DICCIONARIO MÉDICO
Amnesia postraumática
La amnesia postraumática (APT) es el periodo de alteración mnésica y cognitiva que sigue a un traumatismo craneoencefálico (TCE). Se manifiesta sobre todo como una amnesia anterógrada intensa, a la que suele sumarse un componente retrógrado variable para los minutos u horas previos al impacto. Su duración constituye uno de los indicadores pronósticos más empleados en neurorrehabilitación. El término, acuñado en la literatura neurológica anglosajona como post-traumatic amnesia (PTA), designa un estado transitorio en el que el paciente no es capaz de fijar recuerdos nuevos de manera continua ni de orientarse correctamente en el tiempo y el espacio. No se trata de un simple olvido. Durante la APT el paciente puede estar despierto, hablar y ejecutar órdenes sencillas, pero vive en un presente discontinuo: olvida las conversaciones de minutos antes, confunde a las personas que le visitan, mezcla información de distintas fuentes y puede mostrar agitación o labilidad emocional. W. Ritchie Russell, neurólogo británico, fue uno de los primeros en sistematizar la observación de que la duración de este estado guardaba una relación directa con la gravedad del daño cerebral y con la recuperación funcional posterior. Sus trabajos de la década de 1930 con heridos de guerra establecieron el marco que, con modificaciones, sigue vigente. En un TCE, las fuerzas de aceleración y desaceleración producen una lesión axonal difusa que afecta a la sustancia blanca de los hemisferios cerebrales. El fórnix y el cíngulo, dos tractos que conectan el hipocampo con el tálamo y la corteza prefrontal, son especialmente vulnerables a este mecanismo. Su interrupción compromete la consolidación de la memoria declarativa, que es la función más exigente en términos de conectividad a larga distancia. Al daño mecánico primario se añaden cascadas de lesión secundaria: edema, liberación de aminoácidos excitotóxicos, neuroinflamación. Las neuronas piramidales del campo CA1 del hipocampo son particularmente sensibles a la hipoxia y a la excitotoxicidad, lo que amplifica el déficit mnésico más allá de lo que cabría esperar por la lesión axonal sola. Se considera que la APT ha finalizado cuando el paciente es capaz de registrar y evocar información nueva de manera continua y consistente (por ejemplo, recordar el nombre de su médico, la fecha y la secuencia de actividades del día). La duración se mide desde el momento de la lesión hasta que esa capacidad se restablece de forma sostenida. Los intervalos que se manejan como referencia general son los propuestos por Russell y ampliados por Jennet y Teasdale en los años setenta. Una APT inferior a una hora sugiere un TCE leve. Entre una y 24 horas se habla de gravedad moderada. Más allá de un día, el traumatismo se clasifica como grave, y cuando la APT supera las cuatro semanas el pronóstico de recuperación funcional empeora de forma significativa. Estos umbrales no son rígidos: la edad del paciente, las lesiones focales asociadas y las complicaciones sistémicas modulan el resultado. La amnesia lacunar designa la laguna de memoria que cubre el momento mismo del impacto y, en ocasiones, los minutos inmediatamente anteriores. Es un fenómeno distinto de la APT, aunque ambas coexisten. La laguna del momento del impacto rara vez se recupera; la APT, en cambio, se resuelve gradualmente. Un paciente puede superar la APT (volver a fijar recuerdos nuevos) y seguir sin recordar nada del accidente. También conviene distinguir la APT de la amnesia disociativa que puede acompañar a un accidente vivido como psicológicamente traumático. En la amnesia disociativa el bloqueo es selectivo para contenidos emocionalmente cargados y no se acompaña de desorientación ni de confusión generalizada, rasgos que sí son propios de la APT. No, o solo de forma fragmentaria. La mayoría de los pacientes conservan «islas» sueltas de recuerdo dentro de un vacío general. Pueden recordar una cara o un sonido aislado, pero no la secuencia de lo que ocurrió ni cuánto tiempo duró su confusión. Depende de la gravedad del traumatismo. En las conmociones cerebrales leves puede durar minutos o pocas horas. En los TCE graves, semanas o incluso meses. La recuperación no es lineal: hay días mejores y peores, sobre todo al principio. La laguna que cubre los instantes inmediatamente anteriores y posteriores al impacto suele ser permanente. Es raro que esos recuerdos reaparezcan, incluso cuando la APT se ha resuelto por completo y el paciente ha regresado a sus actividades habituales. En teoría sí, porque ambas cursan con amnesia anterógrada y desorientación temporal. Pero el contexto aclara la diferencia: la amnesia global transitoria aparece sin traumatismo previo, en personas de edad media o avanzada, y se resuelve en menos de 24 horas. La APT siempre tiene un TCE como antecedente. Si desea profundizar en conceptos asociados a la amnesia postraumática, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la amnesia postraumática
Daño axonal difuso y vulnerabilidad del hipocampo
Duración y valor pronóstico
Diferenciación con la amnesia lacunar postraumática
Preguntas frecuentes
¿El paciente recuerda lo que le ocurre durante la amnesia postraumática?
¿Cuánto tarda en resolverse?
¿Se recuperan los recuerdos del momento del accidente?
¿Puede la amnesia postraumática confundirse con la amnesia global transitoria?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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