DICCIONARIO MÉDICO
Acroasfixia
La acroasfixia es un término médico clásico, hoy en desuso, que describe la coloración azulada o violácea persistente de los dedos de las manos y los pies por compromiso de la circulación periférica. Se encuadra dentro de las llamadas acroneurosis vasculares y corresponde, en la nomenclatura de Maurice Raynaud, a la segunda de las tres fases que este autor describió en su tesis doctoral de 1862. El término procede de la unión de dos raíces griegas: ἄκρον (ákron, «extremo», «punta») y ἀσφυξία (asphyxía), voz compuesta a su vez por el prefijo privativo α- y σφύξις (sphýxis, «pulso» o «latido»). Literalmente, pues, la palabra designa la ausencia de pulso en las extremidades, si bien en la práctica clínica se empleó para describir un cuadro de estasis venosa localizada con cambio de color hacia tonos violáceos o pizarrosos en los dedos. Fue Maurice Raynaud quien dio forma clínica a este concepto en 1862, al presentar en París su tesis De l'asphyxie locale et de la gangrène symétrique des extrémités. Raynaud observó que ciertos pacientes, expuestos al frío, sufrían episodios vasculares en los dedos que progresaban en tres fases sucesivas: primero una palidez intensa (síncope local), después una coloración lívida con estasis sanguínea (asfixia local, es decir, la acroasfixia propiamente dicha) y, en los casos más graves, necrosis tisular localizada (gangrena simétrica). La tesis le valió el reconocimiento epónimo que aún perdura, aunque Raynaud nunca llegó a obtener la cátedra de Historia de la Medicina a la que aspiraba. En la fase de asfixia local ya no se produce el blanqueamiento completo del síncope: persiste algo de sangre venosa en el lecho capilar y los dedos adquieren un tono azulado oscuro, la temperatura cutánea desciende y el paciente refiere entumecimiento o sensaciones de hormigueo (parestesias). No hay dolor intenso en la mayoría de los casos, salvo que el episodio se prolongue lo suficiente como para comprometer la nutrición del tejido. La palabra acroasfixia apenas se encuentra ya en los textos médicos contemporáneos. El propio Segen's Medical Dictionary la catalogó como término obsoleto, y hoy la literatura anglosajona emplea acrocyanosis para referirse al cuadro de cianosis persistente, bilateral e indolora de las manos y los pies por vasoespasmo arteriolar. Conviene no confundir la acroasfixia (o su equivalente moderno, la acrocianosis) con el fenómeno de Raynaud. En la acrocianosis, la coloración azulada se mantiene de forma continua mientras dura la exposición al frío y no pasa por la secuencia trifásica blanco, azul, rojo que caracteriza al fenómeno de Raynaud. Tampoco produce úlceras ni alteraciones tróficas en la piel, y los pulsos arteriales periféricos se palpan con normalidad. No deja secuelas en la piel. El fenómeno de Raynaud, en cambio, cursa con episodios paroxísticos que sí pueden evolucionar (sobre todo en su forma secundaria, asociada a enfermedades del tejido conectivo como la esclerodermia) hacia lesiones digitales graves. La acroasfixia conserva, en cualquier caso, cierto interés lexicográfico: aparece todavía en diccionarios médicos de ámbito iberoamericano y en textos de historia de la angiología, donde sirve para rastrear cómo evolucionó la comprensión de los trastornos vasomotores entre la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX. De dos raíces griegas: ἄκρον (ákron), que significa «extremo» o «punta», y ἀσφυξία (asphyxía), que literalmente quiere decir «sin pulso». La combinación describe la pérdida aparente de circulación pulsátil en los dedos. En castellano, el término se documenta en textos médicos desde finales del siglo XIX, coincidiendo con la difusión de los trabajos de Maurice Raynaud. En la práctica, sí. La acroasfixia es la denominación antigua del mismo fenómeno que hoy se conoce como acrocianosis: coloración azulada persistente de las zonas acrales por espasmo de los pequeños vasos cutáneos. El cambio terminológico refleja que la palabra «asfixia» resultaba imprecisa (no hay verdadera ausencia de pulso en estos pacientes, sino un enlentecimiento del flujo capilar), mientras que «cianosis» describe con más exactitud lo que el clínico observa. No. El cuadro que describía este término es benigno y no produce daño tisular permanente ni úlceras. La coloración azulada revierte al calentar las manos o los pies y no requiere, en la gran mayoría de los casos, intervención médica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acroasfixia y los trastornos vasculares de las extremidades, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acroasfixia
Relación con la terminología vascular actual
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra acroasfixia?
¿Es lo mismo acroasfixia que acrocianosis?
¿La acroasfixia es peligrosa?
Referencias
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