DICCIONARIO MÉDICO
Acné de Mallorca
El acné de Mallorca, conocido en la literatura dermatológica como acne aestivalis, es una erupción acneiforme estacional provocada por la radiación ultravioleta A (UVA). Se manifiesta con pápulas foliculares monomorfas en zonas fotoexpuestas y, a diferencia del acné vulgar, no produce comedones ni pústulas. Se trata de una variante fotoinducida de dermatosis acneiforme que se encuadra dentro del espectro de la erupción polimorfa lumínica. Las lesiones aparecen entre 24 y 72 horas después de una exposición solar intensa, sobre todo en personas que llevan meses sin tomar el sol y se exponen de forma brusca. Hombros, parte superior de los brazos, escote y espalda son las localizaciones más frecuentes; la cara se afecta con menos regularidad. El nombre científico, acne aestivalis, combina el latín aestivalis (relativo al verano, de aestas) con acne. La denominación popular de "acné de Mallorca" tiene un origen muy concreto: en 1972, el dermatólogo danés Niels Hjorth y sus colegas describieron por primera vez esta erupción en jóvenes escandinavos que habían pasado sus vacaciones de primavera en la isla balear. Después de meses de invierno nórdico con escasa exposición solar, la radiación mediterránea desencadenaba un brote agudo de pápulas foliculares que no respondía a la lógica del acné clásico. Hjorth publicó sus hallazgos en Acta Dermato-Venereologica ese mismo año, y el nombre geográfico se afianzó en los textos médicos europeos. La radiación UVA penetra en la dermis con mayor profundidad que la UVB y alcanza el folículo piloso, donde interacciona con componentes lipídicos del sebo y con porfirinas producidas por Cutibacterium acnes. El resultado es un daño oxidativo del epitelio folicular que desencadena una respuesta inflamatoria perifolicular. Las pápulas son el reflejo de esa inflamación localizada alrededor del infundíbulo del folículo, sin que llegue a formarse el tapón de queratina y sebo propio del comedón. Se ha propuesto también que ciertos filtros solares y emolientes con base oleosa podrían tener un efecto fotocomedogénico, es decir, que al combinarse con la radiación UVA facilitarían la obstrucción folicular. Esta hipótesis explicaría por qué algunos pacientes solo desarrollan las lesiones cuando utilizan determinados productos cosméticos durante la exposición solar. No se ha confirmado de forma concluyente. Las lesiones consisten en pápulas pequeñas, rojizas o del color de la piel, centradas en el folículo piloso. Son monomorfas: todas tienen un aspecto similar, sin la variedad de comedones, pústulas y nódulos que caracterizan al acné vulgar. Pueden acompañarse de prurito, algo infrecuente en el acné convencional. Las cicatrices no son habituales, porque la inflamación rara vez alcanza la profundidad suficiente para destruir tejido dérmico. El patrón temporal es muy característico. Las primeras lesiones suelen aparecer en primavera o al inicio del verano, alcanzan su máxima expresión durante los meses de mayor exposición solar y remiten de forma espontánea en otoño. Esta ciclicidad estacional es uno de los rasgos que más ayudan a distinguirlo del acné vulgar, cuyo curso no depende de la estación del año. Afecta por igual a hombres y mujeres, habitualmente entre los 20 y los 40 años. La mayoría de los pacientes no tiene antecedentes de acné previo. Las personas de piel clara que residen en latitudes altas y viajan a destinos de sol intenso durante la primavera constituyen el perfil más representativo, pero la entidad puede aparecer en cualquier fototipo y latitud si la dosis de UVA recibida es suficiente. Frente al acné vulgar, la distinción es relativamente sencilla: el acné de Mallorca carece de comedones, tiene un patrón estacional claro y se localiza en zonas fotoexpuestas, mientras que el acné vulgar produce comedones, persiste todo el año y predomina en la cara. La seborrea que acompaña al acné vulgar tampoco está presente en el acné estival. Con la erupción polimorfa lumínica la frontera es más difusa, porque ambas entidades comparten el desencadenante (radiación UV), la latencia de 24 a 72 horas y la distribución en zonas expuestas. La clave está en la morfología: la erupción polimorfa presenta lesiones variadas (vesículas, placas, pápulas de distinto tamaño), mientras que el acné de Mallorca es monomorfo y estrictamente folicular. Porque Niels Hjorth lo describió en 1972 en turistas escandinavos que habían vacacionado en la isla de Mallorca. El contraste entre el largo invierno nórdico y la intensa radiación mediterránea producía un brote de pápulas foliculares que Hjorth identificó como una entidad distinta del acné vulgar. Sí. Las lesiones remiten de forma espontánea cuando disminuye la exposición solar, habitualmente en otoño. No suelen dejar cicatriz. No en sentido estricto. El acné de Mallorca es una reacción fotoinflamatoria del folículo piloso, no una alergia mediada por IgE. La confusión surge porque comparte con otras fotodermatitis el hecho de aparecer tras la exposición solar, pero el mecanismo y la morfología de las lesiones son diferentes. Sí. Se han descrito brotes idénticos en pacientes sometidos a terapia PUVA y en usuarios de camas de bronceado que emiten radiación UVA, lo que confirma que el agente causal es la longitud de onda larga del espectro ultravioleta, independientemente de su origen. Si desea profundizar en conceptos asociados al acné de Mallorca, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el acné de Mallorca
Mecanismo de la reacción fotoinducida
Perfil clínico y patrón estacional
Epidemiología
Diferenciación con el acné vulgar y la erupción polimorfa lumínica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama acné de Mallorca?
¿Se cura solo?
¿Es lo mismo que una alergia al sol?
¿Puede aparecer con lámparas de bronceado?
Referencias
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