es endémica.
  • Lesiones cutáneas crónicas que no responden a los tratamientos habituales en personas con antecedentes de residencia en zonas tropicales.
  • Resultado positivo en pruebas serológicas treponémicas en una persona sin antecedentes de sífilis, que podría corresponder a un caso de yaws latente.

Preguntas frecuentes sobre yaws (frambesia)

¿El yaws es una enfermedad de transmisión sexual?

No. A pesar de que el agente causante del yaws (Treponema pallidum pertenue) está estrechamente emparentado con el de la sífilis, la frambesia no se transmite por vía sexual. Su contagio se produce exclusivamente por contacto directo de la piel sana con las lesiones cutáneas de una persona infectada, generalmente durante el juego y la convivencia entre niños en comunidades con condiciones de higiene deficientes. Tampoco se transmite de la madre al feto durante el embarazo, a diferencia de la sífilis congénita.

¿Cómo se diferencia el yaws de la sífilis?

La distinción entre el yaws y la sífilis es un reto diagnóstico, ya que los agentes causantes son serológicamente indistinguibles con las pruebas convencionales. Sin embargo, existen diferencias clínicas y epidemiológicas clave: la frambesia afecta predominantemente a niños (no a adultos sexualmente activos), se transmite por contacto cutáneo directo (no por vía sexual), no produce afectación cardiovascular ni neurológica (a diferencia de la sífilis terciaria) y se presenta en zonas tropicales rurales (no con la distribución global de la sífilis). La PCR y la secuenciación genómica pueden distinguir entre ambas subespecies, pero estas técnicas no están disponibles de forma rutinaria. El contexto epidemiológico y clínico es fundamental para orientar el diagnóstico.

¿Se puede contraer yaws al viajar a un país tropical?

El riesgo de contraer frambesia para un viajero es extremadamente bajo, ya que la transmisión requiere un contacto directo y prolongado con las lesiones cutáneas activas de una persona infectada, lo que rara vez ocurre en el contexto del turismo convencional. No obstante, los cooperantes, los profesionales sanitarios y las personas que viven durante periodos prolongados en comunidades rurales de zonas endémicas podrían tener un riesgo ligeramente mayor. No existe vacuna contra el yaws. Las medidas de prevención se basan en la higiene personal, evitar el contacto directo con lesiones cutáneas sospechosas y el tratamiento temprano de los casos confirmados.

¿El yaws puede causar discapacidad permanente?

Sí. Aunque la frambesia es fácilmente curable en sus fases iniciales, si no se trata puede progresar hacia la fase terciaria en aproximadamente el 10 % de los casos, produciendo deformidades permanentes de los huesos, las articulaciones y la cara (gangosa). Las lesiones óseas destructivas pueden causar discapacidad funcional significativa, dificultad para caminar y desfiguración facial que provoca estigma social en las comunidades afectadas. Este potencial de daño irreversible subraya la importancia del diagnóstico precoz y del tratamiento oportuno con una simple dosis de azitromicina, así como del compromiso global con las campañas de erradicación de la OMS que buscan eliminar la frambesia definitivamente.

Referencias

© Clínica Universidad de Navarra 2026

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