DICCIONARIO MÉDICO

Abetalipoproteinemia

La abetalipoproteinemia es una enfermedad genética rara, de herencia autosómica recesiva, en la que el organismo no puede ensamblar ni secretar las lipoproteínas que contienen apolipoproteína B. Eso impide la formación de VLDL, LDL y quilomicrones, con lo que las grasas de la dieta y las vitaminas liposolubles apenas se absorben ni se distribuyen por el organismo. También se conoce como síndrome de Bassen-Kornzweig. Su prevalencia se estima en menos de 1 caso por cada millón de habitantes.

Qué es la abetalipoproteinemia

El prefijo griego ἀ- (a-), privativo, indica ausencia. Βήτα (bēta) es la segunda letra del alfabeto griego y en bioquímica designa un tipo concreto de lipoproteína: la beta-lipoproteína, que hoy se identifica con las LDL. Λίπος (lípos) significa "grasa"; πρωτεΐνη (prōteínē), "proteína" (derivada a su vez de πρῶτος, "primero"); y -αιμία (-aimía), del griego αἷμα (haîma), "sangre", indica presencia —o, aquí, ausencia— de una sustancia en el torrente sanguíneo. Literalmente, pues, abetalipoproteinemia es "ausencia de beta-lipoproteínas en la sangre".

La enfermedad se debe a mutaciones en el gen MTTP, localizado en el cromosoma 4 (locus 4q23). Este gen codifica la subunidad grande de la proteína de transferencia de triglicéridos microsomales (MTP), una enzima que opera en el retículo endoplásmico de los enterocitos intestinales y de los hepatocitos. Sin MTP funcional, las células no pueden cargar triglicéridos en la apolipoproteína B para formar lipoproteínas maduras. Los quilomicrones, que deberían transportar la grasa absorbida del intestino a la sangre, no se ensamblan; tampoco las VLDL hepáticas ni, por extensión, las LDL que derivan de ellas. La consecuencia es doble: la grasa se acumula en los enterocitos en lugar de pasar al plasma, y las vitaminas liposolubles (A, D, E, K), que necesitan viajar asociadas a lipoproteínas, quedan sin vehículo de transporte.

Bassen, Kornzweig y la identificación del defecto

En 1950, el hematólogo Frank Bassen y el oftalmólogo Abraham Kornzweig describieron en Nueva York el caso de una paciente de 18 años con acantocitosis —eritrocitos con proyecciones espiculadas—, retinitis pigmentosa atípica y alteraciones neurológicas progresivas. No existía entonces un marco bioquímico para explicar la coincidencia de esos tres hallazgos en una sola paciente. La pieza que faltaba llegó en 1960, cuando se demostró que el plasma de estos pacientes carecía por completo de beta-lipoproteínas, y el cuadro recibió el nombre de abetalipoproteinemia. Tres décadas más tarde, en 1992, Wetterau y colaboradores identificaron la ausencia de actividad MTP en la mucosa intestinal de varios pacientes, cerrando la cadena causal: gen MTTP mutado → MTP ausente → lipoproteínas no ensambladas → malabsorción grasa y déficit vitamínico.

Por qué la ausencia de lipoproteínas afecta a tantos órganos

Los acantocitos aparecen porque la membrana del eritrocito necesita un aporte constante de colesterol y fosfolípidos que mantienen su deformabilidad; cuando ese aporte falla, la membrana se vuelve rígida y adopta un contorno espiculado. Las alteraciones retinianas se relacionan sobre todo con el déficit crónico de vitamina A (retinol) y de vitamina E (tocoferol), ambas imprescindibles para la fisiología de los fotorreceptores y la protección antioxidante de la retina. El daño neurológico —desmielinización de cordones posteriores y nervios periféricos— guarda relación directa con el déficit sostenido de vitamina E, un antioxidante que protege las membranas neuronales frente al estrés oxidativo.

No todos los órganos se afectan al mismo tiempo. La malabsorción grasa y la esteatorrea suelen ser las manifestaciones más tempranas, ya presentes en los primeros meses de vida. La acantocitosis puede detectarse en un frotis sanguíneo desde la lactancia. Las complicaciones retinianas y neurológicas, en cambio, tienden a aparecer más tarde, a lo largo de la infancia y la adolescencia, conforme la carencia vitamínica se cronifica.

Diferenciación con la hipobetalipoproteinemia familiar

Ambas cursan con niveles muy bajos de LDL y apolipoproteína B, pero su causa genética es distinta. La abetalipoproteinemia se debe a mutaciones en MTTP y sigue un patrón recesivo: los padres son portadores asintomáticos con perfil lipídico normal. La hipobetalipoproteinemia familiar, en cambio, suele deberse a mutaciones en el propio gen de la apolipoproteína B (APOB) y se hereda con patrón codominante: los heterocigotos ya presentan niveles de LDL reducidos a la mitad. Clínicamente, la forma homocigota de la hipobetalipoproteinemia puede parecerse mucho a la abetalipoproteinemia, y la distinción definitiva requiere estudio genético o, en su defecto, el análisis del perfil lipídico de los familiares de primer grado.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la palabra abetalipoproteinemia?

Literalmente, "ausencia de beta-lipoproteínas en la sangre". El prefijo griego ἀ- indica privación; beta se refiere al tipo de lipoproteína (hoy identificada con las LDL); lipo- alude a la grasa; proteín- a la proteína, y -emia a la sangre.

¿Es lo mismo que el síndrome de Bassen-Kornzweig?

Sí. Son dos nombres para la misma enfermedad. Síndrome de Bassen-Kornzweig es el epónimo histórico, en honor a los dos médicos que describieron el cuadro en 1950. La nomenclatura actual de OMIM y Orphanet prefiere abetalipoproteinemia.

¿Cuántas personas la padecen?

Muy pocas. Orphanet estima una prevalencia inferior a 1 caso por cada millón de habitantes. Se han descrito poco más de cien casos en la literatura médica mundial, con ligero predominio en varones.

¿Es la abetalipoproteinemia lo mismo que tener el colesterol bajo?

No. Un colesterol bajo aislado puede deberse a muchas causas, la mayoría benignas. En la abetalipoproteinemia el problema no es solo cuantitativo —cifras extremadamente bajas de colesterol, LDL, VLDL y triglicéridos— sino estructural: el organismo carece del mecanismo para ensamblar las lipoproteínas que transportan esos lípidos, y eso arrastra el déficit de vitaminas liposolubles con todas sus consecuencias multiorgánicas.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Síndrome de Bassen-Kornzweig. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Online Mendelian Inheritance in Man (OMIM). Abetalipoproteinemia; ABL. OMIM #200100.
  3. Orphanet. Abetalipoproteinemia. Portal de enfermedades raras y medicamentos huérfanos.
  4. National Organization for Rare Disorders (NORD). Abetalipoproteinemia. Rare Disease Database.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la abetalipoproteinemia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Síndrome de Bassen-Kornzweig: epónimo histórico de la abetalipoproteinemia, por los dos médicos que la describieron en 1950.
  • Lipoproteína: partícula de transporte de lípidos en la sangre, formada por una fracción lipídica y una proteica.
  • Apolipoproteína: componente proteico de las lipoproteínas; la apolipoproteína B es la afectada en esta enfermedad.
  • Quilomicrón: lipoproteína de gran tamaño que transporta los lípidos absorbidos en el intestino.
  • Acantocito: eritrocito con proyecciones espiculadas en su membrana.
  • Acantocitosis: presencia de acantocitos en el frotis de sangre periférica.
  • Esteatorrea: presencia de grasa en exceso en las heces, signo de malabsorción lipídica.
  • Retinitis pigmentosa: degeneración progresiva de la retina que en esta enfermedad adopta un patrón atípico.
  • Vitamina E: antioxidante liposoluble cuyo déficit prolongado causa daño neurológico.
  • Vitamina A: vitamina liposoluble implicada en la función visual y la integridad retiniana.
  • Hipolipoproteinemia: reducción de los niveles de lipoproteínas en sangre, de la que la abetalipoproteinemia es la forma más grave.

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