DICCIONARIO MÉDICO
Siderosis ocular
La siderosis ocular, o siderosis bulbi, es el depósito tóxico de hierro en los tejidos intraoculares por la retención prolongada de un cuerpo extraño metálico. Afecta a la retina, el iris y el cristalino, y puede provocar pérdida visual irreversible si el fragmento no se retira a tiempo. El nombre une "siderosis" (del griego σίδηρος, "hierro", y -ωσις, "proceso") con el latín ocularis, "del ojo". Bunge la describió por primera vez en 1890, y unos años después Von Hippel precisó su mecanismo. La causa casi siempre es un accidente laboral o doméstico: al golpear metal contra metal (martillear un clavo, esmerilar una pieza) un fragmento de acero se proyecta y penetra en el ojo, a veces sin que el paciente recuerde ni siquiera el traumatismo. Si la partícula no se detecta, el hierro se oxida despacio, libera iones férricos al humor acuoso y al vítreo, y esos iones se depositan en las estructuras epiteliales del globo. No es el tamaño del fragmento lo que determina la gravedad, sino la cantidad de hierro que libera y el tiempo que permanece dentro: hay casos que se desarrollan en semanas y otros que tardan años. Los iones férricos reaccionan con el peróxido de hidrógeno del medio intraocular (la reacción de Fenton) y generan radicales hidroxilo que dañan membranas, proteínas y ADN. Las estructuras más vulnerables son las que tienen epitelio activo: la retina neurosensorial, sobre todo los fotorreceptores, el epitelio del cristalino y el epitelio pigmentario del iris. En el cristalino, el depósito produce una catarata de color pardo anaranjado; es, de hecho, el signo más frecuente, presente en algo más del 95 % de los ojos afectados según una serie quirúrgica publicada en 2015. En el iris causa heterocromia (el ojo afectado se oscurece frente al contralateral, en algo más de la mitad de los casos de esa misma serie) y midriasis fija. En la retina, la afectación de los fotorreceptores reduce progresivamente la amplitud de la onda b del electrorretinograma, el marcador más sensible antes de que la pérdida visual sea evidente. No todos los cuerpos extraños metálicos producen el mismo cuadro. Los fragmentos de cobre dan lugar a la calcosis, con una catarata "en girasol" y un anillo corneal parecido al de Kayser-Fleischer; el cobre, además, es más agresivo en las fases iniciales y puede desencadenar una endoftalmitis estéril fulminante, mientras que el hierro actúa despacio, con una degeneración retiniana progresiva. La distinción importa porque cambia el pronóstico y la urgencia de la extracción. Para confirmar la naturaleza del fragmento, la tomografía computarizada o la ecografía lo localizan, y el análisis del material extraído lo confirma. De σίδηρος ("hierro"), -ωσις ("proceso") y el latín ocularis ("del ojo"). Bunge acuñó el término siderosis bulbi en 1890 para describir la degeneración tóxica que provoca un fragmento de hierro retenido. Depende del grado de afectación retiniana en ese momento. Si el electrorretinograma aún conserva la onda b y no hay daño macular irreversible, la retirada puede frenar la progresión e incluso permitir cierta recuperación. En estadios avanzados, con destrucción de los fotorreceptores, el daño ya no se recupera. Sí. En una serie de casos publicada en 2015, más de la mitad de los pacientes llegó con la consulta retrasada, y en un porcentaje similar no había antecedente reconocido de traumatismo ocular. Solo comparten la raíz etimológica. La siderosis pulmonar es una neumoconiosis por inhalación de polvo de hierro; la ocular es una toxicidad por hierro liberado dentro del globo. Vía de entrada, mecanismo y consecuencias son distintos de arriba abajo.Qué es la siderosis ocular
Mecanismo de la toxicidad
Lo que no es siderosis ocular
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "siderosis ocular"?
¿Puede revertirse si se retira el cuerpo extraño?
¿Es frecuente que pase inadvertida?
¿Es lo mismo que la siderosis pulmonar?
Referencias
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