DICCIONARIO MÉDICO
Barbotaje
El barbotaje es un procedimiento percutáneo que consiste en la punción de una calcificación tendinosa bajo control ecográfico, seguida de la inyección a presión de suero fisiológico para fragmentar y lavar el depósito cálcico, con aspiración del material resultante. Se emplea con mayor frecuencia en la tendinitis calcificante del hombro. La palabra proviene del francés barbotage, derivado del verbo barboter, que originalmente significaba «chapotear» o «agitar un líquido con burbujeo». La imagen es bastante literal: el operador introduce una aguja en la calcificación, inyecta suero salino a presión para romper y disolver el material cálcico, y aspira repetidamente el líquido cargado de cristales. Ese ir y venir del suero dentro del depósito recuerda al borboteo de un líquido agitado. En la terminología médica anglohablante se emplea percutaneous needle lavage, ultrasound-guided barbotage o simplemente needle aspiration of calcific deposit. En español ha prevalecido el galicismo «barbotaje», que se ha consolidado en la práctica clínica de traumatología y radiología musculoesquelética. La indicación más habitual del barbotaje es la tendinitis calcificante del manguito de los rotadores. Esta entidad se caracteriza por el depósito de cristales de hidroxiapatita dentro del espesor de los tendones del hombro, con una predilección marcada por el tendón del supraespinoso (entre el 50 % y el 90 % de los casos, según las series). Afecta con más frecuencia a mujeres entre los 30 y los 50 años, y su causa exacta sigue sin aclararse. Esos depósitos atraviesan fases bien caracterizadas: una fase de formación (precalcificación), una de depósito propiamente dicho (calcificación) y una de reabsorción. Es en la transición entre la fase de depósito y la de reabsorción cuando se producen las crisis de dolor agudo más intensas, que pueden llegar a inmovilizar el hombro por completo y a despertar al paciente durante la noche. La ecografía y la radiografía simple permiten identificar las calcificaciones y orientar la decisión sobre si procede o no una intervención percutánea. Se realiza de forma ambulatoria, sin necesidad de quirófano. El paciente se coloca sentado o en decúbito, con el hombro expuesto y en la posición que permita el mejor acceso ecográfico a la calcificación. Tras anestesiar la piel y los tejidos superficiales con un anestésico local, el operador introduce una aguja (calibre 18-20 G habitualmente) bajo guía ecográfica en tiempo real hasta alcanzar el centro de la calcificación. Se inyecta entonces suero fisiológico a presión moderada, lo que fragmenta mecánicamente el depósito cálcico. El líquido inyectado se aspira a continuación, arrastrando consigo los fragmentos de calcio en suspensión: la jeringa se llena de un líquido blanquecino, a veces grumoso, que confirma la extracción del material. Este ciclo de inyección y aspiración se repite varias veces hasta que el líquido recuperado sale más limpio o la calcificación deja de visualizarse con la ecografía. No siempre se consigue aspirar todo el calcio. En las calcificaciones de consistencia dura (las que llevan más tiempo de evolución), la aguja a menudo solo logra fragmentar el depósito sin extraerlo, pero esa fragmentación basta para facilitar la reabsorción espontánea en las semanas siguientes. Al terminar la punción, muchos operadores infiltran la bursa subacromial con una pequeña dosis de corticoide para reducir la inflamación reactiva que produce la salida de cristales al espacio peritendinoso. El procedimiento completo suele durar entre 15 y 30 minutos. La punción seca es una técnica de fisioterapia dirigida a puntos gatillo miofasciales, sin inyección ni aspiración de ningún líquido. No guarda relación con el barbotaje ni en su indicación ni en su mecanismo. Tampoco debe confundirse con la aspiración articular (artrocentesis), que evacúa líquido del interior de una articulación, no de una calcificación tendinosa. En el barbotaje la aguja penetra en el espesor del tendón, y la diana no es líquido libre sino un depósito sólido o semisólido de cristales de calcio que debe fragmentarse activamente con el lavado. Del francés barbotage, sustantivo formado sobre el verbo barboter («chapotear, agitar un líquido produciendo burbujas»). El verbo tiene origen incierto, probablemente onomatopéyico, y ya aparece en textos franceses medievales. La adopción médica del término refleja el movimiento de ida y vuelta del líquido dentro del depósito cálcico durante el procedimiento. Se realiza con anestesia local, de modo que la punción no suele producir un dolor relevante. Puede notarse una sensación de presión al inyectar el suero. En las horas siguientes al procedimiento es frecuente un repunte de dolor por la inflamación reactiva que provoca la movilización del calcio, pero suele ceder en uno o dos días. Depende del tamaño y la consistencia de la calcificación. En muchos casos una sola sesión es suficiente. Las calcificaciones grandes o de consistencia muy dura pueden requerir una segunda sesión, espaciada habitualmente entre cuatro y ocho semanas. El hombro concentra la mayoría de las indicaciones, pero la técnica se ha aplicado también a calcificaciones de otros tendones (codo, cadera, rodilla) cuando el depósito es accesible por vía percutánea y la ecografía permite guiar la aguja con seguridad. No todas las calcificaciones tendinosas son subsidiarias de barbotaje; la indicación depende de la fase evolutiva del depósito y de la sintomatología del paciente. Si desea profundizar en conceptos asociados al barbotaje, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el barbotaje
La tendinitis calcificante como indicación principal
El procedimiento paso a paso
Diferenciación con la punción seca y la aspiración articular
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «barbotaje»?
¿Es doloroso?
¿Cuántas sesiones se necesitan?
¿Funciona solo para el hombro?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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