DICCIONARIO MÉDICO
Angina estable
La angina estable es la forma crónica de la angina de pecho en la que la molestia torácica aparece con un nivel de esfuerzo predecible, dura unos pocos minutos y cede con el reposo. Se considera estable cuando este patrón no ha cambiado en al menos un mes. Cuando se habla de angina estable se hace referencia a una situación en la que el paciente conoce sus propios límites: sabe, por ejemplo, que al subir dos tramos de escaleras o al caminar a paso vivo contra el viento notará la molestia en el pecho, y sabe también que esa molestia desaparecerá si se detiene. Esa reproducibilidad es lo que le da el calificativo de «estable» (del latín stabilis, firme, que no cambia). En la angina inestable, el patrón se rompe: la molestia aparece con esfuerzos menores, se prolonga o surge en reposo. Se estima que la angina estable afecta a entre el 2 y el 4 % de la población adulta en los países europeos. Es más frecuente en varones hasta la sexta década de vida; a partir de entonces, la incidencia tiende a igualarse entre ambos sexos. En la mayoría de los casos, la angina estable se debe a una o varias placas de aterosclerosis que reducen de forma fija la luz de una arteria coronaria. Mientras el paciente permanece en reposo, el flujo residual a través de la arteria estrechada suele bastar para cubrir las necesidades del miocardio. El problema aparece cuando una actividad física, una emoción intensa o la exposición al frío elevan la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y con ellas la demanda de oxígeno del músculo cardíaco. La arteria estenosada no puede aumentar su caudal en la misma proporción, y se produce isquemia transitoria. Se acepta que una reducción del diámetro de la arteria coronaria superior al 70 % es hemodinámicamente significativa, aunque el umbral no es exacto: factores como la presencia de circulación colateral, la longitud de la estenosis o el tono vasomotor residual modifican la cifra en cada paciente. Para graduar la limitación funcional que impone la angina estable, la clasificación más empleada es la de la Canadian Cardiovascular Society (CCS), establecida en 1976 por Lucien Campeau. Distingue cuatro grados. Clase I: la actividad habitual (caminar, subir escaleras) no produce angina. La molestia solo aparece con esfuerzos intensos, prolongados o rápidos. Clase II: ligera limitación de la actividad ordinaria. La angina se desencadena al caminar deprisa, al subir escaleras a ritmo normal después de las comidas, con frío, con viento, bajo estrés emocional, o en las primeras horas tras despertar. Clase III: limitación marcada. El paciente nota molestia al caminar una o dos manzanas en llano o al subir un solo piso de escaleras a ritmo normal. Clase IV: incapacidad para cualquier actividad física sin angina, que puede incluso aparecer en reposo. Hay que señalar que la clase IV de la CCS no equivale automáticamente a angina inestable. Un paciente puede tener angina con mínimos esfuerzos de forma crónica y predecible durante meses sin que ello signifique que su placa se haya desestabilizado. En muchos pacientes con angina estable, el umbral de esfuerzo a partir del cual aparece la isquemia es razonablemente constante. Sin embargo, no siempre es así. Factores como la temperatura ambiental, la hora del día (el tono coronario tiende a ser mayor por la mañana) o una comida reciente pueden bajar ese umbral de forma transitoria, de modo que un esfuerzo tolerado sin problemas por la tarde desencadena molestia a primera hora. Esa variabilidad moderada no convierte la angina en inestable, siempre que el patrón global se mantenga reconocible para el paciente a lo largo de semanas. En la práctica clínica se usan como sinónimos, porque la angina estable es, por definición, la que aparece con el esfuerzo. No obstante, el término angina de esfuerzo pone el acento en el desencadenante, mientras que «angina estable» subraya la constancia del patrón. En este diccionario se desarrollan por separado. Cuando cambia su comportamiento: aparece con esfuerzos menores que antes, dura más, se presenta en reposo o no cede como de costumbre. Cualquiera de esas variaciones redefine el cuadro como angina inestable y requiere valoración urgente. Sí, aunque es poco frecuente. Algunas causas no ateroscleróticas incluyen la estenosis aórtica grave (que compromete el llenado coronario), la miocardiopatía hipertrófica y la anemia intensa. En estos casos, el mecanismo último sigue siendo el desequilibrio entre lo que el miocardio necesita y lo que recibe. Si desea profundizar en conceptos asociados a la angina estable, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la angina estable
Mecanismo de la estenosis fija
Clasificación de la Canadian Cardiovascular Society
El concepto de umbral isquémico
Preguntas frecuentes
¿Angina estable y angina de esfuerzo son lo mismo?
¿Cuándo deja de ser estable una angina?
¿La angina estable puede existir sin aterosclerosis coronaria?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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