DICCIONARIO MÉDICO
Tratamiento
El tratamiento es el conjunto de medios y medicamentos que se emplean para curar, aliviar o prevenir una enfermedad o un síntoma, según la definición que recoge la Real Academia Española. La palabra designa tanto el plan completo que traza un médico como cada una de las medidas concretas (fármacos, cirugía, radiación, cambios de conducta) que ese plan puede combinar. Tratamiento desciende de tratar, y tratar viene del latín tractare, forma frecuentativa de trahere, "tirar" o "arrastrar". El significado original no tenía nada de médico: tractare era manejar algo con las manos, ocuparse de un asunto una y otra vez. De ahí pasó a "negociar" y "discutir" (de donde sale también tratado, en el sentido de pacto entre naciones) antes de especializarse en el terreno sanitario. Esa especialización médica del verbo treat, primo inglés de tratar, está documentada ya a comienzos del siglo XV en un texto quirúrgico, el de Guy de Chauliac, con el sentido de "intentar sanar, aplicar remedios". El recorrido completo, de tirar a curar, tardó por tanto varios siglos en cuajar. El Diccionario de la lengua española recoge cinco acepciones distintas de tratamiento, desde el trato que se da a un asunto periodístico hasta el título de cortesía que corresponde a un cargo. La acepción médica, la cuarta, es la que interesa aquí: el conjunto de medios y medicamentos que se emplean para curar a un enfermo o una enfermedad. Nótese que la definición habla de un conjunto, no de un acto aislado: ahí radica la diferencia con un procedimiento, que es un método o una operación concreta, y con una intervención, que designa una sola acción sobre el paciente. Un tratamiento puede estar hecho de varios procedimientos y de varias intervenciones, ordenados en el tiempo según un objetivo. En el uso corriente, tratamiento y terapia funcionan casi como sinónimos, aunque terapia (del griego therapeia, "curación") tiende a reservarse para modalidades concretas: terapia hormonal, terapia génica, terapia ocupacional. La terapéutica nombra, en cambio, la rama de la medicina que estudia los tratamientos en general, no un tratamiento particular; es a la clínica lo que la farmacología es al fármaco. El cuidado médico ocupa un territorio más amplio todavía, porque incluye medidas de higiene, confort o vigilancia que no persiguen curar nada en concreto. Todo tratamiento implica cuidado del paciente, pero no todo cuidado equivale a un tratamiento. La primera gran división atiende al objetivo. Un tratamiento causal, o etiológico, ataca la causa de la enfermedad (un antibiótico frente a una bacteria); uno sintomático se limita a atenuar sus manifestaciones sin actuar sobre el origen (un analgésico frente al dolor). Ambos enfoques conviven con frecuencia: el paciente recibe el tratamiento dirigido a la causa mientras se le alivian los síntomas que esa misma causa provoca. Cuando ya no existe posibilidad razonable de curación, el peso se desplaza hacia el tratamiento paliativo, centrado en el confort y no en la cura. Una segunda división, propia sobre todo de la oncología, ordena los tratamientos según se administren antes o después de la intervención principal. El que se da antes, para reducir el tumor y facilitar la cirugía posterior, se llama tratamiento neoadyuvante. El que se añade después, para eliminar la enfermedad residual que no se ve, es el tratamiento adyuvante. Un tercer término, tratamiento coadyuvante, tiene un alcance más amplio: cualquier medida que se suma a la principal para reforzarla, sin que importe demasiado el orden ni que el escenario sea necesariamente oncológico. Por su grado de invasividad, un tratamiento puede ser conservador o radical. El tratamiento conservador busca preservar la función y la anatomía con las medidas menos agresivas posibles; el tratamiento radical renuncia a esa cautela cuando la gravedad de la enfermedad lo justifica, aunque suponga extirpar más tejido del estrictamente necesario. El tratamiento quirúrgico agrupa, dentro de este eje, a todos los que requieren una operación. Existe además una categoría de continuidad, el tratamiento de sostén: el que mantiene las constantes vitales o compensa una función perdida (respiración, nutrición, diálisis) mientras se resuelve o no el problema de base. La elección entre unas y otras categorías no depende solo del diagnóstico. Pesan también la edad, el estado general, la presencia de otras enfermedades y, cada vez con más peso en la práctica clínica actual, las preferencias del propio paciente. Del latín tractare, "manejar" o "manosear", forma frecuentativa de trahere, "tirar". El sentido médico de aplicar remedios es una especialización tardía de un verbo que en origen no tenía nada que ver con la salud. No. Un tratamiento puede perseguir la curación, pero también el simple alivio de los síntomas, la prevención de una complicación o, en las fases avanzadas de una enfermedad incurable, únicamente la calidad de vida del paciente. En el habla clínica se usan casi como sinónimos, aunque terapia suele acompañar el nombre de una modalidad concreta (terapia génica, terapia ocupacional) mientras que tratamiento funciona como término general para el conjunto de medidas que recibe un paciente. El equipo médico propone las opciones disponibles según la evidencia científica y las características del caso, pero la decisión final, salvo excepciones legales muy concretas, corresponde al paciente, informado de los riesgos y beneficios de cada alternativa.Qué es el tratamiento
Tratamiento, terapia y cuidado
Cómo se clasifican los tratamientos
Preguntas frecuentes
¿De dónde sale la palabra tratamiento?
¿Todo tratamiento cura la enfermedad?
¿Es lo mismo tratamiento que terapia?
¿Quién decide qué tratamiento recibe un paciente?
Referencias
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