DICCIONARIO MÉDICO
Amnesia
La amnesia es un trastorno de la memoria que se manifiesta como incapacidad parcial o total para adquirir nuevos recuerdos, para recuperar los ya almacenados, o para ambas cosas a la vez. Puede obedecer a lesiones cerebrales (vasculares, traumáticas, infecciosas, degenerativas) o a mecanismos psicológicos disociativos que bloquean el acceso consciente al recuerdo. Su duración y gravedad varían desde episodios transitorios de minutos hasta déficits crónicos e irreversibles. Procede del griego ἀμνησία (amnēsía), formada por el prefijo privativo ἀ- y el sustantivo μνῆσις (mnēsis, «recuerdo»), derivado a su vez del verbo μιμνῄσκω (mimnḗskō, «recordar»). El término comparte raíz con ἀμνηστία (amnēstía), que en el ámbito jurídico ateniense designaba el olvido oficial de las ofensas; la coincidencia no es casual, porque ambas voces remiten a la idea de borrar algo de la conciencia. En latín científico la forma amnesia aparece ya en tratados médicos del siglo XVIII, y en español la primera documentación fiable corresponde al Diccionario de Medicina de Antonio Ballano, publicado en 1815. Desde el punto de vista clínico, la amnesia no equivale al olvido cotidiano ni al deterioro leve de la memoria que acompaña al envejecimiento normal. Lo que la define es una ruptura en los procesos de codificación, consolidación o evocación de la información declarativa (hechos y episodios), mientras que otras funciones cognitivas (atención, lenguaje, razonamiento) pueden permanecer relativamente conservadas. Esta disociación entre memoria y resto de capacidades mentales fue, precisamente, lo que permitió a la neuropsicología del siglo XX delimitar la amnesia como entidad propia. Para que un recuerdo declarativo se forme y persista intervienen al menos tres etapas. La codificación transforma la experiencia sensorial en una huella neural; la consolidación estabiliza esa huella y la transfiere gradualmente desde circuitos temporomediales hacia la neocorteza; la evocación reactiva la huella almacenada cuando se necesita. Cada etapa depende de estructuras y conexiones distintas, lo cual explica que lesiones en puntos diferentes del sistema produzcan formas de amnesia clínicamente reconocibles. El hipocampo y la corteza entorrinal constituyen la estación central de la codificación episódica. Lesiones bilaterales en esta región generan el prototipo de amnesia anterógrada: el paciente mantiene la capacidad de repetir dígitos o seguir una conversación durante segundos, pero es incapaz de retener la información más allá de ese intervalo. El caso más estudiado en la historia de la neurociencia, el del paciente Henry Molaison (conocido durante décadas como H.M.), demostró esta disociación en 1957 tras una resección bilateral del lóbulo temporal medial practicada para controlar una epilepsia refractaria. Recuperar un recuerdo ya consolidado requiere otra red de estructuras. Los cuerpos mamilares, el tálamo dorsomedial y el fórnix forman un circuito que reactiva huellas dispersas en la corteza. Cuando este circuito se interrumpe (por infartos paramedianos, por el daño que produce la deficiencia de tiamina en la encefalopatía de Wernicke, o por procesos degenerativos), aparece la amnesia retrógrada, a menudo acompañada de confabulaciones compensatorias. El síndrome de Korsakoff es su expresión clásica. Conviene no olvidar que la memoria no es un compartimento único. La memoria procedimental (habilidades motoras, hábitos) se apoya en los ganglios basales y el cerebelo, y suele quedar preservada incluso en amnesias graves. Molaison, por ejemplo, aprendía tareas motoras nuevas con normalidad; simplemente no recordaba haberlas practicado. Existen varias formas de ordenar las amnesias. La más extendida en la práctica clínica combina el criterio temporal (qué fase de la memoria falla) con el criterio etiológico (qué la provoca). Ambos ejes se cruzan con frecuencia, porque una misma causa puede producir amnesia anterógrada y retrógrada simultáneamente, en proporciones variables. Según la fase de la memoria afectada. La amnesia anterógrada impide fijar información nueva a partir del momento del daño. La amnesia retrógrada borra recuerdos previamente consolidados, con un gradiente temporal que suele respetar los más antiguos (ley de Ribot). Cuando ambas coexisten en un episodio agudo y reversible de menos de 24 horas, sin déficit neurológico focal, se habla de amnesia global transitoria. Según la causa. Las amnesias orgánicas obedecen a daño cerebral demostrable: traumatismos craneoencefálicos (la amnesia postraumática es una de las más frecuentes en adultos jóvenes), accidentes vasculares, encefalitis, tumores o enfermedades neurodegenerativas. La amnesia progresiva que acompaña a las demencias representa el extremo crónico de este grupo. Frente a ellas, la amnesia disociativa carece de sustrato lesional identificable y se origina en un bloqueo psicológico, habitualmente vinculado a experiencias traumáticas. Según la extensión. La amnesia lacunar afecta a un intervalo temporal concreto (la «laguna» de un episodio epiléptico, de una intoxicación etílica o de un suceso traumático), mientras que formas más extensas pueden abarcar meses o años de la biografía del paciente. La terminología clásica distinguía también entre amnesia de fijación (equivalente a la anterógrada) y amnesia de evocación (equivalente a la retrógrada), denominaciones que todavía aparecen en textos de tradición francófona. No existe una cifra global de prevalencia de «amnesia» porque se trata de un síntoma transversal a muchas enfermedades, no de una entidad nosológica única. Sí hay datos parciales que permiten dimensionar el problema. La amnesia global transitoria tiene una incidencia estimada de 3 a 8 casos por 100 000 habitantes y año, con pico en la sexta y séptima décadas de la vida. La amnesia postraumática aparece en la mayoría de los traumatismos craneoencefálicos moderados y graves, y su duración se utiliza como indicador pronóstico de recuperación funcional. Los estudios epidemiológicos sobre amnesia disociativa en población general son escasos, pero su prevalencia aumenta de forma notable en contextos de conflicto bélico, catástrofes y violencia interpersonal. Del griego ἀμνησία (amnēsía), compuesto por el prefijo privativo ἀ- y μνῆσις (mnēsis, «recuerdo»). Comparte raíz etimológica con «amnistía» (ἀμνηστία), el olvido jurídico de las ofensas. En español la voz está documentada desde 1815 en el Diccionario de Medicina de Antonio Ballano. No. La amnesia afecta selectivamente a la memoria, mientras que la demencia implica deterioro de múltiples funciones cognitivas (lenguaje, razonamiento, orientación, juicio). Puede haber amnesia sin demencia, como ocurre tras un traumatismo craneal; y también demencia con amnesia prominente, como sucede en la enfermedad de Alzheimer. Son conceptos que se solapan en algunos cuadros, pero no se identifican. Depende del tipo. En las formas orgánicas habituales (postraumática, vascular), la identidad personal suele quedar preservada: el paciente sabe quién es, aunque no recuerde qué hizo ayer. La pérdida de identidad autobiográfica completa es infrecuente y se asocia casi siempre a la amnesia disociativa o a la fuga disociativa, donde el mecanismo no es una lesión cerebral sino un bloqueo psicológico masivo. Las representaciones cinematográficas de la amnesia, dicho sea de paso, han exagerado enormemente este escenario. En la gran mayoría de los casos, no. El episodio se resuelve por completo en menos de 24 horas y el paciente recupera la capacidad de formar nuevos recuerdos. Persiste, eso sí, una laguna permanente para lo ocurrido durante el episodio. La recurrencia es infrecuente: inferior al 10 % en series amplias. Sí. La amnesia disociativa aparece típicamente tras experiencias de estrés intenso o trauma psicológico, sin que exista daño cerebral detectable. Se interpreta como un mecanismo de defensa que bloquea el acceso consciente a recuerdos intolerables. También la amnesia catatímica, descrita por Kretschmer, alude a un olvido selectivo condicionado por la carga afectiva del recuerdo, aunque en este caso el mecanismo se entiende desde la psicología dinámica más que desde la neurología. Si desea profundizar en conceptos asociados a la amnesia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la amnesia
Procesos de memoria y bases neuroanatómicas
Clasificación de las amnesias
Datos epidemiológicos generales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra amnesia?
¿Es lo mismo amnesia que demencia?
¿Se puede perder la identidad por una amnesia?
¿La amnesia global transitoria deja secuelas?
¿Puede una emoción intensa provocar amnesia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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