DICCIONARIO MÉDICO
Angina de esfuerzo
La angina de esfuerzo es la molestia torácica que aparece durante la actividad física, cuando la demanda de oxígeno del miocardio supera lo que la circulación coronaria puede aportar. Se utiliza en la práctica clínica como sinónimo de angina estable. El nombre describe literalmente el desencadenante: un esfuerzo físico que obliga al corazón a trabajar con mayor intensidad. Al aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, el consumo de oxígeno del músculo cardíaco se eleva, y si una arteria coronaria no puede incrementar su flujo proporcionalmente (casi siempre por una estenosis aterosclerótica fija), se produce isquemia transitoria. Cesado el esfuerzo, la demanda baja y la molestia desaparece, habitualmente en cuestión de minutos. En rigor, «angina de esfuerzo» y «angina estable» describen la misma entidad desde ángulos complementarios. El primer término pone el foco en lo que la provoca; el segundo, en que su comportamiento no ha cambiado en el último mes. Un paciente con angina de esfuerzo que comienza a notar la molestia con esfuerzos cada vez menores o en reposo ha dejado de tener una angina estable, y su cuadro se reclasifica como angina inestable. Que la angina se manifieste con el ejercicio tiene una razón fisiológica directa. El corazón, en reposo, ya extrae cerca del 70-75 % del oxígeno que la sangre coronaria le ofrece. Esa cifra deja muy poco margen: la única manera de satisfacer un aumento brusco de demanda es dilatar las arterias coronarias y aumentar el flujo. Si una placa de aterosclerosis bloquea parte de la luz, esa adaptación se queda corta, y las células miocárdicas entran en isquemia. La ergometría (prueba de esfuerzo) explota precisamente este principio para detectar enfermedad coronaria de forma no invasiva. No todos los esfuerzos pesan igual. Actividades que elevan rápidamente la frecuencia cardíaca y la presión arterial (subir cuestas, caminar contra el viento, cargar peso) son más propensas a desencadenar angina que otras con aumento gradual. También influye el contexto: una comida copiosa desvía sangre al territorio esplácnico, y el frío induce vasoconstricción periférica, lo que obliga al corazón a trabajar más incluso con el mismo nivel de actividad. En la práctica, sí. Toda angina estable se define por aparecer con el esfuerzo y ceder con el reposo. La diferencia es puramente terminológica: «de esfuerzo» alude al desencadenante y «estable» al patrón temporal. Depende del grado de estenosis coronaria. Un paciente con una obstrucción moderada quizá solo note molestia al correr o subir pendientes pronunciadas. Si la estenosis es grave, actividades tan cotidianas como vestirse o caminar por el pasillo pueden bastar para provocar isquemia. La clasificación de la Canadian Cardiovascular Society permite graduar esa limitación en cuatro niveles. De la suma de «angina» (del latín angina, constricción, derivado de angere, estrechar) y «esfuerzo» (del latín vulgar exfortiare, hacer fuerza). Ya en la descripción original de Heberden, en 1768, el esfuerzo físico figuraba como el desencadenante más constante de la molestia. Si desea profundizar en conceptos asociados a la angina de esfuerzo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la angina de esfuerzo
El esfuerzo como revelador de la enfermedad coronaria
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo angina de esfuerzo que angina estable?
¿Puede aparecer angina con ejercicios suaves?
¿De dónde viene el término «angina de esfuerzo»?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026