DICCIONARIO MÉDICO
Anemia hipoplásica congénita
La anemia hipoplásica congénita —también conocida como anemia de Diamond-Blackfan, eritroblastopenia congénita o aplasia pura de serie roja congénita— es una enfermedad genética rara del grupo de los síndromes de fallo medular hereditario. Se caracteriza por una producción insuficiente de eritrocitos desde los primeros meses de vida, con conservación normal de los leucocitos y las plaquetas. Su incidencia se estima en 5 a 10 casos por cada millón de nacidos vivos. La anemia hipoplásica congénita es una forma hereditaria de insuficiencia medular que afecta de manera selectiva a la serie eritroide: la médula ósea del paciente es incapaz de producir glóbulos rojos en cantidad suficiente, mientras que la producción de glóbulos blancos y plaquetas se mantiene normal. La consecuencia es una anemia arregenerativa —con cifras muy bajas de reticulocitos en sangre periférica— que se manifiesta típicamente durante los primeros doce meses de vida, con una mediana de presentación en torno a los dos meses de edad. El nombre descriptivo del trastorno combina tres conceptos etimológicos. "Anemia" procede del griego ἀν- (an-), "sin", y αἷμα (haîma), "sangre": literalmente, "falta de sangre". "Hipoplásica" procede de ὑπό (hypó), "por debajo de lo normal", y πλάσις (plásis), "formación": una formación insuficiente del tejido eritroide en la médula ósea. "Congénita" procede del latín congenitus, "nacido con": presente desde el nacimiento. El nombre compuesto describe así, de forma transparente, una anemia de origen medular deficiente que está presente desde el nacimiento. La enfermedad fue descrita por primera vez por Louis K. Diamond y Kenneth D. Blackfan en 1938, en un artículo en el que diferenciaron esta entidad de la aplasia medular global que afecta a las tres líneas celulares. Sin embargo, ya en 1936 Hugh Josephs había publicado un caso bajo el nombre de "aplasia de la serie roja". La denominación "anemia hipoplásica congénita" se consolidó en las décadas siguientes como término descriptivo, mientras que el epónimo anemia de Diamond-Blackfan se convirtió en la designación predominante en la literatura internacional a partir de la segunda mitad del siglo XX. La anemia hipoplásica congénita se debe a mutaciones en genes que codifican proteínas ribosomales, es decir, componentes estructurales de los ribosomas, las máquinas celulares encargadas de fabricar proteínas. El gen más frecuentemente afectado es RPS19, responsable de aproximadamente el 25 % de los casos, que codifica una proteína de la subunidad pequeña del ribosoma. Otros genes implicados incluyen RPL5, RPL11, RPL35A, RPS7, RPS10, RPS17, RPS24 y RPS26, entre otros. En conjunto, se identifican mutaciones en genes ribosomales en el 40-45 % de los pacientes; en el resto, la causa genética aún no se ha identificado. La herencia es autosómica dominante en el 40-45 % de los casos, lo que significa que basta una copia mutada del gen para que se manifieste la enfermedad. Sin embargo, en el 55-60 % de los pacientes la mutación es esporádica (de novo), sin antecedentes familiares. La expresividad clínica es muy variable: dentro de una misma familia, unos portadores pueden presentar una anemia grave desde el nacimiento y otros apenas mostrar alteraciones hematológicas leves. El mecanismo por el que un defecto en las proteínas ribosomales afecta selectivamente a la serie eritroide no se conoce por completo, pero se cree que los precursores eritroides son especialmente sensibles a la insuficiencia ribosomal porque necesitan fabricar cantidades masivas de hemoglobina en un plazo muy corto durante su maduración. Cuando la maquinaria ribosomal es defectuosa, la célula activa mecanismos de control (especialmente la vía de la proteína p53) que inducen la muerte celular programada (apoptosis) del eritroblasto, lo que produce la eritroblastopenia característica del cuadro. La distinción más importante en la práctica clínica es con la eritroblastopenia transitoria de la infancia, un cuadro adquirido, autolimitado y benigno que también cursa con anemia arregenerativa y eritroblastopenia en la médula ósea. A diferencia de la anemia hipoplásica congénita, la eritroblastopenia transitoria aparece habitualmente después del primer año de vida (pico de frecuencia en torno a los dos años), suele ir precedida de una infección viral y se resuelve espontáneamente en uno o dos meses sin dejar secuelas. La adenosina desaminasa eritrocitaria (eADA) está elevada en la anemia de Diamond-Blackfan y normal en la eritroblastopenia transitoria, lo que ayuda al diagnóstico diferencial. La anemia de Fanconi es otro síndrome de fallo medular congénito, pero se diferencia porque afecta a las tres líneas celulares (eritrocitos, leucocitos y plaquetas), se asocia a malformaciones esqueléticas y cutáneas características, presenta fragilidad cromosómica detectable en el test de rotura cromosómica y tiene un mecanismo genético distinto (herencia autosómica recesiva, defectos en genes de reparación del ADN). La anemia hipoplásica adquirida del adulto comparte el mecanismo general de producción insuficiente de eritrocitos, pero su origen es adquirido (autoinmune, tóxico o idiopático), no congénito, y carece de la base genética ribosomal que caracteriza a la anemia de Diamond-Blackfan. Es un nombre puramente descriptivo compuesto por tres términos de raíz grecolatina. "Anemia" significa falta de sangre (del griego ἀν- + αἷμα); "hipoplásica" significa que la formación del tejido es insuficiente (del griego ὑπό, "debajo de", + πλάσις, "formación"); y "congénita" significa presente desde el nacimiento (del latín congenitus). El nombre alternativo, anemia de Diamond-Blackfan, honra a los dos pediatras estadounidenses —Louis Diamond y Kenneth Blackfan— que describieron la enfermedad en 1938. Sí. "Anemia hipoplásica congénita" y "anemia de Diamond-Blackfan" son denominaciones distintas de la misma enfermedad. La primera es un nombre descriptivo que refleja el mecanismo (producción insuficiente de eritrocitos presente desde el nacimiento); la segunda es el epónimo internacional. Otros sinónimos que pueden encontrarse en la literatura médica son eritroblastopenia congénita, aplasia pura de serie roja congénita y síndrome de Aase. Sí, en la gran mayoría de los casos. A diferencia de otros síndromes de fallo medular congénito como la anemia de Fanconi, la anemia hipoplásica congénita afecta de forma selectiva a la serie eritroide, por lo que los recuentos de leucocitos y plaquetas suelen ser normales. Sin embargo, hasta un 50 % de los pacientes presentan malformaciones congénitas asociadas (craneofaciales, del pulgar, cardíacas o urogenitales) y existe un riesgo aumentado de desarrollar neoplasias a lo largo de la vida. Sí. Se estima una incidencia de entre 5 y 10 casos por cada millón de nacidos vivos, sin diferencias apreciables por sexo ni etnia. Está catalogada como enfermedad rara en los registros internacionales (OMIM, Orphanet). Si desea profundizar en conceptos asociados a la anemia hipoplásica congénita, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anemia hipoplásica congénita
Base genética y mecanismo
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "anemia hipoplásica congénita"?
¿Es lo mismo que la anemia de Diamond-Blackfan?
¿Afecta solo a los glóbulos rojos?
¿Es una enfermedad rara?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario