DICCIONARIO MÉDICO
Balantidium coli
Balantidium coli es el protozoo de mayor tamaño que puede vivir dentro del ser humano y el único ciliado, entre los miles que existen en la naturaleza, capaz de parasitarlo. Su hábitat natural es el intestino del cerdo, donde suele pasar inadvertido. Alcanza a las personas cuando estas ingieren, con agua o alimentos contaminados, los quistes que el animal expulsa con las heces. Una vez en el intestino grueso puede comportarse como un huésped silencioso o abrirse paso a través de la pared del colon. Balantidium coli El único ciliado parásito del ser humano Tipo: protozoo Grupo: ciliado (cubierto de cilios en toda su superficie) Transmisión: fecal-oral, por ingestión de quistes en agua o alimentos Reservorio: animal, sobre todo el cerdo (zoonosis) Patogenicidad: primario Enfermedad: balantidiasis Balantidium coli es un parásito unicelular con núcleo verdadero, es decir, una célula eucariota que pertenece al grupo de los ciliados. Estos organismos están recubiertos de finísimos filamentos, los cilios, que baten de forma acompasada y les permiten desplazarse y arrastrar el alimento hacia su interior. El nombre del género procede del griego balantídion, diminutivo de balántion, que significa bolsa o saquito, por el contorno ovalado y henchido de la célula. El epíteto coli remite al colon, el tramo del intestino grueso donde el organismo se instala. Una bolsita del colon, en traducción libre. De los muchos ciliados que pueblan las aguas dulces, los mares y los intestinos de los animales, este es el único que se ha adaptado a vivir a costa de las personas. Y es, además, el protozoo parásito de mayor tamaño descrito en nuestra especie. Lo encontró por primera vez el médico sueco Malmsten en 1857, en las heces de dos pacientes con disentería; lo tomó por un paramecio y lo bautizó Paramecium coli. Pocos años después, el zoólogo Stein lo trasladó al género Balantidium, creado en 1858 por Claparède y Lachmann para un ciliado de las ranas, y con ese binomio quedó fijado. El parásito alterna dos formas a lo largo de su vida. El trofozoíto es la fase activa: una célula ovalada, tapizada por completo de cilios, que nada dando vueltas sobre sí misma y se alimenta sin descanso. Resulta descomunal para lo que mide un protozoo corriente, entre 30 y 150 micras de largo, así que un observador con experiencia lo reconoce casi de un vistazo por su tamaño y su avance en remolino. La otra forma es el quiste, más pequeño, redondeado y envuelto en una pared gruesa que lo blinda una vez fuera del organismo. El quiste ni se mueve ni se divide. Es la forma que contagia. Dentro de la célula sorprenden dos núcleos de tamaño muy dispar. El mayor, con forma de riñón, es el macronúcleo y gobierna el día a día del organismo; el menor, redondo y adosado a él, es el micronúcleo, reservado a la reproducción. En uno de sus extremos se abre el citostoma, una especie de boca por la que engulle bacterias y restos del contenido intestinal. Esa terna (un tamaño fuera de lo común, el manto de cilios y el macronúcleo arriñonado) permite reconocerlo al microscopio sin apenas margen de error. Su reservorio por excelencia es el cerdo, en cuyo intestino habita con muchísima frecuencia sin causarle el menor trastorno. Se ha aislado también en otros mamíferos, de los primates a los roedores, lo que hace de la infección humana una zoonosis, una enfermedad que da el salto del animal a la persona. Quienes conviven de cerca con cerdos, en explotaciones ganaderas o en medios rurales con saneamiento deficiente, son los más expuestos. El contagio sigue la vía fecal-oral. Los quistes salen al exterior con las heces del animal infectado, contaminan el agua o los alimentos y, al ser tragados, despiertan en el intestino delgado. De cada quiste brota un trofozoíto que baja hasta el intestino grueso y se afinca en su luz. Muchas veces la historia acaba ahí, con el parásito viviendo tranquilo sin invadir nada y la persona sin enterarse. Ser portador no es lo mismo que estar enfermo. El salto a la enfermedad llega cuando el trofozoíto horada la mucosa del colon. La enfermedad que causa se conoce como balantidiasis, también escrita balantidiosis. En su versión más agresiva, el trofozoíto perfora la pared del colon y labra úlceras que sangran, lo que se traduce en un cuadro de disentería. La mayoría de las infecciones, en cambio, transcurren en silencio. El daño recuerda de cerca al de la amebiasis, la infección por la ameba Entamoeba histolytica, hasta el extremo de que ambas se prestan a confusión. Desde hace unos años, Balantidium coli comparte cartel con otros dos nombres. El análisis del material genético ha revelado que el género Balantidium, tal como se dibujó en el siglo XIX, reúne especies que en realidad no son parientes próximos. La que parasita a los mamíferos se separa con nitidez de Balantidium entozoon, el ciliado de las ranas que da nombre al género. Para dar cabida a esa distancia se propuso primero Neobalantidium coli y, enseguida, se rescató un nombre más antiguo con derecho de prioridad, Balantioides coli, que es el que registran hoy las bases de datos genéticas. En la clínica, sin embargo, el término de siempre continúa siendo el de uso habitual. Bolsita del colon. Balantidium nace del griego balántion, bolsa o saquito, con el diminutivo -idion, por la silueta ovalada de la célula. Coli alude al colon, el tramo del intestino donde el parásito se aloja. Porque lo es. Hay miles de especies de ciliados en ríos, mares e intestinos de otros animales, pero solo Balantidium coli ha logrado establecerse dentro de una persona y llegar a enfermarla. Ningún otro comparte esa capacidad, y por eso ocupa un lugar aparte en la parasitología. Casi siempre del cerdo. Este animal es su reservorio natural y libera quistes con las heces; la persona se infecta al ingerir esos quistes con agua o comida contaminada. Por eso quienes trabajan con cerdos figuran entre los más expuestos. Sí, son el mismo organismo con dos etiquetas distintas. Balantidium coli es la denominación clásica, la que se acuñó en el siglo XIX y sigue vigente en la literatura médica. Balantioides coli es el nombre que proponen las clasificaciones modernas apoyadas en el análisis genético, y es el que figura hoy en bases de datos como GenBank. Durante un tiempo circuló además la forma Neobalantidium coli. Conviene tener presentes los tres, porque según la fuente que se consulte aparece uno u otro. Para situar Balantidium coli dentro de su contexto, puede consultar:Qué es Balantidium coli
Cómo es y cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedad produce
El debate sobre su nombre
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Balantidium coli?
¿Por qué se dice que es el único ciliado que infecta al ser humano?
¿De dónde procede el contagio?
¿Balantidium coli y Balantioides coli son lo mismo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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