DICCIONARIO MÉDICO
Tripanosomiasis africana
La tripanosomiasis africana, conocida como enfermedad del sueño, es una infección parasitaria propia del África subsahariana. La causa el protozoo Trypanosoma brucei, que llega a las personas por la picadura de la mosca tsetsé. La enfermedad progresa en dos etapas: primero afecta a la sangre y los ganglios, y más tarde invade el cerebro, momento en que aparecen la somnolencia y la alteración del descanso que le dan nombre. Sin atención evoluciona de forma grave, pero los casos han caído mucho en las últimas décadas. Es una enfermedad infecciosa causada por un parásito, el protozoo Trypanosoma brucei, que se transmite por la picadura de un insecto. La palabra tripanosomiasis se forma con el nombre del parásito y el sufijo griego -íasis, que en medicina designa una infección o infestación. Es, en sentido literal, la enfermedad causada por el tripanosoma. El sobrenombre de enfermedad del sueño describe el rasgo más llamativo de su fase avanzada: cuando el parásito alcanza el sistema nervioso central, el reloj interno que ordena la vigilia y el descanso se descontrola, y la persona pasa el día adormecida y la noche en vela. Pertenece al grupo de las tripanosomiasis, que reúne las infecciones humanas por este tipo de parásitos. La enfermedad existe únicamente en el África subsahariana, en el territorio donde vive la mosca tsetsé, su vector. No se reparte de manera uniforme por ese espacio, sino en focos que pueden variar de una aldea a la vecina, y golpea sobre todo a poblaciones rurales que dependen de la agricultura, la ganadería, la pesca o la caza. Durante buena parte del siglo XX fue una amenaza de gran alcance, con epidemias devastadoras. El panorama ha cambiado. Gracias a los programas de control, los casos notificados se han desplomado, y desde 2019 se registran menos de mil al año en todo el continente. La Organización Mundial de la Salud persigue su eliminación, y varios países ya han logrado interrumpir la transmisión de la forma más común. Bajo un mismo nombre se esconden dos enfermedades de ritmo muy distinto, según la subespecie del parásito que intervenga. La forma occidental, causada por Trypanosoma brucei gambiense, aparece en África central y occidental, avanza despacio y reúne más del noventa por ciento de los casos. Una persona puede llevarla durante meses o años con pocas señales, y a menudo se descubre cuando el cerebro ya está afectado. La forma oriental, provocada por Trypanosoma brucei rhodesiense, se concentra en África oriental y meridional y se comporta de otro modo: estalla en pocas semanas, con un curso rápido y agresivo. Es responsable de una minoría de los diagnósticos y se relaciona más con el contacto con animales salvajes y ganado, ya que en ella el hombre es una víctima ocasional de una zoonosis. La infección recorre dos estadios sucesivos. En el sitio de la picadura puede formarse a veces una lesión indurada, el chancro de inoculación. A partir de ahí comienza el primer estadio, llamado hemolinfático, en el que el parásito se disemina por la sangre y el sistema linfático: cursa con episodios de fiebre intermitente, dolores articulares y aumento de los ganglios. En la forma occidental es característico el agrandamiento de los ganglios de la nuca, un hallazgo clásico descrito hace más de un siglo. El segundo estadio llega cuando el parásito cruza la barrera que protege el encéfalo y se instala en el sistema nervioso. Aquí se altera de forma profunda el ciclo de sueño y vigilia, y aparecen cambios de conducta, confusión y trastornos del movimiento. Esta fase neurológica, o meningoencefalítica, es la que da a la enfermedad su nombre popular y su gravedad. Fue Aldo Castellani quien, a comienzos del siglo XX, demostró la presencia del parásito en el líquido que rodea el cerebro de estos enfermos. Por lo que ocurre en su fase avanzada. Al invadir el sistema nervioso, el parásito trastorna el reloj biológico que regula la vigilia y el descanso, de modo que la persona se muestra somnolienta de día e insomne de noche. Ese desajuste del sueño es el signo que bautizó a la enfermedad. No. Ambas son tripanosomiasis, pero distintas. La tripanosomiasis americana o enfermedad de Chagas ocurre en América, la transmiten chinches y afecta sobre todo al corazón. La africana ocurre en África, la transmite la mosca tsetsé y termina afectando al cerebro. De forma directa, no. Hace falta que una mosca tsetsé pique a un infectado y luego a otra persona. Existen vías excepcionales, como la transmisión de la madre al hijo durante el embarazo, pero el papel principal lo tiene el insecto. Cada vez menos. Después de las grandes epidemias del siglo XX, los programas de control han reducido los casos en más de un noventa por ciento. Desde 2019 se notifican menos de mil al año, y la meta declarada es su eliminación como problema de salud pública. Para entender mejor esta enfermedad y su parásito, puede consultar:Qué es la tripanosomiasis africana
Dónde se da
Las dos formas de la enfermedad
Cómo evoluciona
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama enfermedad del sueño?
¿Es lo mismo que la enfermedad de Chagas?
¿Se puede contagiar entre personas?
¿Sigue siendo una enfermedad frecuente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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