DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de compresión medular
El síndrome de compresión medular es la entidad clínica reconocida cuando la presión sobre el cordón medular alcanza magnitud suficiente para constituir, por sí misma, una urgencia neuroquirúrgica. No toda reducción del espacio disponible para la médula llega a ese umbral; el término se reserva para los casos en que el compromiso justifica una actuación diagnóstica sin demora. El nombre combina síndrome, del griego syndromē ("concurrencia de manifestaciones"), con compresión medular, término latino ya descrito en esta misma obra con su propia etimología. La distinción entre ambos no es cosmética. Compresión medular nombra el fenómeno físico, la reducción del espacio disponible para el cordón dentro del canal raquídeo; síndrome de compresión medular nombra la categoría clínica en la que ese fenómeno se clasifica, se cuantifica por causas y se reconoce como una de las urgencias neurológicas de peor pronóstico si se demora su estudio. Según la posición de la lesión que comprime en relación con la duramadre, se distinguen tres formas: extradural, cuando la lesión se sitúa fuera del saco dural y es, con diferencia, la más frecuente; intradural extramedular, cuando ocupa el espacio entre la duramadre y la propia médula; e intramedular, cuando la lesión crece dentro del tejido medular. Cada forma tiene una anatomía patológica distinta y un origen habitual diferente, aunque las tres convergen en el mismo resultado final sobre la función neurológica. Por su causa, el síndrome se agrupa en cuatro grandes categorías: neoplásica, la más estudiada por su frecuencia; traumática, ligada a fracturas o luxaciones vertebrales; infecciosa, generalmente por un absceso epidural; y vascular, por un hematoma que ocupa espacio de forma aguda. La rapidez de instauración varía mucho entre unas y otras: un hematoma puede comprimir la médula en minutos, mientras que un tumor de crecimiento lento puede tardar meses en alcanzar la misma repercusión. La causa neoplásica concentra buena parte de los datos disponibles. En torno al 5 % de los pacientes con metástasis óseas llega a desarrollar compresión medular, y en aproximadamente uno de cada cinco casos es la primera manifestación de un cáncer todavía no diagnosticado. Los tumores primarios implicados con más frecuencia son el de pulmón, el de próstata y el de mama, seguidos a distancia por el linfoma, el carcinoma renal y el mieloma. La localización dorsal es la más afectada, coincidiendo con el mayor número de cuerpos vertebrales en ese tramo de la columna. Conviene no confundir este síndrome con los cuadros que llevan nombre de localización dentro del propio cordón, como el síndrome medular anterior, el síndrome medular central o el síndrome medular posterior. Estos tres se definen por el patrón de déficit neurológico según la vía nerviosa afectada, y admiten causas muy distintas a la compresión: isquemia, desmielinización, un traumatismo por hiperextensión. La compresión es solo una de las vías posibles hacia esos patrones, no su sinónimo. Tampoco debe confundirse con el síndrome de cola de caballo, que afecta a las raíces lumbosacras situadas por debajo del extremo inferior de la médula y no al cordón medular propiamente dicho. Y frente a la mielopatía, término general para cualquier enfermedad de la médula espinal, el síndrome de compresión medular representa únicamente el subgrupo en el que existe una causa mecánica identificable ejerciendo presión desde fuera o dentro del cordón. Porque el daño neurológico, una vez consolidado, suele ser irreversible con independencia de la velocidad con que se haya producido. La urgencia no depende del ritmo de instauración sino de la ventana de oportunidad para actuar antes de que se pierda función de forma definitiva. No. El origen neoplásico concentra la mayoría de los estudios epidemiológicos, pero las causas traumáticas, infecciosas y vasculares representan una proporción sustancial de los casos, especialmente fuera del contexto oncológico. Depende del matiz. Lesión medular es un término más amplio que incluye cualquier daño al cordón, tenga o no origen compresivo; un traumatismo que secciona la médula sin comprimirla, por ejemplo, produce lesión medular sin que exista un síndrome de compresión propiamente dicho. La división en extradural, intradural extramedular e intramedular procede de la neurocirugía y la neurorradiología del siglo XX, cuando la mielografía y, más tarde, la resonancia magnética permitieron situar con precisión la lesión respecto a las cubiertas meníngeas antes de cualquier intervención.Qué es el síndrome de compresión medular
Clasificación
Epidemiología
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿Por qué se considera una urgencia si la compresión puede tardar meses en instaurarse?
¿Todas las compresiones medulares tienen origen tumoral?
¿Es lo mismo compresión medular que lesión medular?
¿Cómo se clasificó por primera vez este cuadro según su posición frente a la duramadre?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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