DICCIONARIO MÉDICO
Sulfasalazina
La sulfasalazina es un profármaco del grupo de los aminosalicilatos, formado por una molécula de sulfapiridina unida mediante un enlace azo al ácido 5-aminosalicílico (5-ASA). Administrada por vía oral, atraviesa casi intacta el intestino delgado y solo se activa al llegar al colon. Se utiliza en la colitis ulcerosa y, como fármaco antirreumático modificador de la enfermedad, en la artritis reumatoide. Su código en la clasificación ATC es A07EC01. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Químicamente, la sulfasalazina es un conjugado de dos piezas. Una de ellas, la sulfapiridina, pertenece a las sulfamidas, el grupo de compuestos con azufre que a mediados del siglo XX se empleaba como antibacteriano. La otra, el 5-ASA, es un pariente químico del ácido acetilsalicílico con actividad antiinflamatoria sobre la mucosa del intestino. El enlace azo que une ambas mitades es la clave de todo el comportamiento del fármaco. Menos del 15 % de la sulfasalazina se absorbe en el intestino delgado. Cerca del 90 % de lo ingerido llega al colon sin modificar, algo poco habitual en un medicamento oral. Una vez allí, las bacterias de la flora intestinal producen unas enzimas, las azorreductasas, que cortan el enlace azo y liberan por separado las dos moléculas. Recién entonces empieza a actuar. Separadas, las dos mitades siguen caminos distintos. El 5-ASA permanece en buena parte dentro de la luz del colon y ejerce su efecto de forma local sobre la pared inflamada; es la molécula responsable de la acción terapéutica en la colitis ulcerosa y en otras formas de enfermedad inflamatoria intestinal, incluida la enfermedad de Crohn. La sulfapiridina, por el contrario, se absorbe casi por completo, pasa a la sangre y se inactiva en el hígado por acetilación (a un ritmo que cambia de una persona a otra según un rasgo genético, el fenotipo acetilador). En la práctica funciona como un vehículo: su cometido es transportar el 5-ASA hasta el colon, y de ella procede buena parte de los problemas de tolerabilidad que más adelante impulsaron el desarrollo de aminosalicilatos sin esa mitad, como la mesalazina. En la artritis reumatoide el panorama es distinto, y menos claro. El beneficio no parece depender solo del 5-ASA liberado en el intestino, sino también de la acción inmunomoduladora que el fármaco y sus metabolitos ejercen sobre el sistema inmunitario. Por eso la sulfasalazina figura a la vez en dos familias terapéuticas que rara vez coinciden en una misma molécula: la de los aminosalicilatos intestinales y la de los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad. La sulfasalazina nació de una idea equivocada. En la década de 1940, la médica sueca Nanna Svartz, primera mujer catedrática de Medicina en su país, trabajaba sobre la hipótesis de que la artritis reumatoide tenía una causa infecciosa. Con esa premisa combinó un antibacteriano de tipo sulfamida con un salicílico antiinflamatorio, y en 1942 presentó el resultado con el nombre de Salazopyrin. La suposición de partida resultó ser falsa. El fármaco, sin embargo, funcionaba. Pronto se observó que aliviaba también la colitis ulcerosa, y durante años se usó sin saber con precisión cuál de sus dos mitades hacía el trabajo. La duda se despejó en los años setenta, cuando varios estudios señalaron al 5-ASA como el componente activo en la enfermedad intestinal. De aquella constatación derivaron la mesalazina y los aminosalicilatos que vinieron después. No. Una de sus mitades, la sulfapiridina, es una sulfamida con capacidad antibacteriana, y de ahí viene la partícula "sulfa" del nombre. Pero la sulfasalazina no se utiliza para tratar infecciones: su papel es antiinflamatorio e inmunomodulador. El componente antibacteriano es hoy un vestigio del razonamiento con el que se ideó la molécula. La mesalazina es 5-ASA en estado puro, sin la sulfapiridina. Se desarrolló para conservar el efecto antiinflamatorio intestinal de la sulfasalazina prescindiendo de la mitad peor tolerada de la molécula. En el intestino ambas aportan el mismo principio activo real; lo que cambia es la manera de hacer llegar ese 5-ASA hasta el colon. Porque actúa por vías distintas en cada caso. En la colitis ulcerosa el efecto es local: el 5-ASA que se libera en el colon calma la inflamación de la mucosa. En la artritis reumatoide interviene una acción inmunomoduladora de alcance general, en la que participan tanto la sulfapiridina como los metabolitos que llegan a la sangre. Que una sola molécula reúna esos dos mecanismos es una rareza entre los antiinflamatorios de uso común. Para situar la sulfasalazina en su contexto, puede consultar:Qué es la sulfasalazina
El enlace azo y la liberación en el colon
Origen histórico
Preguntas frecuentes
¿La sulfasalazina es un antibiótico?
¿En qué se diferencia de la mesalazina?
¿Por qué el mismo fármaco sirve para el intestino y para las articulaciones?
Referencias
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