DICCIONARIO MÉDICO

Abandono de ancianos

El abandono de ancianos es la desatención o el desamparo de una persona mayor por parte de quien tiene asignada la responsabilidad de cuidarla. Se encuadra dentro del maltrato a las personas mayores —definido por la Organización Mundial de la Salud como un acto único o repetido, o la ausencia de medidas apropiadas, que causa daño o sufrimiento dentro de una relación de confianza— y constituye uno de sus subtipos menos visibles.

Qué es el abandono de ancianos

Hablar de abandono de ancianos supone referirse a una situación en la que una persona de edad avanzada deja de recibir la atención que necesita —alimentación, higiene, supervisión, compañía— porque quien debía proporcionarla ha cesado en esa función sin asegurar un relevo. El concepto abarca tanto el desamparo físico directo (dejar a la persona sola en un domicilio, en una institución o en la vía pública) como formas más veladas de dejación que, sin llegar a la agresión activa, la privan de necesidades que no puede cubrir por sí misma.

La expresión combina dos voces con historias distintas. "Abandono" procede del francés antiguo abandonner (siglo XII), formado sobre la locución à bandon, "en poder de alguien" o "a merced de otro"; bandon, a su vez, remonta al germánico *bann, "jurisdicción, mando". Así, abandonar significó originariamente "dejar algo en poder ajeno", una imagen que encaja bien con la realidad geriátrica: la persona mayor queda a merced de circunstancias que no controla. "Anciano" viene del latín vulgar *antiānus, derivado de ante, "antes"; el sufijo -ānus añade pertenencia, de modo que un antiānus era, literalmente, alguien "de los de antes", alguien que ha vivido antes que los demás. La primera documentación en castellano aparece en Gonzalo de Berceo, hacia 1235.

En la literatura médica anglófona, el maltrato a las personas mayores entró en el debate científico en 1975, cuando el psiquiatra británico A. A. Baker publicó un artículo titulado Granny-battering en la revista Modern Geriatrics y, ese mismo año, G. R. Burston envió una carta al British Medical Journal con el mismo término. La expresión era deliberadamente provocadora —buscaba sacudir la indiferencia profesional—, y en las décadas siguientes el campo se fue articulando en categorías más precisas. Hoy la OMS distingue varias formas de maltrato: físico, psicológico, sexual, económico, por negligencia y por abandono. El abandono se sitúa en este marco como una forma específica de desprotección.

Las estimaciones globales resultan difíciles de fijar con exactitud, porque el infrarregistro es alto y las definiciones operativas varían entre países. Un metaanálisis publicado en The Lancet Global Health con datos de 28 países cifró en torno al 16 % la proporción de personas mayores de 60 años que habían sufrido alguna forma de maltrato en el último año, aunque la fracción atribuible al abandono en sentido estricto es menor y depende del contexto socioeconómico. Lo que sí parece constante es que la detección apenas aflora: por cada caso notificado, varios más pasan inadvertidos.

Abandono, negligencia y autonegligencia

El abandono de ancianos se confunde con frecuencia con la negligencia, y la frontera entre ambos no siempre está nítida. En sentido estricto, el abandono implica que el cuidador se desentiende de la persona mayor de forma global: cesa en la relación de cuidado o la deja sin asistencia. La negligencia, en cambio, puede coexistir con la presencia del cuidador y se manifiesta como omisiones concretas —no administrar la medicación pautada, descuidar la higiene, no prevenir las úlceras por presión— sin que haya una ruptura completa del vínculo asistencial. La negligencia admite además un matiz importante: puede ser activa, cuando la omisión es deliberada, o pasiva, cuando obedece a la falta de formación, de recursos o al agotamiento del cuidador.

Existe una tercera categoría que conviene no confundir con las anteriores. Se habla de autonegligencia cuando es la propia persona mayor quien, de forma voluntaria o por deterioro cognitivo, deja de atender sus necesidades básicas: rehúsa alimentarse, rechaza la asistencia o se aísla progresivamente. No hay un tercero responsable, lo cual sitúa el fenómeno fuera del maltrato en sentido relacional, aunque desde el punto de vista geriátrico las consecuencias sobre la salud pueden ser igualmente graves.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la expresión "abandono de ancianos"?

"Abandono" llegó al castellano desde el francés antiguo abandonner, que a su vez se formó sobre la locución à bandon, "en poder de otro", con raíz germánica (*bann, "jurisdicción"). "Anciano" procede del latín vulgar *antiānus, derivado de ante ("antes") con el sufijo de pertenencia -ānus: el que es de antes, el que lleva más tiempo. Juntas, las dos palabras describen a una persona de edad avanzada que queda a merced de quienes la rodean.

¿Es lo mismo abandono que negligencia?

No. El abandono supone la deserción del cuidador —la persona mayor queda sin atención—, mientras que la negligencia consiste en omisiones dentro de una relación de cuidado que formalmente persiste. En la práctica, las situaciones se solapan y un mismo caso puede presentar rasgos de ambas categorías.

¿Desde cuándo se estudia el maltrato a las personas mayores?

El primer artículo médico que abordó el problema de forma explícita se publicó en 1975: el psiquiatra A. A. Baker empleó la expresión granny-battering en Modern Geriatrics, y G. R. Burston la utilizó ese mismo año en el British Medical Journal. A partir de los años ochenta, la investigación se formalizó con tipologías más detalladas y, en 2002, la OMS adoptó su definición de referencia en la Declaración de Toronto.

¿"Ancianos" es un término adecuado en el uso médico actual?

Depende del contexto. En la terminología geriátrica contemporánea se prefieren expresiones como "personas mayores" o "adultos mayores", que evitan la connotación de incapacidad asociada históricamente a "anciano". La entrada del diccionario conserva la voz "ancianos" porque sigue vigente en textos legales, en la literatura médica clásica y en el uso general del español, pero conviene tener presente que la denominación preferida en documentos institucionales es "personas mayores".

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Abuso de las personas mayores. MedlinePlus en español.
  2. Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA). Maltrato y abuso de las personas mayores.
  3. Organización Mundial de la Salud. Maltrato de las personas mayores. Nota descriptiva.
  4. Manual MSD, versión para público general. Introducción al maltrato a personas mayores.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al abandono de ancianos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Abandono: concepto general que abarca la pérdida de afecto, atención o apoyo en cualquier etapa de la vida.
  • Abandono de pacientes: cese unilateral de la asistencia sanitaria por parte de un profesional sin asegurar la continuidad del cuidado.
  • Negligencia: omisión del deber de cuidado que causa daño al paciente, distinta del abandono por la persistencia del vínculo asistencial.
  • Geriatría: especialidad médica dedicada a la prevención, el diagnóstico y la atención de las enfermedades en personas de edad avanzada.
  • Gerontología: disciplina que estudia el envejecimiento desde sus dimensiones biológica, psicológica y social.
  • Envejecimiento: conjunto de cambios biológicos progresivos asociados al paso del tiempo.
  • Senilidad: estado de deterioro físico y cognitivo asociado a la edad muy avanzada.
  • Úlcera de decúbito: lesión cutánea por presión prolongada, frecuente en personas mayores inmovilizadas o desatendidas.
  • Síndrome de hospitalismo: deterioro emocional y físico derivado de la institucionalización prolongada.

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