DICCIONARIO MÉDICO
Dexametasona
La dexametasona es un glucocorticoide sintético fluorado, incluido dentro de los corticoides de uso sistémico. Su código en la clasificación ATC es H02AB02. Frente a los corticoides naturales, se caracteriza por una potencia antiinflamatoria muy superior y por una actividad mineralocorticoide casi nula, lo que evita la retención de sodio típica de otros esteroides. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Químicamente, la dexametasona resulta de dos modificaciones sobre la prednisolona: la introducción de un átomo de flúor en el carbono 9 del anillo esteroideo y la incorporación de un grupo metilo en el carbono 16, en configuración alfa. Ese detalle distingue a la molécula de su pariente más cercano, la betametasona, que es la misma estructura con el metilo orientado en configuración beta (un caso poco frecuente en farmacología, en el que dos fármacos comercializados por separado son estereoisómeros el uno del otro). Ambas fueron sintetizadas por los laboratorios Merck en 1958, apenas ocho años después de que Edward Kendall, Tadeus Reichstein y Philip Hench recibieran el Premio Nobel de Medicina por describir las hormonas de la corteza suprarrenal. La molécula se absorbe bien por vía oral. Los niveles plasmáticos máximos se alcanzan entre una y dos horas después de la ingestión, con una variación considerable de una persona a otra. Su semivida biológica, de 36 a 54 horas según la ficha técnica registrada en España, es varias veces más larga que la de la hidrocortisona, lo que la sitúa entre los corticoides de acción prolongada. La potencia antiinflamatoria es siete veces superior a la de la prednisolona, y la actividad mineralocorticoide resulta prácticamente insignificante. La diferencia es clínicamente relevante: ese perfil hace que se prefiera sobre otros corticoides en pacientes con insuficiencia cardíaca o hipertensión, en quienes la retención de líquido supondría un problema añadido. Fuera de su papel como antiinflamatorio, la dexametasona tiene una segunda vida en el laboratorio. Se une a los mismos receptores que el cortisol, así que administrarla debería frenar, por retroalimentación negativa, la secreción de la hormona adrenocorticotropa desde la hipófisis y, con ella, la producción de cortisol en la glándula suprarrenal. Cuando esa supresión no se produce, el resultado orienta hacia un exceso de cortisol de origen endógeno. Este fundamento es la base de la prueba de dexametasona, un examen distinto por completo de su uso terapéutico habitual. La dexametasona alcanzó una notoriedad inesperada en 2020. El ensayo clínico RECOVERY, coordinado por la Universidad de Oxford, demostró que reducía la mortalidad en los pacientes hospitalizados por COVID-19 que necesitaban oxígeno o ventilación mecánica, con un beneficio mayor cuanto más grave era el cuadro respiratorio. El anuncio, hecho público antes incluso de completarse la revisión por pares del estudio, cambió los protocolos hospitalarios del Reino Unido en cuestión de días. La diferencia está en la orientación espacial de un solo grupo químico. La dexametasona tiene el metilo del carbono 16 en configuración alfa; la betametasona, en configuración beta. Comparten fórmula molecular, potencia antiinflamatoria similar y año de aparición en el mercado, 1958, lo que las convierte en un caso poco habitual de dos fármacos distintos que son, en la práctica, imágenes especulares el uno del otro. Sí. Su capacidad para suprimir la producción natural de cortisol se aprovecha en un examen de laboratorio que ayuda a identificar el síndrome de Cushing. En junio de 2020, el ensayo clínico RECOVERY, dirigido desde la Universidad de Oxford, confirmó que la dexametasona reducía la mortalidad entre los enfermos de COVID-19 que precisaban oxígeno o ventilación mecánica. El hallazgo situó a un corticoide con más de sesenta años de uso en la primera línea de la investigación médica mundial, algo poco habitual para un medicamento tan antiguo. Si desea ampliar información relacionada con la dexametasona, puede consultar:Qué es la dexametasona
Estructura, potencia y uso diagnóstico
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia la dexametasona de la betametasona?
¿Se usa la dexametasona para diagnosticar enfermedades, no solo para tratarlas?
¿Por qué se hizo tan conocida la dexametasona durante la pandemia?
Referencias
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