DICCIONARIO MÉDICO
Quilo
El quilo es la linfa formada en el intestino delgado durante la digestión de las grasas. Su color blanquecino, parecido al de la leche diluida, se debe a la enorme cantidad de partículas grasas que transporta en suspensión. En griego antiguo, khylós significaba simplemente jugo. Fue Galeno, en el siglo II, quien restringió ese significado general al líquido concreto que resulta de la digestión de los alimentos, distinguiéndolo de khymós (jugo en su estado crudo, sin digerir), la raíz de la que procede quimo. Ambas palabras griegas comparten origen remoto en una raíz indoeuropea que significa verter, y durante siglos los propios médicos griegos las usaron casi como sinónimos; la distinción moderna entre una y otra es, en gran medida, herencia de ese matiz que introdujo Galeno. Por eso conviene no confundirlos: el quimo es la papilla ácida y semilíquida que resulta de mezclar el bolo alimenticio con los jugos gástricos, todavía dentro del estómago. El quilo aparece más tarde y en otro lugar, ya en el intestino delgado, cuando las grasas de ese quimo han sido emulsionadas por la bilis, degradadas por las enzimas pancreáticas y absorbidas por el enterocito. La mayor parte de su volumen es agua, pero lo que le da su aspecto característico son los lípidos que transporta, sobre todo en forma de quilomicrones. A ellos se suman cantidades menores de otras lipoproteínas, proteínas plasmáticas, inmunoglobulinas y enzimas digestivas que quedan atrapadas en el trayecto intestinal. También es rico en linfocitos, sobre todo linfocitos T, que el quilo recoge a su paso por los ganglios mesentéricos. Esta carga celular no es anecdótica: buena parte de la recirculación linfocitaria del organismo pasa, precisamente, por esta vía. Tras la absorción de las grasas en el enterocito, los quilomicrones recién formados salen de la célula y entran en el vaso quilífero, el capilar linfático central de cada vellosidad intestinal. Ahí nace el quilo propiamente dicho, y desde ahí converge con el resto de la linfa abdominal en la cisterna del quilo, una dilatación situada en la región lumbar alta. De la cisterna asciende por el conducto torácico hasta desembocar en la circulación venosa, a la altura de la unión entre la vena yugular interna y la vena subclavia izquierdas. Un adulto sano produce entre 1,5 y 2,5 litros de quilo al día, una cantidad que varía notablemente según la cantidad de grasa ingerida y el ritmo de las comidas. Todo quilo es linfa, pero no toda linfa es quilo. La que drena de las extremidades o de la pared torácica es un líquido transparente, pobre en grasa. Solo la que procede del territorio intestinal, cargada de los lípidos recién absorbidos, adquiere ese aspecto lechoso y recibe el nombre específico de quilo. Aguas abajo, en la cisterna y en el conducto torácico, ambas corrientes terminan mezclándose en un mismo cauce. El cirujano italiano Gaspare Aselli lo descubrió de forma casual el 23 de julio de 1622, durante la vivisección de un perro que acababa de comer. Al abrir el abdomen del animal, encontró unos cordones blanquecinos que rezumaban un líquido cremoso; al repetir la disección al día siguiente en un perro en ayunas, esos cordones habían desaparecido, lo que le permitió relacionar el hallazgo con la digestión reciente. Aselli los llamó venas lácteas y publicó su descripción en 1627, dos años después de morir, en una obra titulada De Lactibus sive Lacteis Venis. Siguiendo la fisiología de Galeno, todavía vigente en su época, Aselli supuso que esas venas lácteas desembocaban en el hígado. El error no se corrigió hasta tres décadas más tarde, cuando Jean Pecquet trazó el recorrido completo hasta la cisterna del quilo y el conducto torácico, tal como recoge la entrada dedicada a esa estructura. Por la cantidad de partículas grasas que lleva en suspensión, sobre todo quilomicrones. Cuanto más copiosa ha sido la comida en grasas, más intenso es ese aspecto lechoso. No, aunque las dos palabras comparten una raíz griega casi idéntica. El quimo se forma en el estómago; el quilo, más tarde, en el intestino delgado, y solo después de que las grasas del quimo hayan sido absorbidas. Entre 1,5 y 2,5 litros en un adulto sano, aunque la cifra depende sobre todo de cuánta grasa contenga la dieta. Sus canales de transporte, los vasos quilíferos, los identificó el cirujano Gaspare Aselli en 1622, al operar un perro recién alimentado. Aselli pensaba, siguiendo la doctrina de Galeno, que ese líquido terminaba en el hígado. Jean Pecquet demostró lo contrario años después: el quilo no va al hígado, sino que asciende por un conducto propio hasta desembocar directamente en la sangre.Qué es el quilo
Composición
Formación y trayecto
Diferenciación con la linfa
Antecedentes históricos
Preguntas frecuentes
¿Por qué el quilo tiene aspecto de leche?
¿Es lo mismo quilo que quimo?
¿Cuánto quilo produce el cuerpo cada día?
¿Quién descubrió el quilo y cuándo?
Referencias
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