DICCIONARIO MÉDICO
Arteriovenoso
Arteriovenoso es el adjetivo médico que califica cualquier estructura, comunicación o fenómeno en el que participan simultáneamente una arteria y una vena. Se aplica tanto a conexiones anatómicas normales como a comunicaciones patológicas o creadas quirúrgicamente. El término combina dos raíces de distinta procedencia: el griego ἀρτηρία (artēría), que en la medicina antigua designaba un conducto que se creía transportar aire (porque las arterias de los cadáveres aparecían vacías de sangre), y el latín venōsus, derivado de vena. El resultado es un adjetivo híbrido grecolatino, algo bastante habitual en la nomenclatura médica. Su significado literal es «que implica a la vez arteria y vena». En condiciones fisiológicas, la sangre arterial y la sangre venosa se encuentran separadas por la red de capilares, donde se produce el intercambio de oxígeno, nutrientes y productos de desecho con los tejidos. Sin embargo, existen puntos del organismo en los que arterias y venas se comunican sin pasar por capilares. Esos puntos son, precisamente, las estructuras que el adjetivo «arteriovenoso» describe. No toda comunicación directa entre arteria y vena es patológica. En la piel de los dedos de las manos, los pies, las orejas y la punta de la nariz existen anastomosis arteriovenosas fisiológicas, pequeñas conexiones entre arteriolas y vénulas que se abren o cierran bajo control del sistema nervioso simpático. Su función principal es la termorregulación: cuando el cuerpo necesita disipar calor, estas anastomosis se dilatan y desvían sangre caliente hacia la superficie cutánea; cuando necesita conservarlo, se contraen. Son especialmente abundantes en los cuerpos glómicos de la dermis (una estructura que a veces se denomina glomus neuromiovascular, por la cantidad de terminaciones nerviosas que lo rodean). Cuando la comunicación entre arteria y vena no forma parte de la arquitectura normal del organismo, se habla de dos entidades principales. La malformación arteriovenosa es una anomalía congénita: un ovillo de vasos en el que la sangre arterial drena directamente al sistema venoso sin pasar por un lecho capilar. La localización cerebral es la más relevante desde el punto de vista clínico, porque la pared de esos vasos anómalos soporta una presión para la que no está preparada y puede romperse, con riesgo de hemorragia intracraneal. Se estima que su incidencia es de aproximadamente 1 caso por cada 100.000 personas al año. La fístula arteriovenosa, en cambio, puede ser adquirida (por traumatismo, por cateterismo o como complicación quirúrgica) o construida deliberadamente. En nefrología se crea una fístula entre la arteria radial y la vena cefálica del antebrazo para obtener un acceso vascular de alto flujo durante la hemodiálisis. La técnica la describieron Brescia y Cimino en 1966 y sigue siendo el acceso de referencia. Fuera del ámbito anatómico, el adjetivo «arteriovenoso» aparece en fisiología para designar un gradiente mensurable. La diferencia arteriovenosa de oxígeno (diferencia A-V de O₂) es la resta entre el contenido de oxígeno de la sangre arterial y el de la sangre venosa mixta. Sirve para estimar cuánto oxígeno están consumiendo los tejidos en un momento dado: si la diferencia aumenta, significa que los tejidos están extrayendo más oxígeno del que les llega (situación habitual durante el ejercicio físico intenso o en estados de bajo gasto cardíaco). Valores normales en reposo oscilan entre 3,5 y 5 ml de O₂ por decilitro de sangre. Es un compuesto grecolatino: une ἀρτηρία (artēría, del griego) con venōsus (del latín, «relativo a las venas») mediante la vocal de enlace -o-. No es infrecuente que la terminología médica mezcle raíces de ambos idiomas; otro ejemplo conocido es «electrocardiograma», que combina griego (ēlektron, kardía, grámma) con una convención de nomenclatura latina. No. La fístula es, en general, un solo conducto anómalo entre una arteria y una vena, y puede ser adquirida o construida a propósito (como las que se crean para hemodiálisis). La malformación arteriovenosa, en cambio, es congénita y consiste en un ovillo de múltiples vasos que cortocircuitan el lecho capilar. Las dos comparten la consecuencia de desviar sangre del circuito normal, pero su origen, su morfología y su abordaje son distintos. Sí, y son más numerosas de lo que se suele pensar. Se concentran en las zonas acrales (dedos, orejas, nariz) y participan en la termorregulación. También se han descrito en la mucosa intestinal y en el miometrio uterino durante la gestación. Mide la cantidad de oxígeno que los tejidos extraen de la sangre a su paso por los capilares. Se calcula restando el contenido de O₂ de la sangre venosa mixta al de la sangre arterial. En reposo ronda los 4 ml de O₂ por decilitro; durante el ejercicio intenso puede triplicarse. Si desea profundizar en conceptos asociados al adjetivo arteriovenoso, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué significa arteriovenoso
Anastomosis arteriovenosas fisiológicas
Comunicaciones arteriovenosas patológicas y quirúrgicas
El concepto de diferencia arteriovenosa de oxígeno
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra arteriovenoso?
¿Es lo mismo una fístula arteriovenosa que una malformación arteriovenosa?
¿Existen anastomosis arteriovenosas normales en el cuerpo?
¿Qué mide la diferencia arteriovenosa de oxígeno?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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