DICCIONARIO MÉDICO
Abandono
En medicina y psicología, el abandono designa la pérdida —real o percibida— de los cuidados afectivos o materiales que una persona necesita para mantener su bienestar. El concepto adquirió relevancia clínica a mediados del siglo XX gracias a los trabajos de René Spitz sobre la depresión anaclítica infantil, y hoy atraviesa ámbitos tan distintos como la psiquiatría del desarrollo, la geriatría y el derecho sanitario. El abandono es, en su sentido más amplio, la cesación del cuidado debido a una persona que depende de él. La Real Academia Española lo define como la acción de dejar solo a alguien alejándose de él o dejando de atenderlo, y el Diccionario panhispánico del español jurídico precisa una acepción penal: el incumplimiento de los deberes de asistencia que la ley impone respecto de los familiares próximos. Cuando ese incumplimiento recae sobre un menor, un anciano o un paciente, el concepto deja de ser puramente jurídico y entra de lleno en el terreno clínico. La palabra llega al español desde el francés abandonner, documentado ya en el siglo XII con el sentido de "dejar en poder de otro". El francés, a su vez, lo toma de la locución à bandon, "a merced", compuesta con el fráncico *ban, "orden, jurisdicción, potestad" —la misma raíz germánica que dio bando y bandera en castellano—. La imagen originaria no es la del que se va, sino la del que queda: alguien puesto bajo una autoridad ajena, librado a su suerte. Esa carga semántica explica que, cuando la psiquiatría buscó una voz para designar la privación afectiva, el término ya estuviera disponible. Que un niño privado de afecto materno enferma y puede morir se sabía de forma intuitiva desde hacía siglos, pero la demostración empírica llegó en 1945 con René Spitz. Psicoanalista austro-estadounidense formado en la escuela de Freud, Spitz observó a lactantes internados en orfanatos e instituciones de acogida, registró su deterioro con filmaciones —entonces un método insólito— y acuñó dos conceptos que siguen vigentes. El primero, la depresión anaclítica (del griego ἀνάκλισις, anáklisis, "acción de reclinarse sobre otro"), describe el cuadro depresivo que aparece en el lactante cuando se interrumpe bruscamente el vínculo con la madre durante el primer año de vida: pérdida de la sonrisa, anorexia, insomnio, retardo psicomotor global. Si la separación se prolonga más allá de unas dieciocho semanas, Spitz observó que el cuadro se agravaba hasta lo que denominó hospitalismo: un deterioro físico y psíquico tan profundo que en los casos extremos conducía a la muerte del lactante pese a recibir alimentación y cuidados higiénicos adecuados. La nutrición física no bastaba. Pocos años después, la psiquiatra suiza Germaine Guex publicó La névrose d'abandon (1950) y propuso el concepto de síndrome de abandono: un patrón psicopatológico del adulto cuya raíz es la angustia por la pérdida del vínculo materno temprano y cuya manifestación central es una necesidad insaciable de seguridad afectiva. Guex describió a estos pacientes en hospitales, orfanatos, asilos e internados, y señaló que la institucionalización prolongada era por sí misma un factor de riesgo. El término "abandono institucional" procede directamente de esa observación. John Bowlby completó el marco teórico desde otra tradición. Su teoría del apego, formulada a lo largo de los años cincuenta y sesenta, trasladó la cuestión del vocabulario psicoanalítico al de la etología y la psicología del desarrollo: la necesidad de un vínculo estable con un cuidador principal no era un constructo teórico, sino una conducta biológica observable, y su ruptura producía una secuencia predecible de protesta, desesperación y desapego. La ansiedad de separación que Bowlby describió es, en esencia, la respuesta del organismo ante la amenaza de abandono. En la práctica clínica contemporánea, el término se aplica a situaciones muy diversas que comparten un denominador: la omisión de cuidados debidos a una persona en situación de dependencia. Esa omisión puede ser física —no proporcionar alimentación, higiene o asistencia médica—, afectiva —sustraer la atención emocional necesaria para el desarrollo o el bienestar psicológico— o institucional, cuando es la propia estructura asistencial la que falla. La pediatría lo reconoce como una forma de maltrato infantil, y la Organización Mundial de la Salud lo incluye entre las categorías de violencia contra los menores; la detección suele recaer en el médico de atención primaria. En el polo opuesto de la edad, la OMS estima que aproximadamente uno de cada seis mayores de sesenta años sufre algún tipo de maltrato, y la negligencia (que incluye formas de abandono) representa cerca del 4 % de los casos registrados. Y en el ámbito de la relación médico-paciente, el abandono se configura cuando un profesional interrumpe unilateralmente la asistencia sin garantizar la continuidad del cuidado; un supuesto con consecuencias deontológicas y, en muchos ordenamientos, penales. El Diccionario médico dedica entradas específicas al abandono de ancianos y al abandono de pacientes, donde se desarrollan con detalle esos contextos particulares. Los tres conceptos se solapan con frecuencia, pero no son intercambiables. El abandono implica la cesación —parcial o total, temporal o definitiva— del cuidado debido; su nota distintiva es la omisión. La negligencia comparte ese carácter omisivo, pero tiene un perfil más técnico-jurídico: se refiere al incumplimiento de un estándar de diligencia exigible, sea profesional o familiar, y no requiere necesariamente la ruptura del vínculo. Un médico puede ser negligente en un acto concreto sin haber abandonado al paciente. El maltrato, por su parte, abarca tanto acciones —agresión física, psicológica, sexual, explotación económica— como omisiones graves, e incluye el abandono y la negligencia como subcategorías cuando alcanzan un umbral de daño o riesgo. En la práctica, las fronteras se difuminan: un anciano desatendido en una residencia puede estar sufriendo simultáneamente abandono, negligencia y maltrato psicológico, y la catalogación depende del marco legal y clínico que se aplique. Del francés abandonner (siglo XII), que procede de la locución à bandon, "a merced de". El elemento bandon remonta al fráncico *ban, "orden, jurisdicción", la misma raíz que dio "bando" en castellano. La idea original no es la del que se marcha, sino la del que queda expuesto al poder o la voluntad de otro. No exactamente. Se parecen en que ambos son omisiones, pero la negligencia designa el incumplimiento de un deber de diligencia —profesional, familiar o institucional— sin que sea necesario que el vínculo se rompa. El abandono, en cambio, supone la retirada del cuidado en sí. Un cirujano que comete un error técnico puede ser negligente sin haber abandonado al paciente; un familiar que deja a un anciano solo durante semanas lo abandona aunque no exista una obligación profesional. Un patrón de angustia crónica y necesidad compulsiva de seguridad afectiva, descrito por la psiquiatra suiza Germaine Guex en 1950. No es lo mismo que la depresión anaclítica de Spitz, que se refiere al cuadro del lactante separado de su madre. De ningún modo. Los trabajos fundacionales de Spitz y Bowlby se centraron en la primera infancia, y eso ha condicionado la percepción del concepto, pero el abandono tiene repercusiones clínicas documentadas en todas las edades. En el adulto mayor, la OMS calcula que la negligencia (que incluye formas de abandono) afecta a cerca del 4 % de las personas mayores de sesenta años a escala global. En el contexto asistencial, la interrupción unilateral de la relación médico-paciente constituye una figura reconocida en la mayoría de los códigos deontológicos. Y el propio síndrome de abandono descrito por Guex es, por definición, un cuadro del adulto. Si desea profundizar en conceptos asociados al abandono, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el abandono
Raíces psicoanalíticas del concepto
El abandono como categoría médica y legal
Diferenciación entre abandono, negligencia y maltrato
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "abandono"?
¿Es lo mismo abandono que negligencia?
¿Qué es el síndrome de abandono?
¿El abandono afecta solo a niños?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026